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"Make Cuba Great Again": Hialeah se viste de esperanza y exige el fin de 67 años de comunismo en una histórica manifestación

«Make Cuba Great Again»: Hialeah se viste de esperanza y exige el fin de 67 años de comunismo en una histórica manifestación

by Fred
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«Make Cuba Great Again»: Hialeah se viste de esperanza y exige el fin de 67 años de comunismo en una histórica manifestación

"Make Cuba Great Again": Hialeah se viste de esperanza y exige el fin de 67 años de comunismo en una histórica manifestación

Imagen/ WFLA

Cientos de cubanoamericanos, junto a funcionarios y artistas, se congregaron en el estadio Ted Hendricks de Milander Park para respaldar un posible cambio en la isla, en medio de la peor crisis energética de las últimas décadas y con la liberación de 20 presos del 11J como telón de fondo

La comunidad cubana de Miami volvió a demostrar este martes que su voz no se ha apagado después de 67 años de espera. Cientos de personas se congregaron en el estadio Ted Hendricks de Milander Park, en Hialeah, en una manifestación organizada por las autoridades municipales para apoyar la libertad en Cuba y exigir un cambio de régimen en la isla, en medio de una crisis que muchos califican como la más cercana al colapso que han visto en décadas .

La concentración, que tuvo lugar horas después de que el primer barco de ayuda humanitaria de la flotilla «Nuestra América» atracara en La Habana, reunió a cubanos de varias generaciones, desde ancianos que salieron de la isla hace más de 60 años hasta jóvenes nacidos en el exilio que llevan en sus banderas el recuerdo de sus abuelos. Todos con un mismo mensaje: «Que se acabe ya» .

«Un cambio de régimen completo»: el grito unánime de Hialeah

El alcalde de Hialeah, Bryan Calvo, fue uno de los oradores principales del evento. En sus palabras, dejó claro que esta vez no se conforman con medias tintas. «Hemos esperado 67 años. Como alcalde de esta ciudad, que tiene la mayor población cubana de Estados Unidos, es muy importante tener una sola voz, un solo mensaje para llegar a la audiencia nacional e internacional. Queremos un cambio en Cuba y eso significa un cambio de régimen completo», sentenció Calvo ante la multitud .

La senadora estatal Ileana García, también presente, destacó la importancia de mantener la presión en un momento en que Washington y La Habana están enfrascados en negociaciones. «Esto muestra el impulso, y también le muestra a Washington D.C. que estamos esperando un resultado positivo. Que no estamos esperando que sea una vez más una de las tantas veces que nos han hecho creer que algo va a suceder y simplemente no ha ocurrido. Creo que la retórica es importante», señaló la legisladora .

Gorras «Make Cuba Great Again» y el sueño de la libertad

Entre la multitud, no faltaron los símbolos del momento político que vive el país. Miriam Campos, una de las asistentes, lucía con orgullo una gorra roja con la leyenda «Make Cuba Great Again» (Hagamos Cuba Grande Otra Vez) y un brillante prendedor de Trump, en una clara señal de respaldo a la presión que la administración republicana está ejerciendo sobre La Habana .

«Esperamos que el presidente Trump nos cuide y decida ayudarnos», expresó Campos, reflejando el sentir de muchos que ven en el republicano la última esperanza para lograr un cambio en la isla .

Otras manifestantes optaron por símbolos más tradicionales de la lucha por la libertad. Rose Rodríguez, otra cubanoamericana, levantaba su voz por quienes no pueden hacerlo dentro de la isla. «Estamos levantando sus voces aquí, donde allá no pueden ser escuchados», dijo . No faltaron las camisetas con la consigna «Patria y Vida» y los sombreros con la bandera cubana, los tatuajes temporales y las bufandas que ondeaban al viento de la primavera floridana .

Historias de sacrificio: el dolor de los que se fueron

Entre los asistentes, cada rostro era una historia de desarraigo. Patricia González, una de las participantes, recordó el sacrificio de sus padres. «Sé cuánto sufrieron y sacrificaron mis padres y solo espero y rezo para que haya un futuro para los jóvenes cubanos que están allí, que no tienen esperanza. Necesitan ayuda», declaró emocionada .

Jevany Gómez, un joven que nunca ha pisado la isla pero que lleva la lucha en la sangre, explicó por qué estaba allí: «Mi abuelo no podía expresar su opinión política en Cuba, así que estoy aquí representando a mi familia y por eso estoy aquí» .

Luke Taleno, otro joven asistente, resumió la importancia del momento: «Este es un momento significativo en nuestra historia, en la historia de Cuba. Múltiples generaciones de personas que han dejado Cuba para luchar se reúnen por la libertad de Cuba» .

