Congresistas demócratas visitan Cuba y condenan la política de «bloqueo» de Trump: «Es un castigo colectivo cruel»
Dos congresistas demócratas de Estados Unidos, Pramila Jayapal (Washington) y Jonathan Jackson (Illinois), realizaron un viaje de cinco días a Cuba, en el que se reunieron con altas autoridades del régimen, incluyendo al presidente Miguel Díaz-Canel, el canciller Bruno Rodríguez y el viceministro de Relaciones Exteriores Carlos Fernández de Cossío. A su regreso, ambos legisladores condenaron enérgicamente las medidas de presión impuestas por la administración Trump contra la isla.
En un comunicado conjunto, los representantes calificaron el bloqueo de petróleo a Cuba, vigente desde hace más de tres meses, como «un castigo colectivo cruel, un bombardeo económico de la infraestructura del país que ha producido daños permanentes». «Debe detenerse de inmediato», afirmaron.
Los legisladores señalaron que estas medidas se suman «al embargo más largo de la historia mundial» y están causando «un sufrimiento incalculable al pueblo cubano». Detallaron las consecuencias humanitarias de la crisis energética: «Los niños no pueden asistir a la escuela porque no hay combustible para que ellos o sus maestros se trasladen. Los pacientes con cáncer no pueden recibir tratamientos que les salvan la vida debido a la falta de medicamentos. Hay escasez de agua porque hay poca electricidad para bombearla».

Imagen/ Martí Noticias
Un «nuevo momento» en Cuba
Los congresistas demócratas destacaron los supuestos cambios económicos emprendidos por el gobierno cubano, que consideraron señales de «un nuevo momento para el país». En su declaración, se refirieron al indulto de más de 2.000 presos anunciado recientemente y a las «reformas significativas» en la economía, como la apertura a la inversión de cubanoamericanos en negocios privados en la isla.
Sin embargo, organizaciones independientes de derechos humanos han denunciado la falta de transparencia en estas excarcelaciones, que hasta el momento no han incluido a ninguno de los más de 1.000 presos políticos que, según sus registros, cumplen condenas en las cárceles cubanas.
El presidente Miguel Díaz-Canel publicó en X unas fotografías del encuentro con los congresistas y afirmó que conversaron sobre «la voluntad de nuestro Gobierno para sostener un diálogo bilateral serio y responsable, y encontrar soluciones a las diferencias».
Reacciones en Washington y contexto de presión
El viaje de los demócratas se produce en un contexto de creciente presión de la administración Trump sobre el régimen cubano. El presidente Donald Trump ha calificado a Cuba como un «estado fallido» y ha reiterado que «Cuba es la próxima» después de las acciones militares en Irán. «Me haré cargo de Cuba», ha afirmado en varias ocasiones.
Previamente, Jayapal, junto al también demócrata Gregory Meeks (Nueva York), presentó un proyecto de ley titulado «Prevent an Unconstitutional War in Cuba», que busca impedir que el presidente Trump utilice fondos federales para emplear la fuerza militar en Cuba sin la autorización del Congreso.
En contraste, los congresistas republicanos Mario Díaz-Balart, María Elvira Salazar y Carlos Giménez han respaldado las políticas de la administración Trump y solicitaron en febrero al Departamento de Comercio y al Tesoro revisar y revocar licencias de exportación que permiten el envío de bienes a la isla.
Crisis económica y protestas reprimidas
La visita de los demócratas ocurre en medio de una profunda crisis económica en Cuba, agravada por décadas de políticas socialistas que han derivado en un colapso productivo, escasez generalizada de alimentos, medicinas y combustible, y apagones de hasta 20 horas diarias. Las protestas populares, que han estallado en varias localidades del país, han sido duramente reprimidas por las autoridades.
Los congresistas Jayapal y Jackson concluyeron su declaración instando a «Estados Unidos y Cuba a entrar de inmediato en negociaciones reales que garanticen la dignidad y la libertad del pueblo cubano y los enormes beneficios para el pueblo estadounidense que se derivarían de una colaboración real entre nuestros dos países». Mientras tanto, la administración Trump mantiene su estrategia de máxima presión, en un pulso que no muestra signos de resolverse a corto plazo.
