Autorizan a compañías de EE.UU. a vender combustible venezolano con destino a Cuba

Imagen: DW
El Gobierno de Estados Unidos anunció este miércoles 25 de febrero de 2026 una importante modificación en su política energética hacia Cuba, autorizando a empresas estadounidenses y terceros intermediarios a vender petróleo de origen venezolano destinado al consumo del sector privado cubano bajo condiciones específicas. La medida, anunciada por el Departamento del Tesoro, se produce en medio de una profunda crisis energética en la Isla afectada por la escasez de combustible, cortes eléctricos y la interrupción de suministros tradicionales.
Según las directrices publicadas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), este cambio permitirá la emisión de licencias favorables para que compañías interesadas realicen transacciones de reventa de crudo y productos derivados de Venezuela con destino a Cuba, siempre que dichas operaciones beneficien al pueblo cubano y al sector privado, excluyendo transacciones que involucren o favorezcan a entidades estatales o militares de la Isla.
La política busca facilitar el acceso de empresarios privados cubanos incluidos pequeños negocios y cooperativas a suministros de energía en un momento en que la escasez de combustible ha golpeado con fuerza los servicios públicos y la actividad económica. La autorización se concibe como una forma de “apoyo y solidaridad con el pueblo cubano”, permitiendo que productos petroleros importados lleguen para uso comercial y humanitario, con el objetivo de aliviar las dificultades que enfrenta la población en medio de la emergencia energética.
Contexto de la crisis energética en Cuba
Cuba ha sufrido un agravamiento de su crisis por falta de combustible desde que los suministros tradicionales provenientes de Venezuela se interrumpieron a principios de 2026 tras cambios en el control de las exportaciones impulsados por Washington. Durante décadas, Venezuela fue el principal proveedor de petróleo y derivados a la Isla bajo acuerdos que ahora están sujeto a los nuevos lineamientos estadounidenses, lo que dejó al país con acceso reducido a hidrocarburos esenciales para transporte, electricidad y producción industrial.
Ante esta relidad, México y otras naciones intentaron convertirse en proveedores alternativos, aunque varios de estos envíos también se han visto afectados por presiones y sanciones vinculadas a la política estadounidense. La medida actual del Tesoro intenta abrir otra vía limitada al sector privado para que algunos combustibles puedan entrar a la economía cubana sin contravenir las sanciones vigentes.
Condiciones y exclusiones
Las licencias que autoricen estas operaciones deberán alinearse con las condiciones de la política energética estadounidense, incluyendo que la importación de crudo y derivados no beneficie al gobierno ni a entidades militares del país, y que las ventas cuenten con mecanismos de garantía como depósitos en cuentas bancarias bajo control estadounidense cuando corresponda.
Además, las facilidades para la reventa de petróleo venezolano podrían extenderse a compañías que no tienen entidades establecidas en Estados Unidos en el momento de aplicar, lo que amplia las posibilidades de participación por parte de intermediarios comerciales y casas energéticas interesadas en abastecer a Cuba bajo este nuevo esquema.
El anuncio ha generado diversas reacciones entre analistas. Para algunos, la medida podría ofrecer un respiro ante la escasez crónica de combustible en la Isla, posibilitando la llegada de energéticos esenciales para el transporte, la generación eléctrica y la producción privada. Sin embargo, persisten dudas sobre la capacidad real de la economía cubana para adquirir petróleo bajo condiciones de mercado en un contexto de elevada demanda y limitaciones financieras.

Imagen: El Nuevo Herald
Un momento clave para la energía en Cuba
La decisión de permitir la reventa de petróleo venezolano a través del sector privado representa un giro táctico dentro de la política energética estadounidense hacia Cuba, intentando equilibrar la presión política con una respuesta a las necesidades humanitarias y comerciales urgentes de los cubanos. El alcance real de esta apertura dependerá de la implementación de las licencias, las capacidades financieras de los compradores y la dinámica del mercado internacional de hidrocarburos.

Contexto de la crisis energética en Cuba