Maduro decreta “conmoción exterior” y amplía poderes frente a supuestas amenazas de EE. UU.
Siguiendo información brindada por CNN en Español el gobierno de Venezuela ha dado un paso decisivo en su estrategia institucional y política al aprobar un decreto de “conmoción exterior”

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, que según las autoridades se utilizará para responder a lo que califican como amenazas militares de Estados Unidos. La vicepresidenta Delcy Rodríguez informó que el decreto está diseñado para activarse de inmediato ante cualquier agresión externa y otorgará facultades especiales al presidente Nicolás Maduro.
De acuerdo con las declaraciones oficiales, este decreto habilita al Ejecutivo para asumir control militar directo sobre servicios públicos, industrias estratégicas, fronteras, aeropuertos y las grandes operaciones vinculadas a hidrocarburos. También incluye la capacidad para desplegar la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y “activar planes de seguridad ciudadana” bajo un marco de defensa nacional. Rodríguez aseguró que no se tolerará “que nadie dentro o fuera del territorio promueva, facilite o haga apología” de una agresión militar.
El decreto tiene una vigencia inicial de 90 días, con posibilidad de prórroga. Debe ser sometido a evaluación de la Asamblea Nacional o de la Comisión Delegada dentro de los ocho días siguientes, así como a revisión constitucional por parte del Tribunal Supremo de Justicia.
Este movimiento ocurre en un contexto de creciente tensión con Washington. El gobierno estadounidense ha realizado operaciones militares en el Caribe que ha atribuido a acciones contra el narcotráfico, pero que el régimen venezolano denuncia como una estrategia de presión política con fines de derrocar al liderazgo actual.

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Analistas señalan que la medida de “conmoción exterior” equivale a un estado de excepción que concentra facultades ejecutivas en el presidente, debilitando controles institucionales y ampliando el rol militar en la administración civil. Algunas de las críticas apuntan al riesgo de atropellos de derechos y la falta de contrapesos independientes.
Para el chavismo, la jugada también tiene valor simbólico: presenta un discurso de firmeza y unión del país frente a una supuesta agresión externa, reforzando la narrativa de defensa frente a un “imperio” que amenazaría la soberanía venezolana.
