Holguín: la fábrica de cigarros Lázaro Peña lleva cinco días paralizada por falta de combustible

Imagen/Periódico Ahora
La empresa estatal no ha emitido comunicado oficial, pero sus trabajadores confirman que el cierre es por tiempo indefinido y que no esperan una solución a corto plazo
La fábrica de cigarros Lázaro Peña, una de las principales del oriente cubano, cumple este miércoles cinco días sin producir. No hay comunicado oficial, no hay explicaciones públicas. Pero dos empleados de la empresa estatal —uno de ellos directivo— confirmaron a 14ymedio que la causa es la misma que tiene paralizada a media isla: la falta de combustible.
«Cerramos el 12 y es un cierre por tiempo indefinido», explica uno de los trabajadores, que pide mantener el anonimato. «Está entrando materia prima, pero sin fuel no se mueven las calderas ni las máquinas». Sin vapor, sin energía, el tabaco se acumula mientras los operarios esperan noticias que no llegan.
La empresa, que cumplió 25 años en 2025, mantiene sus redes sociales activas. De hecho, después del 12 de febrero ha seguido publicando contenido, incluyendo la reproducción del comunicado de Habanos S.A. que anunciaba la suspensión del Festival del Habano, previsto para finales de este mes . Pero del parón de sus propias operaciones, ni una palabra.
Reubicación laboral y futuro incierto
Mientras las máquinas están quietas, la dirección de la fábrica negocia con la Dirección Municipal de Trabajo de Holguín el futuro de los empleados. «Nos han hablado de reubicación laboral, pero todavía no nos precisan nada», comenta el trabajador. La ley cubana establece que, en casos de suspensión de actividades, el primer mes se paga el 100% del salario y el segundo, el 60%. Pero según esta fuente, las conversaciones apuntan a algo más grave: «Según parece, no esperan un restablecimiento de las actividades laborales a corto plazo».
Hasta que se defina la situación, la dirección intenta reorganizar los dos turnos habituales de la fábrica. «A ver cómo nos dan trabajo a ambos turnos», resume escéptico otro empleado, consciente de que, sin combustible, no hay turno que valga.
El lujo del Habanos y la realidad del «rompepecho»
La parálisis de la Lázaro Peña contrasta con el glamour del Festival del Habano, la gran vitrina internacional del tabaco cubano, que este año ha tenido que suspenderse por la crisis energética. En la edición de 2025, un humidor conmemorativo de la Línea Behike alcanzó los 4,6 millones de euros en subasta, y las siete piezas vendidas sumaron más de 16 millones, destinados oficialmente a la salud pública .
Pero la fábrica de Holguín no produce esas joyas. Su especialidad son los llamados «rompepechos», los cigarros populares que fuma el cubano de a pie. Y su calidad, ya de por sí cuestionada, venía en picada. En enero, el diario ¡Ahora! informaba que la empresa estaba decidida a «diversificar producciones y reducir costos» mediante la llamada «economía circular». En la práctica, eso significaba aprovechar residuos que antes se desechaban —polvo de tabaco y vena central de la hoja— para «aportar peso y volumen» a los productos .
Ahora, esa producción también se detiene. Para los fumadores holguineros, la noticia se traduce en menos oferta y precios más altos. «Vamos a tener que dejar de fumar», lamenta una jubilada. «Los cigarros que compraba en una mipyme mayorista, a 4.400 pesos la rueda, subieron primero a 4.600 y ahora a 5.000. La empleada nos dijo que seguirán subiendo».
Un país que se apaga
El caso de la Lázaro Peña no es único. En las últimas semanas, decenas de empresas estatales han detenido total o parcialmente sus operaciones por falta de combustible. La minera Sherritt en Moa, las panaderías en Guantánamo, los trenes nacionales, las aerolíneas internacionales. El país se va quedando sin energía y, con ella, sin producción.
En Holguín, mientras los trabajadores esperan noticias sobre su reubicación, los fumadores se preparan para pagar más por menos. Y la fábrica de cigarros, sin calderas ni máquinas, sigue en silencio. Cinco días ya. Y sin fecha de regreso.
