En medio del silencio cómplice del gobierno cubano, que prefiere ocultar las consecuencias del desastre antes que atender a sus ciudadanos, Cáritas Cuba ha tomado la iniciativa para socorrer a las familias más vulnerables afectadas por el reciente paso del huracán Melissa.
En la Parroquia San Pedro Apóstol, ubicada en el municipio de Cacocum, provincia de Holguín, comenzó esta semana la distribución de módulos de alimentos e higiene destinados a decenas de hogares que lo perdieron todo.
Según informó la organización en su página oficial de Facebook, la operación humanitaria se lleva a cabo con el apoyo de voluntarios locales y miembros de las comunidades parroquiales, quienes han asumido con valentía la responsabilidad que el Estado ha abandonado. No hay maquinaria gubernamental, ni camiones del Ministerio de Comercio Interior, ni declaraciones del Consejo de Defensa Provincial. Solo hay manos solidarias, fe en acción y un pueblo que se ayuda a sí mismo mientras La Habana mira hacia otro lado.
La Iglesia católica al rescate de las familias olvidadas por el régimen

Facebook Cáritas Cuba
La Diócesis de Holguín, una de las más activas en labores sociales dentro de la Isla, ha sido testigo directo del deterioro progresivo de las condiciones de vida en zonas rurales como Cacocum.
Tras el paso del huracán Melissa —una tormenta que, aunque no alcanzó categoría mayor, dejó severos daños en viviendas, cultivos y redes eléctricas—, muchas familias quedaron sin techo, sin acceso a agua potable y sin medios para alimentarse.
Frente a esta emergencia, Cáritas Cuba, brazo social de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, ha movilizado recursos limitados pero vitales: arroz, frijoles, aceite, jabón, pasta dental, pañales y otros artículos de primera necesidad. Estos módulos no solo suplen carencias materiales, sino que también envían un mensaje claro: en Cuba, la verdadera red de seguridad social no es el Estado, sino la sociedad civil organizada y la Iglesia.
Voluntarios locales movilizan esfuerzos en medio del abandono estatal

Facebook de Cáritas Cuba
Lo más impactante de esta iniciativa no es solo la ayuda en sí, sino quién la entrega: vecinos, catequistas, jóvenes y ancianos de la propia comunidad, muchos de ellos con escasos recursos, que han decidido compartir lo poco que tienen.
“No esperamos a que venga nadie del gobierno. Aquí nos conocemos todos, y si uno sufre, sufrimos todos”, declaró una voluntaria local a un medio independiente, bajo condición de anonimato por temor a represalias.
Este tipo de acciones contrasta brutalmente con la indiferencia institucional. Mientras la prensa oficial apenas menciona el huracán Melissa —y cuando lo hace, lo presenta como un “evento controlado”—, las imágenes compartidas por Cáritas muestran techos arrancados, calles inundadas y familias durmiendo en casas de campaña improvisadas. El régimen, acostumbrado a usar los desastres naturales como excusa para justificar su ineficiencia crónica, prefiere la censura antes que la transparencia.
Huracán Melissa deja estragos invisibles para la propaganda oficial

Facebook Cáritas Cuba
El caso de Cacocum no es aislado. En toda la región oriental de Cuba, comunidades enteras enfrentan el colapso de infraestructuras básicas tras cada fenómeno meteorológico. Pero el patrón es siempre el mismo: el Estado niega la magnitud del daño, retrasa o niega la ayuda, y castiga a quienes denuncian la realidad. En este contexto, organizaciones como Cáritas se convierten en faros de esperanza y resistencia pacífica.
La labor de la Iglesia católica en Cuba trasciende lo espiritual. En un país donde el acceso a alimentos, medicinas y servicios básicos es un lujo, la caridad se ha vuelto un acto de dignidad y desobediencia civil. Y aunque el régimen intente minimizar su impacto, miles de cubanos saben quién está realmente a su lado cuando el cielo se desploma.
Mientras tanto, desde Cacocum, sigue llegando un mensaje silencioso pero poderoso: la solidaridad nace del pueblo, no del poder. Y en una Cuba agotada por décadas de opresión y negligencia, eso es revolución de verdad.
