Contra la narrativa oficial: La huelga de hambre de Arael Rodríguez Escalante para demostrar que los presos políticos existen en Cuba

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Un prisionero de Bayamo lleva casi dos semanas sin ingerir alimentos para desmentir las declaraciones de Miguel Díaz-Canel, quien aseguró que en la isla no hay encarcelados por motivos ideológicos. Fue trasladado a una celda de castigo por las autoridades penitenciarias mientras su madre suplica por su vida.
El preso político cubano Arael Rodríguez Escalante mantiene una huelga de hambre que ya supera los diez días en la prisión de «Las Mangas» de Bayamo, en un intento desesperado por desmentir la reciente declaración del gobernante Miguel Díaz-Canel, quien aseguró que en la isla «no hay presos políticos».
Su protesta comenzó el pasado 14 de abril, horas después de escuchar la entrevista que el mandatario concedió a la cadena estadounidense NBC, donde calificó a los detenidos por razones ideológicas como «vandalos y criminales».
«Él me llamó entonces y me dijo, mami, ya a partir de hoy mismo yo estoy en huelga», relató Rosa Escalante, madre del recluso, a Martí Noticias, confesando la angustia que la embarga. Rodríguez Escalante no es un reincidente cualquiera: ya había estado encarcelado durante dos años y ocho meses por su participación en las multitudinarias protestas del 11 de julio de 2021 (conocidas como 11J) en Bayamo. Fue arrestado nuevamente el 23 de mayo de 2025 estando en la puerta de su casa, acusado de «desórdenes públicos».
Una celda de castigo como respuesta
Lejos de negociar con el huelguista, el sistema penitenciario ha optado por endurecer su reclusión. Según denunció su madre, el pasado viernes 24 de abril, tras negarse a desistir de su protesta, Rodríguez Escalante fue trasladado a una celda de aislamiento para «castigo».
El recluso había sido ya trasladado previamente a la prisión Bayamo Sur (Las Mangas) en el mes de marzo. Su caso se suma a una ola de reclusos que están utilizando la inanición voluntaria para visibilizar la represión en la isla coincidiendo con las negociaciones diplomáticas de alto nivel entre La Habana y Washington.
Un grito que se multiplica en las celdas
Rodríguez Escalante no está solo en su protesta. Diversas organizaciones de derechos humanos, como Cubalex y Prisoners Defenders, han documentado una oleada de huelgas de hambre en los últimos días.
Organizaciones de derechos humanos reportan huelgas activas de al menos seis presos políticos en todo el país. Entre ellos se encuentran Lisandro Betancourt (7mo día), Liosnel López Arocha en celda de castigo, Ángel Jesús Veliz Marcano y Miguel Ángel López Herrera, quienes se suman al clamor por el fin de la dictadura y el reconocimiento de la comunidad internacional sobre la verdadera situación de la isla.
Paralelamente, la presa Lizandra Góngora depuso recientemente su propia huelga aunque las causas que la motivaron —la separación de sus cinco hijos y una condena de 14 años— siguen vigentes.
El contexto político: Negociaciones y negacionismo
Estas protestas acontecen en un momento políticamente delicado. Hace apenas dos semanas, una delegación estadounidense visitó La Habana con la liberación de los presos políticos como una de las exigencias principales en la mesa de diálogo.
El ultimátum de dos semanas impuesto por Washington para la liberación de los más de 700 prisioneros de conciencia venció este viernes. Sin embargo, funcionarios del castrismo se han apresurado a declarar a la prensa que el tema de los reclusos «no está sobre la mesa» y que no aceptarán «plazos», adoptando una postura de desafío ante el gobierno de Trump.
La organización Prisoners Defenders reportó a finales de febrero de 2026 que existen al menos 1.214 presos políticos y de conciencia en la isla. A pesar de los indultos masivos anunciados por el régimen en Semana Santa (2.010 reos), las organizaciones insisten en que ningún preso de conciencia fue beneficiado en ese proceso, evidenciando la intención del gobierno de mantener encarcelados a quienes se oponen a su proyecto político.
