Las lluvias intensas de noviembre han vuelto a desbordar el río Miel, provocando inundaciones en varias zonas de Baracoa. Las imágenes compartidas por medios oficiales muestran calles convertidas en ríos, viviendas anegadas y ciudadanos desesperados por salvar lo poco que tienen.
Varias publicaciones de Primada Visión dan cuenta de los estragos causados por las aguas desbordadas en zonas de la ciudad como Bohorque (Calle 7 y 9), Cabacú (Calle 13 y 15), Reparto Dap, Dos Caminos, Zona del Combinado Cárnico (Matadero) y Vega Larga.
Esta situación no es nueva: cada temporada de lluvias, Baracoa y otras regiones del oriente cubano enfrentan el mismo drama.
Pérdidas materiales y humanas: el costo del abandono

Los afectados pierden sus pertenencias, alimentos, colchones, electrodomésticos y documentos personales. En muchos casos, las viviendas no cuentan con estructuras resistentes ni sistemas de drenaje adecuados.
La falta de mantenimiento de ríos, alcantarillas y sistemas de evacuación agrava el problema. ¿Dónde está el plan de prevención? ¿Por qué no se han tomado medidas estructurales para evitar que esto se repita?
La precariedad como norma: vivir en riesgo constante
En Cuba, miles de familias viven en zonas vulnerables, en casas improvisadas o deterioradas. El Estado, que se proclama garante de la justicia social, ha fallado en proteger a sus ciudadanos más pobres.
Las promesas de reubicación, reparación o ayuda humanitaria rara vez se cumplen. Las soluciones temporales —como albergues improvisados o donaciones puntuales— no resuelven el problema de fondo.
Falta de transparencia y acción gubernamental

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Los medios oficiales informan sobre las inundaciones, pero evitan cuestionar al gobierno. No se publican cifras exactas de daños ni se explican los planes de contingencia. La población queda a merced de la improvisación, mientras las autoridades repiten discursos vacíos. La ausencia de rendición de cuentas y participación ciudadana impide que se generen soluciones reales.
¿Qué se necesita para evitar futuras tragedias?
Para enfrentar las inundaciones de forma efectiva, Cuba necesita:
– Inversión en infraestructura hidráulica y urbana
– Planes de reubicación para familias en zonas de riesgo
– Transparencia en la gestión de desastres
– Participación comunitaria en la toma de decisiones
– Colaboración con organismos internacionales para asistencia técnica y financiera
Un llamado a la acción y a la conciencia

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Las inundaciones en Baracoa no son solo un fenómeno natural: son el resultado de décadas de abandono institucional. Es hora de que el gobierno cubano asuma su responsabilidad y actúe con seriedad.
La población merece vivir con dignidad, seguridad y esperanza. Cada lluvia no debería convertirse en una amenaza de perderlo todo. El Gobierno cubano no hace anda por ayudar materialmente a estas familias que están afectadas, y cuando ofrece algo lo hace bajo la primicia de que deben pagar.
¿Pagar con qué?, Por favor lo han perdido todo, si un cubano de a pie que no haya pasado por algo así le cuesta trabajo comer todos los días, y demás necesidades básicas, tengamos empatía con quien se queda sin nada.
Lo que tampoco se logra entender cómo es posible que todos estén dispuesto a donar, y el Gobierno a cobrar, o plantearle a las víctimas que esperen por las donaciones de otras partes.

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