Nuevo derrumbe de 2 viviendas en Manzanillo evidencia la crisis habitacional

Imagen: Facebook / José Ortiz Benet
La ciudad de Manzanillo amaneció este lunes sacudida por un nuevo derrumbe, cuando 2 viviendas ubicadas en la calle José de la Luz y Caballero, esquina a Dr. Codina, colapsaron parcialmente. Aunque la escena parecía la de un sismo, según testigos, afortunadamente no se reportaron víctimas mortales.
El periodista José Ortiz Benet informó a través de Facebook que el siniestro ocurrió en horas tempranas de la mañana, y destacó que los vecinos lograron salir a tiempo. Uno de los afectados, Orlando Mariño Ramírez, relató el momento de tensión:
Sentí unas piedras que comenzaron a caer y salí rápido. Pude llegar a tiempo a la acera de enfrente”.
Su rápida reacción evitó lo que pudo convertirse en una tragedia.

Imagen: Facebook / José Ortiz Benet
Equipos de la Cruz Roja y del Cuerpo de Bomberos acudieron de inmediato para asistir a los residentes y remover los escombros. Entre los rescatados se encontraba el señor Humberto Fidel Matos Escalante, un invidente que fue sacado con vida. Visiblemente conmocionado, declaró que una corazonada lo mantuvo inmóvil justo antes del colapso, lo que posiblemente le salvó la vida.
Las imágenes compartidas por los testigos muestran la magnitud del desastre: techos desplomados, paredes reducidas a cascotes y una calle cubierta de polvo y restos de mampostería. La ausencia de víctimas fatales se percibe casi como un acto providencial ante el nivel de destrucción.
Este nuevo derrumbe se suma a una serie de colapsos ocurridos en los últimos años en varias ciudades de Cuba. El deterioro progresivo del fondo habitacional, la falta de mantenimiento y la imposibilidad económica de muchas familias de reparar sus viviendas han convertido a numerosas zonas urbanas en focos de riesgo permanente.
A pesar de las advertencias, las autoridades suelen reaccionar solo después del desastre, sin ofrecer soluciones sostenidas. Muchos residentes continúan viviendo en edificios declarados en mal estado, porque abandonar sus hogares no garantiza una alternativa digna. Quienes aceptan trasladarse a albergues estatales enfrentan condiciones precarias y estancias prolongadas sin una salida definitiva.
Nuevo derrumbe de 2 viviendas en Manzanillo evidencia la crisis habitacional

Imagen: Facebook / José Ortiz Benet
En este contexto, perder una casa no significa solo quedarse sin techo, sino también sin pertenencias, recuerdos y estabilidad emocional. Con la falta de materiales de construcción y la inflación en alza, reconstruir se vuelve prácticamente imposible para la mayoría de los afectados.
Las reacciones ciudadanas no tardaron en llegar. En redes sociales, una vecina escribió:
Manzanillo se cae en pedazos y el gobierno no hace nada. Poco a poco se convertirá en ruinas si todo sigue así”.
Otros usuarios, dentro y fuera del país, coincidieron en el sentimiento de indignación y tristeza:
A pedazos se cae Cuba”, expresó un cubano desde Miami.
Un médico local agregó una valoración técnica:
Son viviendas muy viejas y sin mantenimiento; es normal que ese sea el desenlace. Menos mal que los huracanes nunca pasan por esa zona”.
Sus palabras resumen el núcleo del problema: estructuras envejecidas, sin inversión ni rehabilitación, que colapsan inevitablemente.
Aunque no hubo víctimas, el derrumbe en Manzanillo vuelve a encender las alarmas sobre la crisis estructural del sistema habitacional cubano. En esta ocasión, la suerte evitó un desenlace trágico, pero crece la preocupación: ¿cuánto tiempo más dependerá la seguridad de miles de familias de un simple golpe de fortuna?
