Activista internacional pide a los cubanos «seguir con el aguante» en medio de la peor crisis en décadas
En un momento en que Cuba enfrenta su peor crisis económica y energética en décadas, con apagones de hasta 20 horas diarias, escasez generalizada de alimentos y medicinas, y un colapso del sistema eléctrico que ha sumido a la isla en la oscuridad durante días, el activista internacional Alexandro Pupo, miembro del Convoy Nuestra América y del Organismo Internacional de Juventud para Iberoamérica, instó este jueves a los jóvenes cubanos a mantener la resistencia y «seguir con el aguante«.
Las declaraciones del activista, ofrecidas en exclusiva a la Agencia Cubana de Noticias, han generado una ola de críticas en redes sociales por lo que muchos consideran una desconexión absoluta con la realidad que viven millones de cubanos en la isla.

Imagen/ ACN
«Estamos aquí para demostrar nuestra solidaridad y respaldar las declaraciones en contra del bloqueo, que lo único que hace es dañar la vida del pueblo y, en especial, de los jóvenes cubanos», afirmó Pupo, quien se encuentra de visita en La Habana. «Al pueblo le decimos: sigan con el aguante. Desde afuera los seguimos mirando con mucha esperanza».
El «aguante» como discurso oficial
La frase, cargada de simbolismo ideológico, ha sido interpretada por analistas y ciudadanos como una nueva versión del discurso de resistencia que el régimen cubano ha promovido durante décadas, pero que en la práctica se traduce para la población en sobrevivir en condiciones cada vez más precarias.
«El coraje que los jóvenes han demostrado a lo largo de estos años, especialmente desde que el bloqueo se intensificó, es una señal de que hay un camino por delante», añadió Pupo, quien elogió a la juventud cubana por su «coraje y valentía» frente a las dificultades.
La visita del activista coincide con una de las semanas más críticas en la historia reciente de Cuba. El pasado lunes, el Sistema Electroenergético Nacional colapsó por sexta vez en 18 meses, dejando a toda la isla sin electricidad durante más de 24 horas. Aunque las autoridades lograron restablecer parcialmente el servicio, los cortes siguen siendo la norma en todo el territorio, con provincias como La Habana enfrentando apagones de hasta 20 horas diarias.
Las reacciones en redes sociales: «Que venga a aguantar él»
En redes sociales, las declaraciones de Pupo han sido recibidas con indignación. «Fácil pedir ‘aguante’ cuando uno tiene luz, comida y no sufre apagones», escribió un usuario en X. «Que venga a aguantar él, a pasar 20 horas sin luz, a ver cómo alimenta a sus hijos con la libreta de racionamiento», comentó otro.
La periodista independiente Yoani Sánchez, directora de 14ymedio, criticó duramente el mensaje: «Cada vez que un internacionalista pide ‘aguante’ a los cubanos, lo que realmente está diciendo es que soporten la dictadura, la represión, el hambre y la oscuridad sin quejarse. Es el cinismo elevado a categoría política».
El usuario Carlos Manuel Rodríguez, residente en La Habana, publicó: «Que me expliquen por qué tengo que ‘aguantar’ cuando mi sueldo no alcanza ni para una semana de comida, cuando mi nevera se daña por los apagones y cuando veo a mis vecinos mayores desmayándose en las colas. Ese discurso no me llena el estómago».
El «aguante» en tiempos de colapso
La crisis energética ha paralizado sectores productivos, ha reducido drásticamente la capacidad operativa de hospitales y servicios esenciales, y ha forzado al gobierno a implementar medidas de emergencia como la semana laboral de cuatro días y el racionamiento de combustible.
Mientras tanto, los envíos de petróleo desde Venezuela y México se han interrumpido por completo desde enero, tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas especiales estadounidenses. Washington ha endurecido aún más su presión al prohibir el envío de petróleo ruso a Cuba, justo cuando dos buques con combustible se aproximan a la isla en lo que sería el primer suministro externo en dos meses.
Un discurso recurrente de la izquierda internacional
La apelación al «aguante» no es nueva. Durante décadas, el régimen cubano y sectores de la izquierda internacional han utilizado este discurso para sostener un modelo económico y político que ha llevado a la isla al colapso actual. Organizaciones como el Convoy Nuestra América han sido constantes en su apoyo al gobierno cubano, minimizando la represión y presentando la crisis como resultado exclusivo del embargo estadounidense.
Sin embargo, para millones de cubanos que enfrentan diariamente la escasez de alimentos, los apagones y la falta de medicinas, el llamado a «seguir con el aguante» suena cada vez más como un eco vacío de un discurso que no ofrece soluciones concretas.
La desconexión entre el discurso y la realidad
Mientras Pupo elogiaba desde la comodidad de una entrevista oficial el «coraje» de los jóvenes cubanos, en los barrios de La Habana y las provincias la realidad era muy distinta. En Morón, Ciego de Ávila, una ola de protestas sacudió la ciudad el pasado viernes, con cientos de ciudadanos saliendo a las calles a oscuras para exigir soluciones a la crisis. La respuesta del gobierno fue la represión: detenciones masivas, entre ellas la de un pastor evangélico y su hijo de 16 años, y un despliegue militar que aún mantiene la ciudad bajo asedio.
«El ‘aguante’ que nos piden es que aceptemos vivir en la miseria, en la oscuridad, sin futuro», escribió en Facebook la activista Bárbara López, quien fuera detenida recientemente en Matanzas. «Eso no es resistencia, es resignación. Y los cubanos ya no estamos dispuestos a resignarnos».
Un mensaje que no alivia la crisis
Las palabras de Pupo también han sido interpretadas como un intento de desviar la atención de los problemas estructurales que afectan a la isla. Al reducir la crisis a una cuestión de «bloqueo», el activista evita abordar las décadas de mala gestión, corrupción y falta de inversión que han llevado al colapso del sistema energético y productivo.
Mientras tanto, el gobierno de Miguel Díaz-Canel sigue sin ofrecer soluciones concretas a la población. El pasado fin de semana, el mandatario reapareció en un acto político en el municipio de Morón —el mismo donde días después estallaron las protestas— para prometer que «la primavera llegará», pero sin anunciar medidas efectivas para resolver la crisis.
Conclusión: cuando el «aguante» ya no alcanza
Para millones de cubanos, el llamado a «seguir con el aguante» es un recordatorio de que, para el régimen y sus aliados internacionales, el sufrimiento del pueblo sigue siendo moneda de cambio en un tablero geopolítico que no parece tener en cuenta la urgencia de las vidas reales.
El economista y analista político cubano Pedro Pablo Aguilera lo resume con crudeza: «No se le puede pedir a un pueblo que ‘aguante’ cuando lleva décadas aguantando y cada día está peor. El aguante se acabó hace rato. Lo que queda es el hartazgo y la necesidad urgente de un cambio».
En las calles de La Habana, en las colas interminables, en las noches sin luz, la respuesta al llamado de Pupo ya se ha escrito: los cubanos no quieren seguir aguantando. Quieren soluciones. Y el tiempo del régimen para darlas se agota rápidamente.
