«Arreglando lo que el grandfather destruyó»: Sandro Castro reparte comida en La Habana y desata una ola de críticas en redes sociales
Por primera vez en 67 años, un miembro de la familia que ha gobernado Cuba desde el triunfo de la revolución en 1959 salió a las calles de La Habana a repartir comida entre los necesitados, en un gesto que muchos consideran un intento de «humanizar» un apellido asociado a décadas de represión, censura y carencias.
Sandro Castro, conocido en redes sociales como «el nieto dictatorial», publicó un video en sus plataformas digitales mostrando cómo repartía alimentos en una zona de la capital cubana. «Con gran amor, bondad y solidaridad les digo: el primer video de muchos más que entre todos lo haremos posible», escribió el joven, que en los últimos meses ha intentado distanciarse públicamente de la línea dura del Partido Comunista.

Imagen/ La Tijera
Sin embargo, lejos de generar respaldo masivo, el gesto provocó una avalancha de críticas entre los propios cubanos dentro de la isla, que vieron en la acción un intento de «lavado de imagen» de una familia que, según denuncian, ha acumulado privilegios mientras el pueblo se hunde en la miseria.
«Cuba no necesita limosna, necesita libertad»
Los comentarios en redes sociales no se hicieron esperar. «Arreglando lo que el grandfather destruyó», escribió un usuario en referencia a Fidel Castro, abuelo de Sandro. Otro comentario fue más directo: «Asere, si de verdad tú quieres ayudar a esa gente, dile a tu tío y a tu familia que se vayan de Cuba y nos dejen tranquilos. Cuba no necesita limosna, necesita Libertad».
Un internauta señaló la posible falta de autenticidad en el gesto: «Muy bien y todo, pero no lo haces de corazón, solo compras simpatía… cuando en verdad quieras ayudar a alguien, resérvatelo y hazlo en privado, no para que te lo aplaudan… igual, gracias por el esfuerzo».
Otro recordó la responsabilidad histórica de la familia Castro en la crisis actual: «Te recuerdo que toda esa gente está en la calle por culpa de la dictadura de tu abuelo y toda tu familia. Dejen el poder, es lo que tienen que hacer».
Altruismo o propaganda mediática?
La acción de Sandro Castro se produce en medio de la peor crisis económica y humanitaria que ha enfrentado Cuba en décadas. Apagones de hasta 20 horas diarias, escasez generalizada de alimentos y medicinas, y una represión brutal contra las protestas populares han sumido al país en una situación límite.
Mientras el pueblo cubano hace colas interminables para comprar lo básico, los miembros de la élite gobernante continúan disfrutando de privilegios inalcanzables para la mayoría. En este contexto, muchos ven el gesto de Sandro Castro como un intento desesperado de mejorar la imagen de una familia que, para millones de cubanos, es la principal responsable de su sufrimiento.
«Cuba no necesita gestos mediáticos. Cuba necesita cambios reales», sentencia el medio independiente La Tijera News, que publicó la noticia. Y la pregunta que queda en el aire es si este joven Castro, que dice querer ayudar, está dispuesto a dar el paso que realmente transformaría el país: pedir a su familia que abandone el poder y permita una transición hacia la democracia y la libertad.
Mientras tanto, en las calles de La Habana, los cubanos siguen enfrentando la oscuridad, el hambre y la falta de esperanza. Y el video de Sandro Castro, para muchos, no es más que otra cortina de humo en un régimen que se desmorona.
