Díaz-Canel anuncia nuevo plan de “ajustes” y «promete» gas manufacturado a 20 mil nuevos consumidores en La Habana

Imagen: Facebook Canal Caribe
Miguel Díaz-Canel, informó recientemente la aprobación de un nuevo plan de medidas “restrictivas” destinado a enfrentar lo que calificó como una situación compleja en el país. Aunque el mandatario no ofreció detalles específicos sobre las acciones, afirmó que se comunicarán de forma progresiva por los distintos ministerios y organismos implicados.
Esta estrategia, según explicó, busca priorizar las actividades fundamentales de la economía y los servicios esenciales, en un contexto marcado por el déficit energético, la escasez de materias primas y el deterioro general de la vida cotidiana. En la práctica, se trata de un nuevo paquete de ajustes que, lejos de representar una apertura o transformación estructural, parece orientarse a gestionar la escasez con un enfoque de racionamiento.
Reajustes sin reformas de fondo
El discurso oficial insiste en que las decisiones procuran “garantizar el funcionamiento básico del país”. Sin embargo, para muchos observadores, este tipo de medidas son evidencia de que el Gobierno continúa evitando cambios profundos que permitan dinamizar la economía, descentralizar la producción o abrir mayores espacios al emprendimiento privado.
Mientras el Estado insiste en concentrar los recursos en “sectores estratégicos”, la ciudadanía enfrenta una crisis prolongada de abastecimiento, salarios sin poder adquisitivo y un creciente desencanto ante la falta de resultados tangibles.
La “soberanía energética”: avances modestos y deudas pendientes

Imagen: Portal ciudadano
Como parte de sus anuncios, Díaz-Canel afirmó que más de 20 mil nuevos usuarios en La Habana tendrán acceso al gas manufacturado durante el año, como medida para reducir la presión sobre el sistema eléctrico nacional. Aunque se presenta como un avance dentro de la llamada soberanía energética, los resultados siguen siendo limitados frente a la magnitud de las necesidades y la ya precaria infraestructura del país.
También mencionó un incremento en la extracción de crudo nacional y una prueba experimental de refinación local realizada en diciembre, con participación de especialistas cubanos. Sin embargo, expertos del sector advierten que la falta de inversión, tecnología y divisas continúa siendo el principal obstáculo para lograr una verdadera independencia energética.
Expectativa con escepticismo
El Gobierno promete que los detalles del nuevo plan serán divulgados gradualmente, conforme se avance en su implementación. No obstante, en un contexto de apagones frecuentes, inflación sin control y creciente emigración, muchos cubanos reciben estos anuncios con una mezcla de escepticismo y fatiga.
Más que nuevas medidas, lo que el país parece necesitar es un cambio de enfoque económico, que permita liberar las fuerzas productivas, incentivar la iniciativa individual y reactivar la confianza ciudadana. Si los ajustes vuelven a centrarse en el control y la restricción, es probable que el sacrificio “prolongado” al que aludió Díaz-Canel se convierta, una vez más, en un estado permanente.
