Bloomberg: Petrolero ruso con 730.000 barriles de crudo desafía el bloqueo de Trump y pone rumbo a Cuba tras tres meses sin combustible

Imagen/ CNN
El buque Anatoly Kolodkin, cargado con petróleo de los Urales, navega hacia el puerto de Matanzas mientras la isla acumula el periodo más largo sin recibir suministros en más de una década. El cargamento, que no resolverá la crisis de inmediato por los tiempos de refinación, se convierte en una prueba directa a la estrategia de asfixia energética de Washington
En medio de la peor crisis energética que ha enfrentado Cuba en décadas, un rayo de esperanza —o de tensión geopolítica— navega por el Atlántico. Según informó este martes la agencia Bloomberg citando datos de la firma de inteligencia marítima Kpler Ltd., el buque petrolero Anatoly Kolodkin se dirige al puerto de Matanzas cargado con aproximadamente 730.000 barriles de crudo ruso de los Urales, con fecha estimada de llegada a finales de mes .
El movimiento del navío, que partió desde el puerto ruso de Primorsk, supone la primera entrega importante de combustible a la isla después de un parón de tres meses, el más prolongado en al menos doce años, según Matt Smith, analista principal de Kpler . El propio presidente Miguel Díaz-Canel admitió la semana pasada, por primera vez de manera pública, que Cuba no había recibido ningún envío de petróleo durante ese periodo, confirmando la gravedad de una situación que ha llevado al colapso total de la red eléctrica en varias ocasiones .
Un salvavidas con cuenta regresiva
La llegada del Anatoly Kolodkin representa un respiro, pero no una solución inmediata. Jorge Piñón, investigador del Instituto de Energía de la Universidad de Texas en Austin y uno de los mayores expertos en el seguimiento de suministros a la isla, advirtió que «una entrega de crudo no supondría un alivio instantáneo para Cuba. Necesita ser refinado antes de poder ser utilizado, un proceso que puede llevar de 20 a 30 días» .
Piñón, que ha seguido minuciosamente cada movimiento de buques en la región, explicó a Bloomberg que la insistencia de Washington en cortar los suministros responde precisamente a esta lógica: «Por eso nuestro argumento es: no envíen crudo a Cuba. Hay que enviar producto acabado» . La diferencia es crucial: mientras el crudo requiere semanas de procesamiento en las deterioradas refinerías cubanas, los combustibles refinados como diésel o gasolina podrían utilizarse casi de inmediato.
Aún así, los 730.000 barriles representan un volumen significativo. Cuba necesita aproximadamente 100.000 barriles diarios para mantener sus operaciones mínimas, pero solo produce dos quintas partes de esa cantidad con su extracción interna de crudo pesado, utilizado como materia prima para la generación de energía en casos de emergencia . Cada día sin envíos acerca a la isla a lo que Piñón denomina su «fecha de caducidad»: el momento en que las reservas se agotan por completo .
El bloqueo naval y la estrategia de asfixia
El contexto de este envío no puede entenderse sin la ofensiva desatada por la administración de Donald Trump desde finales del año pasado. Tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en enero —que supuso la pérdida del principal aliado y proveedor histórico de La Habana—, Washington ordenó al gobierno interino venezolano detener los envíos de crudo a la isla .
Simultáneamente, Trump amenazó con imponer aranceles a cualquier nación que suministrara combustible a Cuba, una advertencia que llevó a México, que se había convertido en el principal proveedor tras la caída de Maduro, a suspender sus exportaciones a principios de febrero . La presencia militar estadounidense en el Caribe se intensificó, estableciendo un bloqueo naval de facto que ha logrado disuadir a al menos nueve buques implicados en el transporte de petróleo sancionado .
El propio Trump elevó la tensión el lunes al declarar a los periodistas que cree que tendrá «el honor de tomar Cuba» pronto, afirmando que podría «liberarla, tomarla — puedo hacer lo que quiera» . Las declaraciones, realizadas mientras la red eléctrica cubana permanecía colapsada por sexta vez en 18 meses, reflejan la determinación de la Casa Blanca de mantener la presión .
Un desafío ruso en aguas del Caribe
El avance del Anatoly Kolodkin supone un desafío directo a esa estrategia. Rusia, que ha profundizado sus lazos con Cuba en los últimos años, se enfrenta a la posibilidad de una confrontación directa con Estados Unidos en el Caribe si el buque logra atracar en Matanzas. No es el primer intento: en febrero, el petrolero Sea Horse, con cerca de 200.000 barriles de gasóleo ruso, intentó romper el bloqueo, aunque su trayectoria ha sido errática y su llegada aún no se ha concretado .
Las sanciones internacionales contra Moscú por su guerra en Ucrania complican aún más la operación. Estados Unidos y las naciones europeas han intensificado las medidas para incautar petroleros de la llamada «flota en la sombra» que facilita el comercio de barriles sancionados . Sin embargo, para el Kremlin, este envío representa una oportunidad de expandir su influencia cerca de las costas estadounidenses y demostrar que las sanciones no son infranqueables.
La crisis humanitaria que no espera
Mientras el buque navega, la realidad en tierra firme es desoladora. Los apagones masivos han paralizado el país. Hospitales posponen cirugías, el transporte público es inexistente, la recogida de basura se ha acumulado durante semanas y los alimentos se pudren en frigoríficos sin energía . Las protestas, que comenzaron hace más de diez días en La Habana y se extendieron a provincias como Ciego de Ávila —donde manifestantes incendiaron la sede del Partido Comunista en Morón—, reflejan la desesperación de una población que lleva meses al límite.
El domingo, el periódico oficial Granma publicó que el gobierno cubano iniciará un programa de «reordenamiento» del sector energético, aunque sin ofrecer detalles concretos sobre cómo piensa resolver la escasez estructural . La apertura a la inversión de los cubanos residentes en el exterior, anunciada el lunes por el viceprimer ministro Oscar Pérez-Oliva Fraga, ha sido interpretada como un gesto desesperado por atraer capital en medio de la asfixia .
¿Hasta cuándo?
La llegada del Anatoly Kolodkin, si se concreta, proporcionará un respiro temporal. Pero los analistas coinciden en que, sin un flujo constante y regular de suministros —preferiblemente de productos refinados—, la crisis energética cubana está lejos de resolverse.
Rohit Rathod, analista senior de Vortexa Ltd, advirtió en febrero que las reservas cubanas llegarían hasta finales de marzo . Ese plazo se agota en cuestión de días. El buque ruso, con sus 730.000 barriles de crudo, podría ser el primer barco que rompa el cerco en tres meses. Pero mientras el crudo viaja hacia Matanzas, en las calles de La Habana la gente sigue cocinando con leña, los hospitales siguen operando a oscuras y los calderos siguen sonando cada noche.
La pregunta que flota en el aire, incómoda y necesaria, es la misma que se hace Piñón: ¿cuánto tiempo más podrá resistir un país que ya ha superado todas las previsiones de supervivencia?
