El Gran Teatro de La Habana “Alicia Alonso”: esplendor, comején y silencio en el corazón cultural de Cuba
El Gran Teatro de La Habana “Alicia Alonso”, una joya del patrimonio cubano y uno de los edificios más emblemáticos del Paseo del Prado, atraviesa hoy un preocupante deterioro que ha obligado a cerrar sus puertas al público. A solo siete años de su reapertura tras una millonaria restauración, el coloso artístico vuelve a quedar en silencio.

Foto: La Tijera / Facebook
Una restauración que devolvió el esplendor al Gran Teatro de La Habana
Entre 2013 y 2015, el teatro fue sometido a una amplia restauración capital que incluyó reparaciones estructurales, mejoras acústicas, climatización, iluminación y renovación total de sus espacios interiores. El 1 de enero de 2016, con una gala presidida por las autoridades cubanas, se reinauguró con el nombre de Gran Teatro de La Habana “Alicia Alonso”, en homenaje a la legendaria bailarina y fundadora del Ballet Nacional de Cuba.
La restauración pretendía garantizar décadas de vida útil para uno de los edificios más antiguos del país, cuya historia se remonta al siglo XIX y que ha sido escenario de la danza, la ópera y la música más prestigiosas del mundo.
Cierre parcial en 2019: la primera alerta
Sin embargo, en abril de 2019 la sala principal “Federico García Lorca” fue cerrada temporalmente debido a trabajos de mantenimiento y revisión técnica, según informó el medio Cibercuba. Aunque entonces se consideró una medida puntual, el hecho marcó el inicio de una etapa de dificultades técnicas que se agravaría con los años.

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El comején llegó al techo: cierre total en 2023
En febrero de 2023, el teatro volvió a ser noticia. Un reporte de Cibercuba confirmó que el Gran Teatro de La Habana cerró completamente sus puertas debido a la infestación de comején (termitas) que afectó el falso techo, la carpintería y otros elementos de madera de alto valor patrimonial.
Los especialistas advirtieron que los daños se extendían a partes delicadas del edificio, como molduras, estructuras de soporte y decoraciones, lo que hacía necesario desmontar el falso techo para su reparación. También se reportaron desprendimientos en la losa superior y afectaciones en las piezas ornamentales.
Aunque el tabloncillo del escenario no sufrió daños mayores, las autoridades reconocieron que los trabajos de recuperación serían complejos y costosos, debido al valor artístico del inmueble y la falta de materiales especializados en el país.

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Patrimonio en pausa: una herida en la cultura cubana
El cierre del teatro representa una pérdida temporal para la vida cultural de Cuba, pues en su escenario se presentaban el Ballet Nacional, el Ballet Español de Cuba, la Ópera Nacional y numerosas compañías extranjeras.
La situación actual del edificio —que algunos visitantes describen como “oscuro, vacío y triste”— ha generado preocupación entre artistas, críticos y amantes de la cultura.
Muchos recuerdan que el teatro apenas funcionó siete años de forma continua tras su restauración, lo que pone en evidencia la fragilidad del mantenimiento del patrimonio arquitectónico en la isla.

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Un futuro incierto
Hasta el momento, no se ha anunciado una fecha oficial de reapertura, ni un plan público de restauración integral. Según reportes de medios nacionales, se han destinado recursos para la reparación de carpintería, climatización y algunas áreas internas, pero los trabajos avanzan lentamente.
El Gran Teatro de La Habana sigue en pie, majestuoso en su fachada, pero silenciado por dentro, a la espera de una intervención que devuelva el brillo a su historia y a los artistas que lo llenaron de vida.
