Cuba reitera su disposición al diálogo con EE.UU. pero advierte que no negociará su sistema político ni su soberanía
La embajadora de Cuba en Washington, Lianys Torres Rivera, afirmó este fin de semana que el régimen de Miguel Díaz-Canel está dispuesto a dialogar con Estados Unidos sobre temas bilaterales como migración o comercio, pero dejó claro que no negociará su sistema político, la soberanía ni el modelo de gobierno. En declaraciones recogidas por varios medios internacionales, la diplomática subrayó que esas “líneas rojas” no estarán nunca sobre la mesa y que Cuba no busca una confrontación militar, insistiendo en que el país no representa una amenaza para Estados Unidos.
Las declaraciones de Torres Rivera se producen en un contexto de máxima tensión bilateral, marcado por el endurecimiento de las sanciones de Washington, el despliegue del portaaviones USS Nimitz en el Caribe y la reciente acusación formal del Departamento de Justicia contra el exmandatario cubano Raúl Castro por el derribo de las avionetas de “Hermanos al Rescate” en 1996.
Defensa de Raúl Castro y la postura sobre el derribo de las avionetas
En medio de la escalada de presión, la embajadora cubana defendió enérgicamente a Raúl Castro tras los cargos presentados en su contra en Estados Unidos. Sostuvo que las aeronaves de la organización humanitaria violaban el espacio aéreo cubano y aseguró que el gobierno estadounidense conocía la situación en aquel momento. “Cuba defenderá a Raúl Castro y su soberanía hasta el final”, afirmó la diplomática, en línea con la narrativa oficial del régimen.

Imagen/ Diario de Cuba
Por su parte, la Aeronáutica Civil de Cuba respaldó oficialmente esa postura al calificar el derribo del 24 de febrero de 1996 como un acto de “legítima defensa”, alegando violaciones reiteradas del espacio aéreo cubano por parte de las avionetas. Sin embargo, investigaciones internacionales, incluyendo un informe de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), concluyeron que los aviones fueron abatidos en espacio aéreo internacional, fuera de la jurisdicción cubana.
Un contexto de máxima tensión
Las declaraciones de Torres Rivera se producen apenas una semana después de que el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ofreciera al pueblo cubano 100 millones de dólares en ayuda humanitaria, condicionada a que la distribución se realice a través de la Iglesia Católica, evitando las estructuras del gobierno y del conglomerado militar GAESA. También se enmarcan en el fallo unánime de la Corte Suprema de EE.UU. que reactivó una demanda multimillonaria contra cuatro líneas de cruceros por el uso del puerto de La Habana, basada en la Ley Helms-Burton.
Mientras Washington intensifica su ofensiva diplomática, judicial y militar, el régimen cubano ha respondido con movilizaciones populares en apoyo a Raúl Castro y ha reforzado su retórica de confrontación. El presidente Miguel Díaz-Canel ha advertido sobre la “inminencia de una agresión militar” y ha invocado la doctrina de la “Guerra de Todo el Pueblo”, declarando que “cada cubana y cada cubano tiene un fusil”.
La embajadora cubana concluyó su intervención reiterando que Cuba no busca una confrontación militar y que el país no representa una amenaza para Estados Unidos, pero dejó claro que no habrá concesiones en lo que consideran asuntos fundamentales de su soberanía y modelo político. La comunidad internacional observa con atención cómo se desarrolla este nuevo capítulo en las tensas relaciones entre Washington y La Habana, mientras los cubanos de a pie siguen soportando apagones de hasta 22 horas diarias, escasez de alimentos y medicinas, y una crisis humanitaria que no cesa.
