Gran Logia de Cuba cede a presiones oficiales y devuelve el poder al líder masón destituido

Foto: Ismary Bacallao / Facebook
La polémica decisión de la GLC
El Gran Maestro por Sustitución Reglamentaria, Juan Alberto Kessel Linares, propuso revertir la destitución aprobada por unanimidad en mayo, con lo que se consolida el control de Filema Duarte sobre la institución. Aunque la propuesta recibió apoyo minoritario, fue aceptada, generando críticas de masones que la consideran una traición:
“Esto se fue abajo”; “Se acabó la masonería en Cuba”; “Kessel pactó, traicionó”
El cambio ha sido interpretado por expertos y miembros de la orden como un respaldo tácito del Ministerio de Justicia (MINJUS) y la Seguridad del Estado, quienes no reconocieron la destitución de Duarte y hostigaron a los masones que intentaron mantener la autonomía de la logia.

Foto: IPS Cuba
Una crisis prolongada en la Gran Logia de Cuba
La fractura en la GLC comenzó en marzo, cuando Filema Duarte se negó a convocar elecciones y abandonó una sesión de la Alta Cámara. Dos meses después, fue destituido, pero las autoridades cubanas ignoraron el acuerdo. Desde entonces, Duarte ha suspendido logias, expulsado a opositores y consolidado su poder, incluyendo a figuras como el Soberano Gran Comendador José Ramón Viñas Alonso y el escritor Ángel Santiesteban Prats.
Las tensiones provocaron protestas en julio, cuando los masones impidieron un encuentro de Duarte con sus partidarios. Mientras tanto, Kessel Linares fue citado y amenazado con prisión, y otros dirigentes fueron interrogados, lo que refleja la intensa presión estatal sobre la masonería cubana.

Expectativa incierta para el 25 de octubre
La atención ahora se centra en la próxima sesión de la Alta Cámara. Los partidarios de Duarte esperan elecciones generales, mientras que otros temen que solo se trate de consolidar su control. Un masón consultado por CubaNet afirmó:
“Era sabido, porque el régimen tiene las armas… Pero lo importante es que la masonería cubana ha despertado de un largo letargo y aún tiene mucho que demostrar.”
A pesar de la derrota aparente, varios miembros consideran que esta experiencia ha expuesto la infiltración del régimen en la masonería, y la lucha por la independencia de la institución no ha terminado.
