Primer feminicidio del 2026: asesinan a Yuleidis Sánchez Rodríguez en Altamira, Santiago de Cuba

Imagen: Facebook/Yosmany Mayeta Labrada
La comunidad de Altamira, en Santiago de Cuba, amaneció hoy conmocionada tras un nuevo feminicidio que ha estremecido a la población. La víctima, Yuleidis Sánchez Rodríguez, de 43 años, fue brutalmente asesinada en la madrugada de este jueves, mientras se encontraba realizando un acto cotidiano de cuidado familiar: salir a llevar comida a unos parientes.
Según confirmaron fuentes locales y el comunicador independiente Yosmany Mayeta Labrada, la mujer fue atacada por su agresor, identificado como Neudis Callis Cureaux, quien se encuentra actualmente prófugo. Callis Cureaux, residente en el Reparto Nuevo Van Van —conocido como “La Micro”—, acechó a Yuleidis y la atacó violentamente, provocándole la muerte con dos heridas profundas: una en el cuello y otra en la pierna.

El crimen ocurrió en la Carretera Turística del Reparto Altamira, cerca del antiguo motel “La Turbina”, hoy conocido como Bella Vista, actualmente ocupado por efectivos militares. Testigos aseguran que el agresor era conocido por su comportamiento violento y antecedentes delictivos, e incluso era rechazado por su propia familia.
Fuentes cercanas a la víctima revelaron que Yuleidis había recibido amenazas reiteradas de su ex pareja, de quien se había separado en un intento de protegerse a sí misma y a sus tres hijos —dos mujeres y un varón de apenas 14 años—. Las advertencias previas fueron desoídas, y el desenlace ha dejado a tres menores en la orfandad y a una comunidad marcada por la impotencia.
Primer feminicidio del 2026: asesinan a Yuleidis Sánchez Rodríguez en Altamira, Santiago de Cuba

Presunto asesino. Imagen: Facebook/Yosmany Mayeta Labrada
Organizaciones locales y ciudadanos han expresado su indignación y dolor ante lo sucedido, reclamando justicia para Yuleidis Sánchez Rodríguez y la inmediata captura del feminicida. Este caso se suma a la preocupante ola de violencia de género que sigue afectando a Cuba, donde los feminicidios se han convertido en una alarmante señal del desamparo que viven muchas mujeres frente a sus agresores.
La tragedia de Altamira recuerda la urgente necesidad de reforzar los mecanismos de protección a las víctimas de violencia machista, garantizar que las denuncias sean atendidas de forma efectiva y fortalecer las redes comunitarias de apoyo. Mientras tanto, una familia llora a su hija, madre y vecina; una comunidad exige respuestas; y un país entero vuelve a preguntar: ¿cuántas más?
