La Ley 175 del Notariado entró en vigor y promete transformar esa experiencia cotidiana. Durante años, hablar de trámites notariales en Cuba era casi sinónimo de colas interminables, papeleo sin fin y jornadas que parecían no terminar. Cada compraventa de vivienda, cada declaración jurada o cada herencia se convertía en una prueba de paciencia. Pero desde enero de 2026, la historia empieza a escribirse de otra manera con la digitalización.
Un salto hacia la era digital

Foto Roy Leyra/ CN360
La nueva normativa no es solo un ajuste técnico, es un verdadero cambio de paradigma. Por primera vez, los trámites notariales podrán realizarse en entornos digitales. Eso significa que un ciudadano podrá conectarse por videollamada con un notario, revisar documentos en línea y firmarlos con una firma electrónica que tendrá el mismo valor que la manuscrita.
En otras palabras, el notario deja de ser únicamente esa figura detrás de un buró abarrotado de papeles, para convertirse en un profesional que también puede acompañarte desde la pantalla de tu computadora o teléfono.
La Ley 175 del Notariado es un paso importante hacia la modernización del sistema jurídico cubano. Aunque todavía existen retos relacionados con la conectividad y la capacitación, lo cierto es que abre la posibilidad de que los trámites notariales sean más ágiles, seguros y accesibles para todos. Para el cubano de a pie, esta normativa puede significar menos colas, menos papeleo y más confianza en que sus documentos están respaldados legalmente.
La función del notario no se limita a autenticar documentos. Su papel es garantizar que los actos tengan validez y que las partes comprendan lo que están firmando. Con la digitalización, esa misión se refuerza:
- Los documentos electrónicos estarán respaldados y conservados con garantías legales.
- La asesoría notarial se mantiene, ahora con herramientas modernas que facilitan la comunicación.
- Se reduce el riesgo de fraudes y se fortalece la confianza en cada trámite.
Los retos que quedan

Notaria de Playa Cubadebate
Claro, no todo es perfecto. La digitalización enfrenta obstáculos:
- Conectividad desigual en el país, que puede limitar el acceso a estos servicios.
- La necesidad de capacitación tecnológica tanto para notarios como para ciudadanos.
- La importancia de proteger los datos personales y asegurar la seguridad informática.
Son desafíos reales, pero la Ley 175 abre un camino que parecía impensable hace apenas unos años.
La Ley 175 del Notariado no es solo una reforma legal, es una apuesta por la modernización de la vida cotidiana en Cuba. Para quienes han sufrido la burocracia, representa una esperanza de trámites más rápidos, seguros y accesibles. Ahora, veremos la praxis si el Internet de Cuba y si los apagones permiten la conectividad necesaria para que se logre aplicar esta opción, y se convierta en una solución, no en otra razón de agonía. Es el inicio de una nueva etapa donde la tecnología se pone al servicio de la seguridad jurídica y del ciudadano común.
