EEUU detiene otro buque con crudo sancionado tras intentar evadir controles internacionales.

Captura de Video en X/ Departento de Guerra de Estados Unidos
En un nuevo despliegue de su política de sanciones y control marítimo, Estados Unidos interceptó este domingo 15 de febrero de 2026 en el océano Índico al petrolero Veronica III, acusado por Washington de violar el bloqueo impuesto a las operaciones de crudo en el Caribe relacionadas con Venezuela y Cuba. El Departamento de Guerra informó que el abordaje se realizó “sin incidentes” tras rastrear y detener al buque miles de kilómetros mar adentro, como parte de una operación internacional de interdicción marítima.
El Veronica III, un buque de bandera panameña según datos de seguimiento marino, habría intentado **eludir la “cuarentena” decretada por el presidente estadounidense Donald Trump, cambiando de nombre y falsificando coordenadas de navegación para burlar la vigilancia. Las fuerzas armadas estadounidenses, mediante lo que describieron como un derecho de inspección y abordaje, interceptaron el barco en aguas bajo responsabilidad del Comando Indo-Pacífico (INDOPACOM).

Captura X / Departento de Guerra de Estados Unidos
En un mensaje publicado en la plataforma X, el Pentágono declaró que “las aguas internacionales no son un santuario” y que Estados Unidos tiene la capacidad y la voluntad de hacer cumplir sus sanciones en cualquier parte del mundo. Según la versión oficial, la embarcación había salido del Caribe y fue seguida hasta el Índico antes de ser neutralizada.
Un contexto de presión y bloqueo
Esta interceptación se suma a otras acciones en el marco de la denominada Operación Lanza del Sur, una iniciativa que desde diciembre de 2025 ha aplicado una “cuarentena” marítima contra petroleros sancionados que involucran crudo venezolano y, por extensión, rutas que podrían beneficiar a aliados como Cuba con el objetivo de cortar ingresos a redes consideradas por Washington como ilícitas o vinculadas con naciones sancionadas.
La flota de “barcos sancionados” que han intentado burlar el cerco estadounidense incluye al ya interceptado Aquila II en fechas recientes, lo que demuestra la escala del operativo global que se extiende más allá del Caribe y alcanza incluso rutas en el océano Índico tras largas persecuciones.

Captura de video en X / Departamento de Guerra de Estados Unidos
Las interceptaciones de estos buques forman parte de una ofensiva más amplia de la administración estadounidense para hacer cumplir sanciones económicas y energéticas, especialmente tras las tensiones con gobiernos como el de Venezuela, y por implicación indirecta, con Cuba. La estrategia incluye no solo la interdicción de barcos, sino también aranceles y bloqueos sobre países que suministren petróleo a Cuba, como parte de una política de presión económica y diplomática más amplia.
La operación en el Índico refleja la proyección del poder naval de Estados Unidos y su determinación de perseguir buques sancionados en rutas globales, no solo dentro de su esfera regional inmediata. Autoridades del Pentágono han subrayado que este tipo de acciones busca enviar un mensaje disuasorio a redes de contrabando y actores que intenten eludir las sanciones estadounidenses, reafirmando el compromiso con su política exterior en materia energética y seguridad internacional.
