El Vaticano como termómetro político: Cuba celebra al Papa León XIV tras la visita de Rubio

Imagen/ X
La Catedral de La Habana acogió este jueves una misa en conmemoración del primer aniversario del pontificado de León XIV, en un acto que contó con la presencia de altos cargos del Partido Comunista de Cuba. La celebración religiosa tuvo lugar apenas 24 horas después de la histórica reunión que el Secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, mantuvo con el Pontífice en el Vaticano para abordar la crisis humanitaria en la isla.
El ambiente era de solemnidad, pero la política se colaba por las rendijas de la Catedral de La Habana. Este jueves, fieles y autoridades cubanas se dieron cita para celebrar una misa en honor al primer año del pontificado de León XIV . El acto sirvió como plataforma para que el régimen de Díaz-Canel reafirmara su histórica alianza con la Iglesia Católica, justo cuando Washington intenta utilizar al Vaticano como puente para canalizar ayuda humanitaria a la isla.
Entre los bancos de la catedral, destacó la presencia de la vice primera ministra Inés María Chapman Waugh y de la gobernadora de La Habana, Yanet Hernández Pérez, ambos miembros de alto rango del Partido Comunista de Cuba. Para el cardenal Juan de la Caridad García, arzobispo de La Habana, la visita de Rubio a la Santa Sede supone un respaldo al llamado Pontífice a la «distensión» y una oportunidad para que llegue ayuda real a los más necesitados.
La misa fue oficiada por el Arzobispo de La Habana, monseñor Juan de la Caridad García Rodríguez. En su homilía, el cardenal evitó cualquier referencia directa a la controversia política, pero sí subrayó el llamado del Papa para que «los países vecinos resuelvan sus diferencias mediante el diálogo sincero y eficaz, anteponiendo siempre la dignidad de las personas».
El rito religioso se convirtió en un gesto de reafirmación de los «vínculos de cooperación» entre el Estado cubano y la Santa Sede, resaltando el «respeto mutuo» que ha prevalecido durante décadas. «La Iglesia tiene un rol mediador y humanitario insustituible», declaró la vice primera ministra a la salida del templo, eludiendo preguntas sobre las sanciones de Trump.
El factor Rubio (y Trump) en la misa
La jornada religiosa en La Habana tuvo lugar apenas 24 horas después de que, en Roma, Marco Rubio se reuniera a puerta cerrada con León XIV en el Palacio Apostólico . Según fuentes vaticanas, la situación de Cuba fue el centro del encuentro . Rubio, hijo de exiliados cubanos y arquero de la línea dura contra el castrismo, confirmó tras la reunión que la Casa Blanca está dispuesta a desbloquear una bolsa de 100 millones de dólares en ayuda, pero no al régimen, sino a través de Cáritas .
Esta es la espina que atraviesa la aparente calma diplomática. Mientras Chapman aplaude el diálogo, la administración Trump acaba de firmar una orden ejecutiva para sancionar al Grupo de Administración Empresarial (GAESA), el holding militar que controla la economía cubana .
El gesto de la vice primera ministra al asistir al té con los obispos no es baladí. Cuba necesita desesperadamente las divisas que fluyen del turismo y las remesas, y la etiqueta de «país perseguido» se le está cayendo a pedazos. Al aceptar el papel de la Iglesia como canal de ayuda, el régimen admite que no puede sostener a su propia población.
