Encuentro secreto en el Caribe: equipo de Marco Rubio se reúne con Raúl Guillermo «El Cangrejo», para negociar posibles reformas en Cuba
En un giro diplomático de alto impacto, funcionarios cercanos al secretario de Estado Marco Rubio sostuvieron una reunión discreta este miércoles con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido en Cuba como «El Cangrejo», nieto del expresidente Raúl Castro y figura clave en la estructura de poder de la isla. El encuentro tuvo lugar en Basseterre, la capital de Saint Kitts y Nevis, al margen de la 50ª Reunión Ordinaria de la Conferencia de Jefes de Gobierno de la Comunidad del Caribe (CARICOM), según revelaron múltiples fuentes con conocimiento de las conversaciones citadas por el Miami Herald.

Imagen/ Miami Herald
Rodríguez Castro, quien no ocupa ningún cargo formal en el gobierno ni en el Partido Comunista, es considerado el asesor y hombre de confianza más cercano de su abuelo. También se le vincula con la supervisión del conglomerado militar GAESA, que controla amplios sectores de la economía cubana. Su presencia en la cumbre caribeña —acompañado de un funcionario de protocolo y abandonando la isla ese mismo día— confirma que la administración Trump lo considera un interlocutor privilegiado en las actuales negociaciones con La Habana.
El contenido de las conversaciones: reformas graduales a cambio de alivio de sanciones
Según las fuentes consultadas por el Herald, el eje de las discusiones giró en torno a un posible alivio gradual de las sanciones estadounidenses a cambio de cambios económicos «mes a mes» por parte del liderazgo cubano. Aunque no existe un acuerdo cerrado, las señales apuntan a que las negociaciones están «muy avanzadas». Un diplomático caribeño presente en las conversaciones privadas con Rubio afirmó que el secretario de Estado dejó claro que Washington no desea prolongar la vida del régimen, pero está dispuesto a explorar una transición controlada.
«No comentaré sobre ninguna conversación que hayamos tenido», respondió Rubio cuando fue interrogado por la prensa sobre el encuentro. Sin embargo, matizó que Estados Unidos está dispuesto a escuchar propuestas de cambios por parte de cualquier funcionario cubano. «Cuba es un país ubicado a 90 millas de la costa de Estados Unidos. Tiene una crisis económica grave y catastrófica. Si alguien en su sistema tiene información que compartir con nosotros sobre cambios que están dispuestos a hacer o medidas que están preparados para aceptar, ciertamente escucharemos», declaró.
Rubio: reformas dramáticas y el papel del sector privado
En sus intervenciones públicas y privadas durante la cumbre, Rubio insistió en que Estados Unidos no busca un cambio de régimen inmediato, sino que impulsa primero transformaciones económicas, en una línea similar a la estrategia aplicada en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro. «Cuba necesita cambiar. Y no tiene que cambiar todo de una vez, ni de un día para otro. Todos somos maduros y realistas aquí», afirmó.
El secretario de Estado responsabilizó al modelo económico cubano de la crisis humanitaria y el éxodo masivo, y ofreció el respaldo de Washington si la isla se embarca en «reformas dramáticas» que abran espacio a la libertad económica y eventualmente política. Subrayó el papel potencial del sector privado cubano en ese proceso, recordando que las políticas de la primera administración Trump ya estaban diseñadas para «poner al sector privado y a los cubanos particulares no afiliados al gobierno ni a los militares en una posición privilegiada».
A pesar de las restricciones gubernamentales, el sector privado cubano importó más de 2.000 millones de dólares en alimentos y suministros en 2025, según economistas cubanos. En diciembre, las exportaciones de productos agrícolas y alimenticios de Estados Unidos a Cuba alcanzaron los 46,2 millones de dólares, la mayoría importados por empresas privadas de la isla.
El respaldo regional y el posible papel de CARICOM
Durante la cumbre, el presidente de Guyana, Irfaan Ali, confirmó que se discutió la posibilidad de que CARICOM forme parte de un marco regional para acompañar una eventual transición en Cuba. Por su parte, el primer ministro de Jamaica, Andrew Holness, abogó por un diálogo constructivo entre Washington y La Habana para promover estabilidad y reformas, señalando que existe «más espacio ahora que en años pasados para un compromiso pragmático que proteja al pueblo cubano de un mayor deterioro».
Un contexto explosivo: tiroteo en aguas cubanas y el fantasma de 1996
El encuentro se produjo en un contexto especialmente delicado. Ese mismo miércoles, se conoció un tiroteo entre una embarcación procedente de Florida y un buque guardacostas cubano que dejó cuatro muertos y varios heridos frente a la costa de Villa Clara. Rubio calificó el incidente como «inusual» y anunció que Estados Unidos realizará su propia investigación, mientras la vicepresidente JD Vance señaló que la situación está siendo monitoreada.
El hecho coincidió además con el 30º aniversario del derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996, un episodio que en su momento frenó las conversaciones bilaterales y derivó en el endurecimiento del embargo. Expertos advierten que el nuevo incidente podría ser utilizado tanto en La Habana como en Miami para intentar descarrilar el diálogo en curso.
Canales abiertos pese a la tensión
Pese a la gravedad de los hechos, la reunión en Saint Kitts confirma que los canales de comunicación entre Washington y el entorno más cercano del poder cubano permanecen abiertos. La presencia de «El Cangrejo» como interlocutor, el posible marco regional de CARICOM y las declaraciones de Rubio sobre reformas graduales dibujan un escenario complejo pero en movimiento, donde lo económico parece adelantarse a lo político en la agenda de una posible transición. Las próximas semanas serán clave para determinar si estas conversaciones secretas pueden traducirse en cambios concretos o si, como en 1996, la historia se repite y el diálogo naufraga antes de llegar a puerto.
