España enfrenta una de las peores crisis de incendios forestales recientes, con más de 100,000 hectáreas arrasadas en múltiples regiones y una emergencia que sigue activa en varias comunidades autónomas clave.
El verano 2025 está siendo marcado por un escenario crítico, donde la combinación de condiciones meteorológicas extremas, terrenos vulnerables y la acción humana ha convertido amplias zonas en escenarios de devastación medioambiental y social.
Incendios forestales sin control y evacuaciones masivas en Castilla y León

Un vehículo y un agente de la Guardia Civil en los incendios en Zamora./ DELEGACIÓN DEL GOBIERNO EN CYL
El foco más preocupante se sitúa en la comunidad de Castilla y León, especialmente en las provincias de León y Zamora, donde el incendio de Molezuelas de la Carballeda se ha convertido en el más extenso registrado en España desde 1968.
Este fuego, que ha arrasado más de 37,000 hectáreas, obliga a la evacuación de más de 8,000 personas en una treintena de localidades, que han encontrado refugio en albergues y polideportivos locales.
El cambio impredecible de vientos ha complicado las labores de extinción, obligando a los equipos a adaptarse constantemente al avance errático de las llamas. Trágicamente, dos personas han muerto realizando trabajos de desbroce para contener el fuego, sumándose a la cifra total de tres fallecidos en la ola actual de incendios en España.
Además, en Castilla y León hay al menos 15 incendios activos, con cuatro declarados de nivel 2 (riesgo alto). La región cuenta con un operativo que incluye más de 500 efectivos, una veintena de medios aéreos, bulldozers y autobombas para intentar contener las llamas.
Galicia y Extremadura, focos de alarma ante incendios forestales persistentes

Un bombero trabaja para extinguir un incendio forestal en las afueras de Abejera de Tábara, Zamora España el 13 de agosto de 2025. REUTERS/ Susana Vera
Galicia, tradicionalmente afectada por incendios en verano, sufre una ola especialmente activa este año. En Ourense, siete fuegos permanecen activos, habiendo consumido más de 13,000 hectáreas.
La comunidad ha declarado alerta nivel 2, y se ha desplegado un operativo de casi 1,000 personas apoyadas por más de 30 medios aéreos, incluyendo los dos hidroaviones Canadair que han llegado desde Francia para ayudar en las labores de extinción. A pesar de los esfuerzos, el humo y el viento dificultan las operaciones, y varios municipios han sido evacuados o confinados.
Por su parte, Extremadura enfrenta varios incendios activos en la provincia de Cáceres, con zonas confinadas y carreteras cortadas. La situación se ha agravado por el viento y las reactivaciones nocturnas, lo que ha obligado a movilizar un gran número de efectivos para intentar cerrar el perímetro de los fuegos.
Otras regiones y cifras globales de impacto

Foto: EFE
Valencia ha declarado el nivel 2 de emergencia en Teresa de Cofrentes, donde un incendio originado por un rayo ha forzado la evacuación preventiva de varias pedanías. En Zamora, nueve localidades han sido evacuadas, y entre Zamora y León se han reportado 12 heridos, dos de ellos graves.
En todo el país, ya se superan las 100,000 hectáreas quemadas en este verano, casi el triple que el resto de 2025 en total, y la crisis parece lejos de amainar, con múltiples incendios activos en siete comunidades autónomas.
Las autoridades han declarado situaciones de preemergencia y reforzado la coordinación del despliegue de recursos, tanto humanos como materiales, incluyendo el envío de dos aviones cisterna por parte de la Unión Europea para apoyar a España.
El esfuerzo de los servicios de emergencia y la respuesta política
Centenares de bomberos, agentes medioambientales, y militares participan en la lucha contra las llamas, doblando turnos en condiciones agotadoras y poniendo en riesgo sus vidas para proteger a la población y el patrimonio natural.
El gobierno español ha agradecido públicamente a estos «héroes» que combaten el fuego, mientras continúa la investigación para encontrar y sancionar a los responsables, señalados en varios casos como pirómanos.
Las autoridades regionales enfatizan la influencia decisiva de la meteorología adversa —calor extremo, sequía y vientos cambiantes— que han generado una «sequía flash» que seca la vegetación y la hace altamente inflamable. Paralelamente, se preparan medidas para la restauración ambiental y la asistencia a los afectados por los daños materiales y personales.