Brutal golpiza a opositora en La Habana: Marianela Peña Cobas es detenida y agredida durante protesta contra los apagones

Imagen/ Facebook
La activista fue arrestada mientras participaba en una manifestación contra los cortes eléctricos que afectan a la capital. Su hermana denuncia que fue golpeada salvajemente por las autoridades antes de ser liberada «porque no hay cárcel para encerrar a todos los cubanos que gritan libertad»
La noche del sábado en La Habana no solo estuvo marcada por la oscuridad de los apagones, sino también por la brutalidad de las fuerzas del orden contra quienes se atreven a protestar. Marianela Peña Cobas, activista y opositora cubana, fue detenida y violentamente golpeada por las autoridades durante una manifestación espontánea contra los prolongados cortes eléctricos que azotan a la capital .
La noticia fue confirmada por su hermana, Marisol Peña Cobas, también conocida activista, quien utilizó su perfil de Facebook para denunciar la agresión y compartir imágenes del rostro visiblemente hinchado de Marianela. «Buenos días a todos, ya soltaron a mi hermana, no porque sean buenos, sino porque no hay cárcel para encerrar a todos los cubanos que a gritos exigen libertad y la caída de ese régimen», escribió Marisol, visiblemente indignada .
En su publicación, Marisol acompañó las fotografías de las lesiones de su hermana con un mensaje contundente: «Miren la golpiza que le han dado a una mujer por gritar libertad, una y mil veces libertad para el pueblo de Cuba, libertad para todos los presos políticos, muerte a la dictadura» .
Audios que documentan el momento de la detención
El sábado por la noche, antes de que se conocieran las imágenes de las lesiones, Marisol ya había denunciado el arresto de su hermana a través de audios de WhatsApp que documentaban el momento exacto de la detención. En las grabaciones se escucha de fondo el sonido de un fuerte cacerolazo y la voz de Marianela gritando en medio de la protesta: «5 días sin corriente y 65 años de hambre, miseria» .
«Es el pueblo entero y ya me van a llevar», se escucha decir a Marianela en otro de los audios, consciente de que su participación en la protesta le costaría la libertad temporal. «Me van a quitar el teléfono», añade, anticipando el destino de su dispositivo móvil, presumiblemente confiscado durante el arresto .
Los audios, que circularon ampliamente en redes sociales, capturan la tensión del momento y la determinación de una mujer que, pese a conocer los riesgos, decidió alzar su voz contra un sistema que, según denuncian activistas, reprime cualquier atisbo de disidencia.
La Habana vive su segunda jornada de protestas
La detención de Marianela Peña Cobas se produjo en el contexto de una segunda jornada consecutiva de protestas en La Habana. Durante la madrugada del domingo, vecinos de varios municipios capitalinos salieron a las calles para expresar su hartazgo por los prolongados cortes eléctricos que mantienen a la ciudad a oscuras durante horas .
Videos y testimonios difundidos en redes sociales muestran a residentes golpeando utensilios de cocina y gritando consignas en medio de la oscuridad. «¡Se acabó esto, coño!», se escucha decir a un vecino de Guanabacoa en uno de los videos que se han vuelto virales, reflejando la desesperación de una población que lleva días sin servicio eléctrico .
El periodista Mario J. Pentón informó en redes sociales sobre una protesta en el municipio Regla, donde los residentes también habrían salido a manifestarse tras varios días sin electricidad . Otros reportes mencionan manifestaciones en Mulgoba, en el municipio Boyeros, y en El Cotorro. «En Mulgoba el pueblo también se tiró para la calle con calderos… segunda jornada de protesta en la capital», escribió en la red social X el activista Magdiel Jorge Castro, quien también difundió un video atribuido a una protesta en El Cotorro .
«No hay cárcel para encerrar a todos los cubanos»
La frase de Marisol Peña Cobas —»no hay cárcel para encerrar a todos los cubanos que gritan libertad»— resume la paradoja que enfrenta el régimen: por más que reprima, el descontento sigue creciendo. Las protestas espontáneas, los cacerolazos y las consignas contra los apagones y la escasez se han multiplicado en las últimas semanas, desafiando la capacidad del Estado para contener la ira popular.
El gobierno, por su parte, mantiene un silencio sepulcral sobre los hechos. No hay comunicados oficiales sobre las detenciones, ni explicaciones sobre las agresiones, ni promesas de investigación. Solo el eco de los calderos y los gritos de una población que, como Marianela, sigue exigiendo lo mínimo: luz y comida.
Mientras tanto, el rostro hinchado de una mujer golpeada por alzar la voz circula por las redes, recordando al mundo que en Cuba, protestar sigue siendo un acto de resistencia que se paga con sangre.
