El régimen abre una nueva ventanilla para las remesas: autoriza a la desconocida empresa española Bagalso a entregar efectivo en divisas

Imagen/ Directorio Cubano
En medio de la peor crisis económica en décadas y con las remesas en caída libre, el Banco Central de Cuba otorga una licencia a una pequeña firma gallega creada hace apenas nueve meses. La autorización, que permite la entrega de efectivo en euros, llega tras la salida de Western Union y las sanciones a Orbit, y se suma a la apertura de inversión para emigrados
Mientras el país sigue sumido en una crisis energética que ha dejado a millones sin luz durante más de dos semanas, el gobierno de Miguel Díaz-Canel ha decidido abrir una nueva puerta para que las divisas sigan llegando a la isla. La Resolución 21/2026 del Banco Central de Cuba (BCC), publicada este martes en la Gaceta Oficial Extraordinaria No. 48, autoriza a la empresa española Bagalso Internacional S.L. a desarrollar “actividades de transmisión de dinero” en Cuba, lo que en la práctica significa la gestión de remesas desde el exterior, con una novedad clave: la entrega de efectivo en divisas a los beneficiarios en la isla .
La medida, firmada por la ministra-presidenta del BCC, Juana Lilia Delgado Portal, permite a la firma española canalizar fondos para depósitos en cuentas bancarias, tarjetas de débito y tarjetas prepago, así como “entregar efectivo en moneda nacional o en divisas a los beneficiarios” . Este último punto es crucial en un país donde la falta de liquidez y el efectivo se han convertido en un problema cotidiano para millones de cubanos.
Una empresa fantasma de 3.000 euros
Lo que hace particularmente llamativa esta autorización es el perfil de la empresa beneficiada. Bagalso Internacional S.L. no es una multinacional financiera con años de trayectoria. Es una pequeña firma constituida en junio de 2025 en Lugo, Galicia, con un capital social de apenas 3.000 euros, según consta en el Boletín Oficial del Registro Mercantil (BORME) . Su administrador único es Eduardo Valín Fernández, vinculado al ámbito empresarial lucense y consejero delegado ejecutivo de la Confederación de Empresarios de Lugo .
La empresa, que apenas tiene nueve meses de vida, tiene como objeto social “actuar habitualmente en la negociación o formalización de operaciones típicas de la actividad de una entidad de crédito, en nombre y por cuenta de esta, con el carácter de Agente de Entidad de Crédito” . Es decir, actúa como intermediaria financiera, pero su experiencia y solvencia están aún por demostrar.
Más revelador aún es el perfil de la apoderada designada por Bagalso en Cuba: Sonnia Alejandra Núñez del Riego, una cubana que, junto a Raidel Pérez Nodarse, fundó en La Habana una mipyme llamada Sonrai Rodamientos, dedicada a la comercialización de rodamientos, gomas y cámaras para ruedas de motos y bicicletas . Según los registros del Ministerio de Economía y Planificación, Sonrai Habana también está autorizada para “comercializar alimentos, bebidas y tabaco” .
El precedente: Cubamax y el vacío dejado por Western Union
Bagalso no es la primera empresa extranjera en recibir una licencia de este tipo. A finales de diciembre de 2025, el BCC autorizó a la estadounidense Cubamax Travel Inc. a desarrollar “actividades de transmisión de dinero hacia beneficiarios en Cuba”, en condiciones muy similares a las ahora impuestas a Bagalso .
La autorización a Cubamax llegó meses después de que el Departamento de Estado de Estados Unidos incluyera a Orbit S.A. —la empresa estatal que hasta entonces gestionaba las remesas a través de la red de Banco Financiero Internacional (BFI)— en la Lista Restringida de Entidades Cubanas, acusada de estar bajo el control de los servicios militares o de inteligencia cubanos . Antes, en febrero de 2025, Western Union había abandonado definitivamente el mercado cubano debido a las restricciones impuestas por Washington .
