Brutal ataque con un machete a padre de familia en playa de Juraguá

Imagen: Facebook Crímenes y Desaparecidos en Cuba,
Lo que debía ser un día de descanso terminó en una escena de horror y desamparo para una familia cubana. Según denuncias publicadas en el grupo de Facebook Crímenes y Desaparecidos en Cuba, Fernando Alayo Leblanch, de 27 años, fue salvajemente atacado a machetazos mientras protegía a sus dos hijas pequeñas en la playa de Juraguá.
De acuerdo con el relato de sus familiares, la agresión comenzó cuando un grupo de personas con un perro se acercó a la zona donde las niñas, de 3 y 5 años, jugaban en la arena. Al reclamarles que controlaran al animal, los desconocidos reaccionaron con violencia: empujaron a la madre al suelo, pisaron a las menores y arremetieron contra Fernando. El joven, en su intento por defenderlas, recibió múltiples heridas cortantes en la cara, el cuello y un brazo.

Imagen: Facebook Crímenes y Desaparecidos en Cuba,
Brutal ataque con un machete a padre de familia en playa de Juraguá
En medio del caos, la madre llegó a temer que sus hijas hubieran desaparecido. La familia acudió a la policía, que los remitió a un policlínico local. Pero, siempre según la denuncia, en ese centro de salud se toparon con el abandono más absoluto:
no había absolutamente nada para curarlo, ni siquiera para limpiarle la herida.
Sin ambulancia disponible y con un hospital provincial a kilómetros de distancia, el traslado quedó a merced de una gestión que nunca llegó. La falta de recursos y respuesta médica agravó aún más la situación del joven, cuyo estado de salud es crítico.
Vecinos y usuarios en redes sociales han expresado su indignación no solo por la brutalidad del ataque, sino también por lo que interpretan como negligencia policial y sanitaria. Reclaman que se capture a los responsables y que se garantice una atención médica digna para las víctimas de violencia en Cuba.
Este caso desnuda nuevamente una realidad que muchos prefieren ignorar: la creciente sensación de inseguridad en espacios públicos y la falta de una respuesta efectiva de las instituciones encargadas de proteger y asistir a los ciudadanos. Para la familia de Fernando, cada hora que pasa sin justicia ni atención médica es una herida más que se suma al ataque que casi le cuesta la vida.