Detienen a pastor evangélico y a su hijo de 16 años en Morón en medio de una oleada represiva tras las protestas
El pastor Elier Muir Ávila, líder de la iglesia independiente «Tiempo de Cosecha», y su hijo Jonathan Muir Burgos, de 16 años, fueron detenidos este lunes en la ciudad de Morón, provincia de Ciego de Ávila, en el marco de una creciente ola de represión desatada tras las protestas populares que sacudieron la localidad el pasado viernes 13 de marzo. Según denuncias de familiares y activistas, ambos fueron citados por la policía y posteriormente trasladados a un lugar desconocido, generando una profunda preocupación por su integridad física, especialmente la del menor, quien padece problemas de salud.
Una detención en medio de la confusión y el temor

Imagen/ CSW
La activista Yoaxis Marcheco Suárez fue una de las primeras en alertar sobre la desaparición. En una publicación en Facebook, denunció que padre e hijo fueron «citados a la estación de la policía revolucionaria de esta ciudad y trasladados ambos para sitio desconocido». Familiares de los detenidos sospechan que «han sido separados y que ambos fueron golpeados por sus captores».
«Estamos muy al tanto del pastor y su hijo adolescente, este último además con una salud bastante delicada», escribió Marcheco Suárez, expresando la angustia por el estado del joven. La activista también cuestionó la lógica de un régimen que anuncia excarcelaciones de presos políticos mientras continúa arrestando a otras personas por motivos similares: «¿Cuál es la magia de liberar presos políticos para apresar a otras personas por la misma razón?».
Horas después, se confirmó que el pastor Elier Muir Ávila fue liberado, pero su hijo Jonathan permanece detenido en el Departamento Técnico de Investigaciones (DTI) de Ciego de Ávila, donde se encuentra instruido de cargos. Según la información disponible, las autoridades han indicado que en un plazo de tres días el caso será presentado ante la fiscalía, que determinará las acciones a seguir, mientras el menor ha sido amenazado con ser juzgado «con todo el peso de la ley».
De acuerdo con testimonios cercanos, el pastor manifestó que hubiese preferido permanecer detenido él antes que su hijo, quien continúa privado de libertad.
Un contexto de protestas y represión
La detención del pastor y su hijo se produce en medio de una fuerte tensión social en Morón, donde la noche del viernes 13 de marzo cientos de ciudadanos salieron a las calles para protestar contra los prolongados apagones —de hasta 20 horas diarias—, la escasez de alimentos y medicinas, y la profunda crisis económica que azota al país. La manifestación, que comenzó de forma pacífica, derivó en enfrentamientos cuando algunos manifestantes atacaron e intentaron incendiar la sede municipal del Partido Comunista de Cuba (PCC). Durante los disturbios, al menos un joven resultó herido de bala.
En los días posteriores, las fuerzas de seguridad han desatado una cacería contra los participantes, con múltiples citaciones, allanamientos y detenciones, especialmente dirigidas a adolescentes y jóvenes. Entre los casos denunciados se encuentra el del menor Yoasnel Estrada, cuya vivienda habría sido allanada violentamente antes de ser detenido.
Un historial de persecución religiosa
El caso de la familia Muir no es un hecho aislado, sino que se inscribe en un largo historial de hostigamiento por motivos religiosos. Según un documento de Naciones Unidas publicado en noviembre de 2023, el pastor Muir y su esposa, la pastora Minerva Burgos López, han sido objeto de presiones sistemáticas durante años debido a su labor pastoral independiente.
El informe de la ONU detalla que en 2013 la pareja solicitó permisos para abrir casas de oración, pero inicialmente recibieron una negativa de autoridades del Partido Comunista y del Ministerio de Justicia. Aunque posteriormente habrían obtenido autorización provincial, se les impuso la restrictiva condición de no reunir a más de 12 feligreses.
El 7 de agosto de 2015, Muir fue citado por la Seguridad del Estado en Morón, donde fue interrogado sobre su fe y sus actividades religiosas, recibiendo burlas e insultos relacionados con sus creencias y amenazas de ser procesado penalmente si no modificaba sus mensajes religiosos y limitaba el funcionamiento de su congregación. Permaneció retenido en una celda hasta la madrugada.
A partir de 2016, tanto Muir como su esposa fueron excluidos de empleos estatales y se les negaron licencias para ejercer actividades económicas, lo que los llevó a cerrar una de sus casas de oración para evitar represalias contra miembros de su comunidad religiosa.
Un reportaje de El País publicado en abril de 2024 recoge el testimonio del pastor, quien describe cómo él y su familia han sido «prácticamente destruidos» por el acoso estatal. Muir relata que durante años ha tenido que proteger a su hijo, entonces un niño, con una tabla de madera en la cabeza durante los ataques que sufrían al regresar de los cultos. «Todo lo que a este sistema le huela a reunión o asociación, que no sea dirigida o controlada por ellos, lo ven como un peligro», declaró entonces al medio español.
Organizaciones de monitoreo de la libertad religiosa, como el Instituto Patmos, han documentado que en junio de 2024 Muir fue expulsado de la denominación Iglesia de la Fe Apostólica tras quejas de la Oficina de Atención a los Asuntos Religiosos por el monitoreo de sus redes sociales. El 3 de agosto de 2024, una funcionaria local le habría comunicado que «solo existen las iglesias que el PCC acepta» y que ni él ni su iglesia estaban autorizados a existir.
La comunidad internacional reacciona
La organización Christian Solidarity Worldwide (CSW) ha emitido un comunicado exigiendo la liberación inmediata del menor. Anna Lee Stangl, directora de incidencia política de CSW, declaró: «CSW exige que el gobierno cubano entregue de inmediato a Jonathan Muir Burgos a la custodia de sus padres. La detención de un joven de 16 años con una grave afección médica, simplemente por intentar ejercer su libertad de expresión, es inconcebible». Stangl también criticó la respuesta del gobierno de Miguel Díaz-Canel ante la crisis: «A pesar de la gravedad de la situación en la isla —con hambre generalizada, escasez de medicamentos, brotes de enfermedades y fallas en el suministro eléctrico—, la respuesta del presidente Miguel Díaz-Canel y del Partido Comunista de Cuba es detener y encarcelar a quienes se atreven a exigir un cambio».
El reverendo Mario Félix Lleonart Barroso, activista por la libertad religiosa, ha señalado las similitudes entre este caso y el arresto del pastor Lorenzo Rosales Fajardo y su hijo adolescente tras las protestas nacionales del 11 de julio de 2021, evidenciando un patrón de utilización de los hijos de líderes religiosos como táctica de presión por parte del gobierno.
Una liberación que esconde otra detención
Mientras el pastor Muir fue liberado horas después de su detención, la incertidumbre y la preocupación se centran ahora en la suerte de su hijo Jonathan, de 16 años, quien permanece bajo custodia en el DTI de Ciego de Ávila. La familia y las organizaciones de derechos humanos temen por su salud y exigen su liberación inmediata.
El caso de la familia Muir es un ejemplo más de la dura represión que enfrentan los ciudadanos cubanos que se atreven a alzar la voz, ya sea en las calles exigiendo condiciones de vida dignas o en sus lugares de culto profesando su fe al margen del control estatal. Mientras el gobierno anuncia la liberación selectiva de algunos presos como gesto de «buena voluntad», continúa llenando las cárceles con nuevos detenidos, muchos de ellos menores de edad, en un intento desesperado por sofocar el creciente descontento social.