Escándalo en el cementerio de Camagüey: detienen trabajadores por presunta venta ilegal de bóvedas en medio del colapso funerario.

Imagen: CubaHerald
Un escándalo grave ha sacudido al Cementerio Principal de Camagüey, donde varios trabajadores han sido detenidos por presunta participación en la venta ilegal de bóvedas. Según denuncias difundidas en redes sociales y recogidas por medios locales e independientes, esta trama de corrupción revela la crisis profunda y el abandono institucional que enfrenta el camposanto.
De acuerdo con reportes de CubaHerald, la Empresa Provincial de Servicios Comunales de Camagüey admitió públicamente que está “trabajando con total receptividad” para mejorar la situación del cementerio, pero muchos residentes han rechazado esta narrativa como una fachada para cubrir años de desidia. En su declaración, la empresa reconoció irregularidades como el robo de mármol y bronce, violaciones urbanísticas en el terreno, vandalismo en bóvedas y, especialmente, la venta ilegal de bóvedas por hasta 30,000 pesos, según denunciaron ciudadanos.

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Las denuncias apuntan a que el personal del cementerio habría aprovechado su posición para lucrar con la venta clandestina de espacios funerarios, un acto especialmente reprochable en medio de un contexto de abandono y deterioro que pone en riesgo incluso la dignidad de los muertos. Según un reporte de CiberCuba, los usuarios han compartido imágenes escalofriantes: pasillos repletos de ataúdes, bóvedas sin cerrar y restos humanos expuestos al aire libre.
Además, la falta de mantenimiento estructural se ha vuelto evidente: el cementerio está plagado de nichos desprotegidos, sobresalen restos humanos a la vista y la sala de exhumación se encuentra en condiciones deplorables. Las denuncias también indican que no existe una digitalización sistemática de los registros funerarios, lo que favorece la corrupción, las ventas irregulares y la pérdida de información sobre osarios y sepulturas.

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La crisis funeraria en Camagüey no es un fenómeno nuevo. En meses recientes, los medios han documentado varias denuncias por robos de lápidas y profanaciones de nichos. Organismos locales han reportado estar trabajando “con receptividad”, pero para muchos ciudadanos esto no es suficiente: exigen una investigación profunda, sanciones para los responsables y un plan real de rehabilitación para el cementerio.
El abandono institucional, sumado al escándalo de la venta ilegal de bóvedas, ha convertido el cementerio en un símbolo del colapso que enfrentan algunos servicios públicos en Cuba. Las familias que acuden para enterrar a sus seres queridos ahora deben lidiar no solo con el dolor de la pérdida, sino también con el temor de que sus fallecidos no reciban un descanso digno.
