Lista negra en Morón: identifican a cuatro represores vinculados a la violencia contra manifestantes, incluido el presunto autor del disparo a un menor

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El proyecto Represores Cubanos, de la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba, abrió expedientes contra dos funcionarios del Partido Comunista y dos informantes de la Seguridad del Estado señalados por su participación en la brutal represión del 13 de marzo. Orestes Espinosa Cepero es acusado directamente de herir de bala a Kevin Samuel Echeverría, de 15 años
A cuatro días de la histórica protesta en Morón que terminó con la sede del Partido Comunista convertida en una hoguera y un adolescente herido de bala, la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba (FHRC), a través de su proyecto Represores Cubanos, ha identificado y abierto expedientes contra cuatro personas presuntamente responsables de la represión ejercida contra los manifestantes .
Los señalados, cuyos nombres y cargos han sido publicados como parte de la estrategia «Name and Shame» (Nombrar y Avergonzar), incluyen a dos altos funcionarios del Partido Comunista de Cuba (PCC) y dos individuos descritos como informantes o colaboradores de la Seguridad del Estado .
Los rostros de la represión
Según el comunicado de la FHRC, difundido este lunes y recogido por múltiples medios independientes, los expedientes se han abierto contra las siguientes personas :
Julio Heriberto Gómez Casanova, primer secretario del PCC en la provincia de Ciego de Ávila. La organización lo acusa de haber participado en la organización de la respuesta represiva contra los manifestantes desde su posición de poder. Al día siguiente de la protesta, Gómez Casanova afirmó en una transmisión en Facebook que los manifestantes eran «elementos contrarrevolucionarios» que intentaron desestabilizar el territorio y que habían sido «aplastados por la fuerza del pueblo» .
Alberto Hechemendía Manzanarez, primer secretario del PCC en el municipio de Morón. La FHRC lo señala por su papel en la organización de la represión. Un día después de los hechos, Hechemendía fue orador en un acto oficial de «reafirmación revolucionaria» donde aseguró que el municipio se encontraba en calma, en abierto contraste con las imágenes de la hoguera que aún circulaban por redes sociales .
Alejandro Cosme Quiñones, descrito como un propagandista del régimen en redes sociales y presunto colaborador del Departamento de la Seguridad del Estado (DSE). Residentes de Morón aseguran haberlo visto en la zona de la protesta mientras, simultáneamente, publicaba en internet que en la localidad reinaba «total tranquilidad». En un video difundido en redes sociales, varias personas afirman reconocerlo grabando con su teléfono a los manifestantes, presuntamente para facilitar su posterior identificación por la policía política. Al día siguiente, Cosme Quiñones calificó los hechos como «vandálicos» en una publicación en su perfil de Facebook .
Orestes Espinosa Cepero, el acusado más grave. Según la FHRC, varios testimonios en redes sociales lo señalan como la persona que disparó e hirió en la pierna al adolescente Kevin Samuel Echeverría, de 15 años, durante la manifestación. La organización sostiene que Espinosa Cepero es informante de la Seguridad del Estado y que posee un arma ilegal que le sería tolerada debido a sus vínculos con la policía política .
El contexto de la protesta: «Cuba arde en muchos lugares»
Los hechos ocurrieron la noche del viernes 13 de marzo en Morón, provincia de Ciego de Ávila, en el marco de más de diez días consecutivos de protestas en toda la isla desencadenadas por los apagones de hasta 20 horas diarias y la crisis energética que mantiene al país paralizado .
Lo que comenzó como una manifestación pacífica contra la falta de electricidad y alimentos derivó en un estallido de furia popular cuando los vecinos, hartos de más de 30 horas sin luz, irrumpieron en la sede local del Partido Comunista, de donde sacaron muebles, documentos y propaganda para arrojarlos a la calle y prenderles fuego .
La represión no se hizo esperar. Según la FHRC, los manifestantes fueron dispersados por tropas antidisturbios con «violencia extrema» . El resultado: al menos cinco detenidos identificados en redes sociales —Catherine Gutiérrez Sánchez, Bryan Pérez Muñoz, Vladimir Ortiz Ortiz, Yosuán Naranjo y el menor Kevin Samuel Echeverría—, aunque las autoridades solo han reconocido oficialmente cinco arrestos sin revelar identidades .
«El miedo de los represores se palpaba»
Un participante en la rebelión popular, cuyo testimonio anónimo fue recogido por el medio independiente Árbol Invertido, describió la escena con crudeza: «Ellos se intentaron hacer los guapos, pero al final se les veía el miedo. De arriba de un avión se les veía. Esto no fueron ni tres ni cuatro gentes. Era la avenida llena de gente, llena, y todo el mundo sumándose, sumándose. Vaya, esto fue histórico» .
El testigo insistió en que lo más impactante fue la expresión de los represores: «No hay palabras, ni en la literatura, ni en el periodismo, ahora en este mismo momento, con que yo pueda describirte el miedo que transmitían sus rostros. Eso fue algo excepcional. Estaban, vaya, cagados, hablándote en el argot popular» .
La estrategia «Name and Shame» y la advertencia a los represores
Rolando Cartaya, investigador de la FHRC, explicó a ADN Cuba que «en este momento, el pueblo de Cuba está transmutando todo el hastío y el enojo que tenía en ira, y esta ira es de temer. Cuba arde en muchos lugares. Los grafitis también se están multiplicando» .
El proyecto Represores Cubanos anunció que continuará abriendo expedientes «a la mayor brevedad» contra quienes, a su juicio, incurran en abusos contra los derechos humanos. Además, reforzarán la estrategia «Name and Shame», que consiste en la distribución de volantes cerca de los lugares donde viven o trabajan los señalados, con sus fotos, nombres e historial represivo, para intentar que «la vergüenza ante sus vecinos y compañeros de trabajo les conmueva la conciencia para alinearse con su sufrido pueblo, en lugar de con sus atormentadores» .
La organización recordó a quienes reciben órdenes de la policía política que «la obediencia debida no es justificación en delitos contra los derechos humanos, ni la responsabilidad penal que tales represores contraen tiene fecha de expiración» .
Silencio oficial
Hasta el momento, ni el gobierno cubano ni las autoridades de Ciego de Ávila han emitido declaración alguna sobre las acusaciones contra los cuatro señalados, ni sobre el paradero y estado de salud del adolescente Kevin Samuel Echeverría, cuyo caso se ha convertido en símbolo de la represión.
Mientras tanto, en las calles de Morón, la calma que los funcionarios del Partido intentan proyectar contrasta con el eco de los calderos que aún resuena en la memoria colectiva. Y en los expedientes de Represores Cubanos, cuatro nombres quedan registrados para la historia, con la advertencia de que la impunidad, algún día, podría tener fecha de caducidad.
