Familiares de presos políticos permanecen encadenados en Caracas: «Prometieron liberarlos, pero la ley de amnistía se aplazó»

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Caracas, 14 de febrero de 2026 – Una decena de mujeres y familiares de presos políticos pasó la noche encadenada a las rejas del penal Zona 7, en Caracas. No es una protesta cualquiera. Es un acto de desesperación contra una promesa que, aseguran, se quedó en el aire: la liberación de «todos» los detenidos por razones políticas, anunciada hace una semana por el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez.
El propio Rodríguez se había presentado días atrás en las afueras de la prisión para asegurar que las excarcelaciones se concretarían apenas se aprobara la ley de amnistía. Pero el jueves, el Legislativo —controlado por el chavismo— decidió aplazar el segundo y último debate del proyecto. El argumento: discrepancias con un artículo que obliga a los beneficiarios a presentarse ante la Justicia. Mientras tanto, los familiares siguen encadenados, con frío, con hambre, con la esperanza hecha nudo en la garganta.
Sandra Rosales, esposa del preso político y expolicía Dionnys Quintero, alzó la voz entre cadenas y candados: «Él hizo la promesa y estamos apegados a esa promesa. Queremos una pronta respuesta». Desde el suelo, rodeada de otras mujeres, aseguró que permanecerán allí «hasta tener una noticia», pese al desgaste «psicológico y físico» que ya empieza a notarse en los rostros.
Pero lo que más duele, lo que más rabia, es la comparación. Porque mientras ellos esperan, otros ya salieron. «Muchas personas que liberaron no esperaron esa ley. ¿Por qué nosotros sí tenemos que esperar? Ellos tienen que salir con o sin esa ley», disparó Mileidy Mendoza, esposa del preso Eric Díaz. Su reclamo resume el sentimiento de quienes ven cómo la «voluntad política» que se anuncia en los discursos choca una y otra vez con la realidad de las largas.
Los familiares denuncian además que no solo luchan contra la burocracia. También contra el hostigamiento. Según relataron, agentes policiales calificaron la protesta de «show» y amenazaron con suspender las visitas a los reclusos si no levantaban el campamento. Pero ellas, dicen, no se mueven. Las cadenas son su última forma de ser escuchadas.
La ley de amnistía forma parte del llamado «nuevo momento político» que la presidenta encargada Delcy Rodríguez anunció tras la captura de Nicolás Maduro en Caracas, en enero. Un episodio que sacudió el tablero político venezolano y abrió una ventana de incertidumbre que muchos creyeron que traería cambios. Pero para estas familias, el cambio no llega. O llega demasiado lento.
Mientras el Parlamento discute artículos y pospone votaciones, ellas siguen ahí, encadenadas al frío de la madrugada caraqueña, con la mirada fija en esas puertas de hierro que no se abren. Porque detrás de cada candado hay un hijo, un esposo, un hermano. Y delante, solo promesas que el viento se lleva.
