El martes 12 de agosto de 2025, el Centro Nacional de Huracanes (NHC, por sus siglas en inglés) lanzó una alerta cuidadosa pero firme: la tormenta tropical Erin, quinta tormenta nombrada de la temporada, podría convertirse en el primer huracán de la temporada del Atlántico ya el jueves.
Este anuncio activa no solo los protocolos técnicos de monitoreo, sino también una sensibilidad social muy importante, especialmente para las islas del Caribe, incluida Puerto Rico.
Erin se encuentra en pleno Atlántico oriental, a unos 430 millas al oeste-noroeste de Cabo Verde, moviéndose hacia el oeste a unos 20 mph, con vientos sostenidos de 45 mph. El NHC ha señalado que el fortalecimiento será gradual, pero es probable que alcance la fuerza de huracán entre el jueves y viernes.
Ambiente y trayectoria prevista de la tormenta Erin
La tormenta Erin transita ahora por aguas cada vez más cálidas, en un ambiente con baja cizalladura, condiciones propicias para su intensificación.
Para el fin de semana, los modelos meteorológicos indican que Erin podría convertirse en un huracán mayor, con categoría 3 (vientos de 115 mph o más), acercándose o desplazándose cerca de las Antillas Menores, las Islas Vírgenes y Puerto Rico.
Aunque la trayectoria final aún es incierta, muchos pronósticos anticipan que Erin girará hacia el norte una vez que pase al oeste, manteniéndose en buena medida sobre aguas abiertas, lo que podría reducir la probabilidad de un impacto directo en tierra firme. Aun así, incluso sin impacto directo, oleaje fuerte, corrientes peligrosas y lluvias intensas podrían afectar zonas costeras.
Impactos iniciales de Erin

Foto: Antena 3
Antes de convertirse en tormenta, el sistema causó graves inundaciones en Cabo Verde, afectando especialmente la isla de São Vicente, donde al menos siete personas —entre ellas niños— murieron, y se declaró duelo nacional.
Medidas adoptadas y recomendaciones
Desde el anuncio del NHC, muchas islas del Caribe, incluyendo Puerto Rico, comienzan a elevar sus niveles de alerta. Aunque aún no hay avisos oficiales de vigilancia o advertencia meteorológica emitidos, el llamado es claro: monitorear el desarrollo de Erin.
En EE. UU., especialmente en zonas vulnerables como las Carolinas, se comienza a informar sobre los riesgos indirectos como resacas y corrientes peligrosas, aunque con baja probabilidad de impacto directo.
Desde el punto de vista de preparación personal y comunitaria, expertos aconsejan:
Recibir información actualizada del NHC.
Preparar un plan de emergencia y ruta de evacuación si fuera necesario.
Guardar documentos importantes en contenedores impermeables, incluso versiones digitales.
Revisar pólizas de seguro y considerar cobertura contra inundaciones mientras aún están disponibles.
Visitar la página de FEMA y recursos locales para localizar refugios y servicios de ayuda.
Pronóstico de posibles daños de Erin
Todavía es temprano para evaluar daños potenciales, pues depende de la trayectoria final de Erin. Sin embargo, algunos escenarios incluyen:
Oleaje y corrientes peligrosas, especialmente en Puerto Rico, Islas Vírgenes y Antillas menores.
Inundaciones costeras o por lluvias intensas, si el sistema se acerca lo suficiente.
Interrupciones en servicios básicos, como electricidad y transporte, si hay impactos directos o indirectos.
Trascendencia económica y emocional, generadas por interrupciones en el turismo, agricultura, infraestructura, y por el factor humano del miedo y la incertidumbre.
La tormenta tropical Erin está en proceso de convertirse muy probablemente en el primer huracán de la temporada del Atlántico. Aunque aún es pronto para determinar su impacto exacto sobre Puerto Rico, la comunidad ya empieza a prepararse con una mezcla de precaución y solidaridad.
La narrativa de estos días no solo es meteorológica, sino también humana: la empatía requiere informar con claridad, urgencia y esperanza. Frente a la fuerza impredecible de la naturaleza, la preparación puede marcar la diferencia.