El «modelo Venezuela» choca con la realidad iraní: Trump se queda sin candidatos viables tras los bombardeos
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este domingo su intención de replicar en Irán el esquema de transición política aplicado en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro, aunque reconoció que la ofensiva militar conjunta con Israel ha eliminado a la mayoría de los posibles líderes que podrían encabezar un proceso similar.
En declaraciones a ABC News, Trump confesó que «no va a poder ser nadie de los que pensábamos porque están todos muertos. Hasta el puesto segundo y tercero están muertos». Horas antes, el mandatario había calificado la operación venezolana como «el escenario perfecto, el perfecto» para Irán, en una entrevista telefónica con The New York Times.

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Preguntado por el modelo de transición que se aplicaría en Irán tras la muerte del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei —confirmada el 1 de marzo de 2026 como resultado de los bombardeos coordinados entre Washington y Tel Aviv bajo la denominada «Operación Furia Épica»—, Trump destacó lo que consideraba éxitos del operativo en Caracas y sugirió su intención de replicar algunos aspectos.
Diferencias insalvables y candidatos muertos
El NYT apuntó que los asesores de Trump le habrían alertado sobre las diferencias culturales e históricas entre Venezuela e Irán que imposibilitan replicar la estrategia de manera directa. Aun así, el republicano insistió en la idea de utilizar el modelo de Caracas para Teherán, en el que, según dijo, «todos conservaron sus puestos, excepto dos personas».
El mandatario afirmó que contaba con «tres muy buenas opciones» para liderar Irán, aunque prefirió guardarse los nombres: «No los revelaré ahora. Primero terminemos el trabajo». Sin embargo, la televisión estatal iraní Press TV informó que en los bombardeos del sábado murieron el comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria, general Mohamad Pakpur; el secretario del Consejo de Defensa, Ali Shamjani; el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, general Abdorrahim Musaví; y el ministro de Defensa, Aziz Nasirzadeh. Sobrevivieron el presidente Masud Pezeshkian y Alí Larijani, jefe de Seguridad y nuevo hombre fuerte del régimen de los ayatolás, quien ha declarado tajantemente que «no negociaremos con Estados Unidos».
Un escenario perfecto que no lo es tanto
El modelo venezolano que Trump quiere exportar tiene como figura central a Delcy Rodríguez, vicepresidenta y «número dos» de Maduro, quien asumió como presidenta interina tras la captura del líder chavista el 3 de enero. Rodríguez aplicó una ley de amnistía que liberó a cientos de presos políticos, y Estados Unidos devolvió 500 millones de dólares congelados a Venezuela. Trump celebró en su discurso del Estado de la Unión del 25 de febrero la liberación del excandidato opositor Enrique Márquez.
Pero la transición venezolana no está exenta de tensiones. María Corina Machado, Premio Nobel de la Paz 2025, anunció su regreso a Venezuela en pocas semanas para impulsar lo que describió como un proceso «ordenado, sostenible e indetenible». El gobierno interino de Rodríguez respondió que Machado tendrá que responder ante la Justicia por supuesto apoyo a intervenciones extranjeras.
En Irán, mientras tanto, el escenario es radicalmente distinto. La oposición interna es considerada débil y desunida, y la operación eliminó a la mayoría de los posibles candidatos a suceder a Jamenei, dejando un vacío de poder sin una figura de transición clara como la que representó Rodríguez en Venezuela. Larijani, el sobreviviente de mayor rango, ha cerrado la puerta al diálogo con Washington.
Un conflicto que se expande
La «Operación Furia Épica» ha causado, según la Media Luna Roja iraní, al menos 555 muertos civiles en Irán, más 27 en el noroeste del país, y ha afectado a 131 ciudades. En Beirut, 31 personas murieron en bombardeos israelíes contra el sur del Líbano. Israel ha llamado a filas a cerca de 100.000 reservistas. Irán ha respondido con misiles y drones contra Israel y bases de Estados Unidos en Kuwait, Baréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Jordania. Tres militares estadounidenses han muerto en el operativo.
El precio del crudo Brent se ha disparado un 9,88%, hasta los 80 dólares, y navieras como Maersk y MSC han suspendido la circulación por el estrecho de Ormuz. Lufthansa ha suspendido sus vuelos a Oriente Medio hasta el 8 de marzo.
Cuba, el siguiente objetivo
Mientras el polvo de la guerra se asienta sobre Teherán, la administración Trump mantiene su mirada puesta en La Habana. El secretario de Estado Marco Rubio mantiene contactos «a muy alto nivel» con el régimen cubano, y Trump describió su enfoque hacia Cuba como una «toma amistosa y controlada», calificando a la isla como «una nación fallida que no tiene dinero ni petróleo y que necesita la ayuda de Estados Unidos». La estrategia incluye un cerrojo energético con aranceles a países que suministren crudo a la isla y la intercepción de buques petroleros por la Guardia Costera.
El modelo que Trump soñó para Irán se ha topado con la realidad de un país en llamas y un liderazgo diezmado. Mientras, en Caracas, la transición avanza entre tensiones, y en La Habana, el próximo objetivo en la lista, el reloj sigue corriendo.