El contexto de las protestas: apagones, hambre y la valentía de los jóvenes en Cuba

La manifestación en Miami no ocurrió en el vacío. Se produjo mientras Cuba vive su peor crisis energética en décadas, con apagones que han dejado a millones de personas sin electricidad durante semanas y una escasez de alimentos que ha llevado a las protestas a las calles de ciudades como Morón, donde manifestantes incendiaron la sede local del Partido Comunista el pasado 14 de marzo .

Francisco Botella, un exiliado que lleva 47 años en Miami, aseguró que esta es la primera vez que siente que algo realmente está cambiando. «En todos los años que llevo aquí, creo que esta es la primera vez que veo que realmente están pasando cosas buenas para Cuba. Se nota que esta vez la situación es muy precaria. Ahora el sistema se está hundiendo, hundiéndose mucho», declaró a Fox News .

Su compañero de partidas de dominó en el Parque Domino de La Pequeña Habana, José Collazo, que salió de Cuba en la década de 1960, coincidió en el diagnóstico: «Los manifestantes son más valientes hoy que antes. Pero si recuerdas hace cuatro años cuando salieron, fueron brutalmente reprimidos», señaló, refiriéndose a las históricas protestas del 11 de julio de 2021 .

Las liberaciones que abren una puerta a la esperanza

En paralelo a la manifestación, se conocía la noticia de que al menos 20 presos políticos han sido liberados en Cuba en los últimos días, como parte de un acuerdo entre el régimen de Díaz-Canel y el Vaticano . Según informó la organización Cubalex, todos los excarcelados fueron condenados por su participación en las protestas del 11J, las mayores manifestaciones antigubernamentales de la historia reciente de la isla .

Sin embargo, las organizaciones de derechos humanos advierten que el proceso sigue marcado por la falta de transparencia y que, antes de estas liberaciones, Cuba contaba con cerca de 760 presos políticos, según la organización 11J .

El congresista Mario Díaz-Balart aprovechó la coyuntura para denunciar que la represión del régimen sigue siendo «cada vez más brutal». En un mensaje en X, el legislador cubanoamericano mencionó el caso de Jonathan Muir Burgos, un adolescente de 16 años detenido en Morón tras las protestas, que sufre de deshidrosis y no recibe atención médica adecuada en prisión .

«Reafirmo mi solidaridad inquebrantable con el pueblo cubano y hago un llamado a la comunidad internacional a hacer lo mismo y condenar este régimen corrupto y asesino», escribió Díaz-Balart, quien también mencionó a los presos de larga data Luis Manuel Otero Alcántara, Maykel Castillo (Osorbo) y Saylí Navarro .

El tablero geopolítico: Trump, Rubio y el futuro de Cuba

La manifestación en Hialeah se produce en un momento de intensas negociaciones entre Washington y La Habana. El presidente Donald Trump ha asegurado que espera tener el «honor» de «tomar Cuba de alguna forma» y que «puedo hacer cualquier cosa que quiera» con el país vecino .

El secretario de Estado Marco Rubio, hijo de inmigrantes cubanos, ha sido el encargado de liderar las conversaciones y recientemente declaró que los cubanos «tienen que poner nuevas personas a cargo» en La Habana .

Mientras tanto, el gobierno cubano sigue atribuyendo sus problemas al «bloqueo de Estados Unidos», y el presidente Miguel Díaz-Canel se aferra al poder mientras se especula sobre la posibilidad de que Raúl Castro, de 94 años, promueva a su sobrino nieto Oscar Pérez-Oliva para sustituir al actual mandatario .

La esperanza de una generación que no quiere esperar más

Al caer la tarde en Hialeah, los asistentes comenzaban a dispersarse, pero el sentimiento que quedaba era el de una comunidad que, por primera vez en mucho tiempo, siente que el cambio está cerca.

Geisy Santiago, una de las participantes, resumió el sentir general: «Me siento emocionada y orgullosa de mi gente. Es una esperanza para todos los cubanos» .

Jorge Matamala, otro asistente, recordó que no es la primera vez que participa en este tipo de actos, pero esta vez la sensación es diferente. «Solía llevar donaciones a Cuba hace mucho tiempo y sé muy bien lo que está pasando. Ya es suficiente. Necesitamos un gran cambio», sentenció .

Mientras los cubanos en Miami ondeaban sus banderas y coreaban consignas, en La Habana, Morón y otras ciudades de la isla, los calderos seguían sonando. Los jóvenes seguían enfrentándose a la represión. Y los presos políticos, como Jonathan Muir Burgos, seguían tras las rejas. Pero por primera vez en 67 años, muchos sienten que la oscuridad, por fin, podría estar llegando a su fin.

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