Teatro de masas para tapar la realidad: el régimen extiende las tribunas de apoyo a Raúl Castro hasta el 3 de junio

Imagen/ CMHW
Mientras el país se desmorona entre apagones de más de 20 horas, colas interminables y una economía en caída libre, el Partido Comunista ha convocado a jornadas de «reafirmación patriótica» en respaldo al General de Ejército tras los cargos penales presentados por EE.UU. La movilización, que se extenderá por más de dos semanas, busca desviar la atención del colapso humanitario en la isla.
La escena se repite: banderas, consignas, autobuses que transportan a trabajadores «voluntarios» a los puntos de concentración. Pero el telón de fondo no es la Cuba de los discursos, sino la de los apagones que superan las 20 horas diarias, la de los hospitales que posponen cirugías, la de las familias que cocinan con leña porque el gas no llega.
Este miércoles, las organizaciones políticas y de masas anunciaron la prolongación de las tribunas antiimperialistas en apoyo a Raúl Castro, condenado por la justicia estadounidense por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996. La convocatoria, que comenzó el pasado viernes, se extenderá hasta el 3 de junio, según confirmaron fuentes oficiales .
🎭 El guión se repite: movilización masiva en medio del desastre
El «Teatro de masas» es la fórmula predilecta del régimen en tiempos de crisis. La Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) y la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) han recibido la orden de garantizar una asistencia masiva a las concentraciones diarias frente a la Embajada de Estados Unidos.
La paradoja es demoledora. Mientras la cúpula política se prepara para vitorear a Raúl Castro en la Tribuna Antiimperialista José Martí, el resto de los cubanos se pregunta cuándo volverá la luz, cómo pagará la comida y dónde encontrará los medicamentos que el Estado no puede garantizar.
El propio Raúl Castro, de 94 años, es otro fantasma del pasado que el régimen mantiene con vida gracias a un Photoshop agresivo y a la coreografía de actos políticos. Su ausencia física en las tribunas de los últimos meses ha sido suplida por carteles y pancartas. Mientras tanto, su imagen sigue siendo utilizada como pegamento ideológico para mantener unido un bloque de poder que se desmorona.
🇺🇸 El contraataque de Washington: cargos que llegaron para quedarse
El telón de fondo de esta ofensiva propagandística es la acusación formal del Departamento de Justicia de EE.UU., presentada el pasado 20 de mayo en la Freedom Tower de Miami. Los cargos contra Raúl Castro por el derribo de las avionetas de «Hermanos al Rescate» han sido recibidos por La Habana como un «montaje político» orquestado por el imperialismo.
Pero la jugada de Trump ha sido mucho más dañina para el castrismo que cualquier discurso de los años 90. Al personalizar el castigo en la figura de Raúl Castro, el gobierno estadounidense ha logrado un objetivo que parecía imposible: que el mundo recuerde los crímenes de la dictadura, no solo sus propagandas de «resistencia».
El fiscal general en funciones, Todd Blanche, fue claro durante la presentación de los cargos: «Este caso es sobre justicia, no sobre política. Cuatro personas fueron asesinadas en aguas internacionales por orden directa del mando militar cubano».
📉 El escenario que el régimen no puede controlar
La convocatoria a las tribunas se produce en el momento de mayor debilidad del régimen en décadas. Los indicadores son estremecedores:
· Apagones: afectan al 70% del país durante más de 20 horas diarias.
· Gasolina: 6,000 pesos por litro en el mercado negro.
· Alimentos: más del 50% de los hogares reportan pasar hambre.
· Éxodo: récord de emigración hacia EE.UU., con más de 500,000 cubanos en trámite migratorio.
El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, admitió esta semana que el sistema electroenergético nacional opera «sin ninguna reserva de combustible», y que cada nuevo día es una ruleta rusa para saber si las termoeléctricas podrán resistir.
Ante este panorama, las tribunas antiimperialistas se asemejan más a un espejismo que a una demostración de fuerza. Los trabajadores movilizados a la fuerza llegan a los puntos de concentración con el único deseo de que la jornada termine pronto para volver a sus casas, donde los esperan la oscuridad, el calor y la incertidumbre.
🧩 Un régimen en busca de un enemigo externo
La estrategia del gobierno de Díaz-Canel no es nueva: cuando la situación interna se vuelve insostenible, se busca un enemigo externo. En este caso, la acusación de EE.UU. contra Raúl Castro ha sido la excusa perfecta para poner en marcha la maquinaria propagandística.
Pero el mecanismo ya no funciona como antes. Las redes sociales están llenas de comentarios de ciudadanos que se preguntan qué tiene que ver la defensa de Raúl Castro con la falta de corriente en sus barrios. La desconexión entre el discurso oficial y la realidad cotidiana nunca había sido tan evidente.
Mientras los altos cargos del Partido arengan a las masas desde la Tribuna, en las calles de La Habana los vecinos se agrupan en las esquinas para protestar por los apagones. El sonido de las cacerolas ha sustituido al de las consignas oficiales. El miedo, como dijo el periodista Mario J. Pentón hace semanas, ha cambiado de bando.
El régimen ha ganado la batalla de las tribunas. Pero la guerra por la supervivencia del castrismo se libra en otro terreno: el de las colas para comprar un pollo, el de los hospitales sin medicinas y el de las casas sin luz. Y en esa guerra, ni las pancartas ni los discursos pueden ocultar que la isla se hunde.