“… hemos dicho que tenemos disposición para dialogar con el gobierno de Estados Unidos…” Estas fueron palabras de Díaz-Canel, publicado en X de la Presidencia. Pero como se dice en buen cubano, “te peinas o te haces papelillos”, y este cambio?
Luego de tanto rechazo durante los últimos días de sostener un diálogo y una posibilidad de buscar y dejarse ayudar ante la terrible situación económica- social que se vive en Cuba, este “cambio” no puede darle esperanzas a los miles de cubanos que sufren las consecuencias de la mala administración.

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Este tipo de reacción ya la hemos presenciado en múltiples ocasiones, se trata de una estrategia más para calmar a la población. Ilusionarlos para luego quedar como los buenos de esta película de ciencia ficción que es el día a día de Cuba. Pues luego dirán algo así, pero más disfrazado: “es que ellos no respetan nuestra soberanía… lo intentamos… pero son ellos, (refiriéndose al Gobierno de los EE.UU.)
Se debe tener en cuenta que hace tan sólo unos días, el 12 de enero de 2026, Miguel Díaz-Canel desmintió en su cuenta de X cualquier conversación con Estados Unidos más allá de «contactos técnicos migratorios», cerrando así cualquier posibilidad de diálogo que pudiera aliviar la asfixia económica que vive la isla.
Esta postura maximalista contrasta brutalmente con la urgencia que experimentan millones de cubanos que enfrentan apagones diarios de hasta ocho horas y filas interminables por un galón de gasolina.
El colapso energético que nadie puede ocultar

EFE /Ernesto Mastrascusa
Los números son implacables: en 2025, Cuba generó apenas la mitad de la electricidad que necesitaba según estadísticas oficiales analizadas por agencias internacionales.
El déficit eléctrico promedio superó los 1,600 megavatios diarios, dejando hospitales sin equipos vitales, fábricas paralizadas y escuelas a oscuras.
La infraestructura energética, obsoleta y sin mantenimiento adecuado desde hace décadas, colapsa sistemáticamente. Expertos internacionales califican esta crisis como «la más severa desde el colapso de la Unión Soviética».
El espejismo del petróleo venezolano

Durante años, el régimen cubano presentó la alianza con Venezuela como su salvavidas energético. Sin embargo, la realidad es otra: en 2025, el petróleo venezolano apenas cubría el 30% de las necesidades energéticas de la isla.
Peor aún, análisis del gobierno estadounidense revelaron que Cuba revendió hasta el 60% del crudo recibido entre 2024 y 2025 mientras su población sufría escasez extrema.
Este doble juego —vender combustible en el mercado internacional mientras los cubanos hacen colas de seis horas por gasolina— expone las prioridades distorsionadas de un sistema que protege su supervivencia política antes que el bienestar ciudadano.
La economía en caída libre

Swissinfo
El Fondo Monetario Internacional y la CEPAL proyectan una contracción del 1.5% del PIB cubano en 2025, pero las cifras oficiales ocultan el verdadero impacto en los hogares. La depreciación acelerada del peso cubano erosionó brutalmente los salarios reales, mientras el déficit presupuestario alcanzó el 12.3% del PIB en 2024.
Los cubanos enfrentan una triple crisis: falta de alimentos, medicamentos agotados y transporte paralizado por la ausencia de combustible. La solución solar prometida por el gobierno —expansión crítica para 2025— fracasó estrepitosamente ante la falta de inversión real y tecnología actualizada.