En ese contexto, el régimen ha tenido que buscar nuevos intermediarios para garantizar el flujo de remesas, una de las principales fuentes de divisas para la isla. Según estimaciones independientes, las remesas llegaron a representar hasta el 6% del PIB cubano entre 2005 y 2020 . Su caída ha sido un golpe durísimo para una economía que ya enfrenta déficit fiscal creciente, escasez de divisas y un colapso del sistema eléctrico que no da tregua.
Una autorización con más candados que libertades
La resolución del BCC impone a Bagalso una serie de obligaciones que dejan claro quién manda en este negocio. La empresa deberá:
· Designar un representante residente en Cuba con facultades para recibir notificaciones y requerimientos de las autoridades .
· Mantener sistemas robustos de ciberseguridad, protección de datos y trazabilidad de las operaciones .
· Informar de manera clara a los usuarios sobre tarifas, comisiones y plazos .
· Cumplir con los límites transaccionales y operativos que establezca el BCC .
· Someterse a la supervisión de la Superintendencia de Instituciones Financieras y de la Dirección General de Investigación de Operaciones Financieras .
· Mantener separación contable entre sus operaciones en Cuba y en el exterior .
· Responder con todo su patrimonio —incluidos activos fuera de Cuba— por cualquier incumplimiento .
· Aceptar la jurisdicción de los tribunales cubanos .
En la práctica, Bagalso no constituirá una persona jurídica en Cuba, lo que limita su autonomía. “La autorización podría interpretarse como una apertura, pero el marco regulatorio impuesto por el BCC deja claro que la empresa operará bajo estricta supervisión estatal, sin autonomía real”, señala un análisis del Diario de Cuba .
Una diferencia que habla de desconfianza
Hay un detalle que no pasa desapercibido en la comparación entre la autorización otorgada a Cubamax y la de Bagalso. En la resolución sobre la empresa estadounidense, el BCC dijo expresamente que podía canalizar fondos “a través de instituciones financieras cubanas” . En la resolución sobre Bagalso, esa frase no aparece: el texto solo autoriza a “canalizar fondos” para depósitos o recargas a beneficiarios en Cuba .
La omisión sugiere que, al menos por ahora, Bagalso no tendrá acceso directo al sistema bancario cubano para operar, lo que complicará aún más su labor.
El contexto: remesas como salvavidas en un mar de crisis
La autorización a Bagalso llega en un momento crítico para la economía cubana. Las exportaciones han caído, el sistema eléctrico está colapsado, la producción nacional está paralizada por falta de combustible y el déficit fiscal no deja de crecer. En este contexto, las remesas se han convertido en una de las pocas fuentes estables de divisas para el Estado, pero también para las familias cubanas que dependen del dinero que envían sus parientes en el exterior .
La apertura de una nueva vía formal para el envío de remesas desde España podría interpretarse como un intento de diversificar intermediarios y reducir la dependencia de plataformas estadounidenses, especialmente ante las tensiones actuales con Washington y la incertidumbre regulatoria en ese país . Sin embargo, el control estricto que el BCC impone a Bagalso sugiere que el régimen no está dispuesto a ceder ni un ápice de su dominio sobre el flujo de divisas.
Lo que viene: una apertura a cuentagotas
La autorización a Bagalso se suma a otras medidas anunciadas en los últimos días. El lunes, el BCC autorizó a diez empresas —nueve mipymes y una empresa mixta— a utilizar criptomonedas para pagos internacionales . Y el régimen también ha anunciado que los cubanos residentes en el exterior, incluidos los cubanoamericanos, podrán invertir en negocios dentro de la isla .
Pero para los cubanos de a pie, que llevan semanas en la oscuridad, sin comida y con los bancos operando apenas cuatro horas al día, estas medidas suenan a música de otro planeta. Las remesas que lleguen a través de Bagalso, si es que llegan, serán un alivio para unos pocos. Para la mayoría, el salvavidas sigue siendo el que siempre ha sido: los familiares en el exterior que envían lo poco que pueden, sorteando las restricciones estadounidenses y las trabas burocráticas del régimen.
Mientras tanto, en las calles de La Habana, los calderos siguen sonando.
