Diez años de cárcel para un profesor universitario en Cuba por escribir frases críticas con un marcador

Imagen/Facebook Iliana Curra Lussón
El caso de Ariel Manuel Martín Barroso reabre el debate sobre la represión del disenso en la isla, en un contexto de creciente tensión social y energética
Una década de prisión. Ese es el precio que pagará el profesor universitario cubano Ariel Manuel Martín Barroso por escribir consignas críticas contra el régimen y el presidente Miguel Díaz-Canel con un marcador negro en distintos espacios públicos, incluida la propia universidad donde impartía clases. La condena, dictada por el Tribunal Provincial Popular de Villa Clara, Sala de los Delitos contra la Seguridad del Estado, ha encendido las alarmas dentro y fuera de la isla sobre el endurecimiento de la represión política en Cuba.
Martín Barroso, de 42 años, era profesor en la Universidad «José Martí Pérez» de Sancti Spíritus, donde impartía clases en las especialidades de Contabilidad, Informática e Ingeniería Industrial. Según la información divulgada en redes sociales por varios usuarios, entre ellos Iliana Curra Lussón en Facebook, los hechos que motivaron su procesamiento consistieron en escribir frases contra el régimen y contra Díaz-Canel con un plumón permanente en diferentes lugares, incluida la institución académica donde trabajaba.
El caso corresponde al expediente No. 8 de 2025 del Tribunal Provincial de Villa Clara y fue tramitado bajo un proceso ordinario a cargo de la Sala especializada en delitos contra la Seguridad del Estado, una instancia reservada habitualmente para casos considerados de carácter político. La fiscalía solicitó la sanción de 10 años, que finalmente fue ratificada en la sentencia emitida el 8 de septiembre de 2025 .
Los cargos y el proceso
El tribunal declaró a Martín Barroso culpable de los delitos de propaganda contra el orden constitucional, desacato y daños de carácter continuado, y le impuso una sanción conjunta de una década de privación de libertad . Además de la cárcel, la condena incluye la prohibición de ejercer como profesor en centros estudiantiles y restricciones adicionales que le impiden frecuentar determinados lugares, entre ellos la propia universidad .
Actuaron como testigos en el proceso las oficiales de la Seguridad del Estado Arianna Rojas y Dania Iris Rodríguez Rodríguez, quienes, según el Observatorio de Libertad Académica, testificaron en su contra basándose en argumentos como «que siempre resultó sospechoso el acusado por la forma de conducirse en contra del proceso revolucionario» . La misma organización confirmó que el investigador y docente contaba con prestigio institucional y entre el estudiantado, pero «fue objeto de seguimiento por las agentes de la Seguridad del Estado que monitorean el campus» .
«Otro científico va a la cárcel en Cuba por ejercer el derecho al disenso. Ahora se trata del doctorante distinguido como autor de la mejor tesis del año 2023 por la Facultad de Contabilidad y Finanzas de la Universidad de La Habana – UH», agregó el Observatorio .
Condiciones de reclusión
Actualmente, Martín Barroso se encuentra recluido en la prisión Nieves Morejón. Sobre este centro penitenciario han circulado múltiples denuncias relacionadas con condiciones inadecuadas de salubridad, hacinamiento y maltratos a los reclusos . Familiares y allegados han denunciado públicamente las condiciones del penal, señalando que el profesor se encuentra en un entorno hostil, sin garantías mínimas para su integridad física y psicológica .
Hasta el momento, no se han divulgado declaraciones oficiales adicionales sobre el caso ni sobre las condiciones de reclusión del docente. El silencio institucional contrasta con la indignación que el caso ha generado entre activistas y ciudadanos dentro y fuera de Cuba, que ven en esta condena otro ejemplo del costo que puede tener en el país expresar una opinión política contraria al poder.
Un contexto de crisis y endurecimiento
El caso de Martín Barroso no es un hecho aislado. Se produce en medio de una creciente ola represiva cuando el país atraviesa su peor momento en décadas y se teme un nuevo estallido social . La severidad de la condena —diez años de cárcel por consignas escritas con un marcador— ha sido interpretada como una señal del endurecimiento represivo frente a cualquier expresión de disenso, incluso cuando se trata de actos simbólicos y sin violencia .
El régimen cubano atraviesa además un momento crítico tras el recrudecimiento de las tensiones con la administración de Donald Trump. Jorge Piñón, principal investigador del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, declaró a El País que el colapso energético total de Cuba estaría presentándose a mediados de marzo si las autoridades no logran asegurar un suministro de combustible .
Cuba dejó de recibir petróleo cuando entró en vigor una orden ejecutiva de Trump, donde se declaró una «emergencia nacional» argumentando que el régimen cubano representa una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos. En ese sentido, ordenó aranceles adicionales a los productos importados de países que envíen petróleo a Cuba, con el fin de presionar a la dictadura cubana y buscar un cambio en el país .
Reacciones y silencios
La comunidad académica y de derechos humanos ha manifestado su preocupación por el caso. Organizaciones internacionales han instado a las autoridades cubanas a revisar la condena y garantizar un juicio justo, así como condiciones dignas de reclusión. Sin embargo, hasta el momento, no ha habido respuesta oficial del gobierno cubano ni de las instituciones involucradas.
El caso de Ariel Manuel Martín Barroso vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la libertad de expresión en Cuba y el costo de ejercer el derecho al disenso en un sistema que, según denuncian activistas, no tolera la crítica. Por una frase escrita en una pared, un profesor ha perdido su libertad, su profesión y su proyecto de vida. Y su historia es solo una más en una lista que no deja de crecer.
