Ladrón cae del techo y huye al ser sorprendido en Luyanó

Imagen: Facebook/La Kinkalla TV
La inseguridad en Cuba vuelve a ser noticia tras un nuevo intento de robo registrado en Luyanó, específicamente en la zona de Delicias entre Mangos y Princesa, en La Habana. El hecho, difundido a través del perfil de redes sociales La Kinkalla TV, muestra a un individuo que intentó sustraer pertenencias en plena área residencial, aprovechando la oscuridad y la falta de vigilancia.

Según testigos, el presunto ladrón había estado merodeando la zona desde horas antes, observando viviendas y movimientos en la calle. Gracias a la rápida reacción de los vecinos, que comenzaron a gritar al percatarse del intento de robo, el malhechor se colgó, cayó del techo y huyó antes de concretar su objetivo o causar daños mayores. Este episodio, sin embargo, no es un caso aislado dentro del panorama actual de la capital cubana.
Durante los últimos meses, ciudadanos de varios municipios habaneros —entre ellos Diez de Octubre, San Miguel del Padrón, Centro Habana, Marianao y Arroyo Naranjo— han denunciado un aumento sostenido de robos en viviendas, asaltos a mano armada, arrebatos y tentativas de penetración en casas habitadas. La situación se agrava ante una respuesta policial considerada insuficiente y un contexto económico cada vez más crítico.
Ladrón cae del techo y huye al ser sorprendido en Luyanó

Imagen: Facebook/La Kinkalla TV
Expertos y residentes coinciden en que varios factores confluyen en el incremento de la delincuencia. La crisis económica extrema, marcada por una inflación creciente, escasez de alimentos y deterioro del poder adquisitivo, empuja a algunos a delinquir como medio de subsistencia. A ello se suma la oscuridad generada por los apagones frecuentes, que convierte muchas calles en terreno propicio para el crimen nocturno.
El desgaste estructural del sistema policial —que enfrenta carencias de personal, recursos y transporte— y la sensación de impunidad también alimentan este fenómeno. Muchos ciudadanos aseguran que numerosos delincuentes reinciden sin recibir sanciones efectivas, lo que incrementa la percepción de vulnerabilidad entre la población. Además, la pérdida de valores sociales y el debilitamiento del tejido comunitario han erosionado los mecanismos de autocontrol que antes ayudaban a contener la delincuencia.
En la actualidad, no pocos cubanos describen la situación como “un viejo oeste”, donde cada persona debe organizarse con sus vecinos para protegerse ante la ausencia de un orden institucional sólido. El caso ocurrido en Luyanó es una muestra del creciente deterioro de la seguridad ciudadana, una problemática que exige atención urgente y respuestas concretas ante el temor que gana terreno en las calles del país.
