Anna Bensi denuncia que la dictadura cubana le hackeó WhatsApp y desactivó sus líneas telefónicas: «Estamos incomunicadas totalmente»
La influencer y activista cubana Anna Sofía Benítez Silvente, conocida como Anna Bensi, denunció este lunes a través de su perfil de Facebook que las autoridades cubanas han desactivado sus líneas telefónicas y las de su madre, Caridad Silvente, y que ambas cuentas de WhatsApp han sido hackeadas, en un nuevo episodio de hostigamiento digital que deja a la joven y a su familia prácticamente incomunicadas.
«Les pido a todos que oren mucho por mi mamá y por mí porque la represión es constante. La Dictadura tiene desactivada nuestras líneas y estamos incomunicadas totalmente. Me hackearon la cuenta de WhatsApp y a mi mamá también», escribió Anna Bensi en su publicación, que rápidamente se ha viralizado en redes sociales.
La activista explicó que, al tener las líneas desactivadas, no pueden recibir llamadas ni mensajes, y mucho menos conectarse a internet. «Y para recuperar la cuenta de WhatsApp tenemos que tener la línea activada. En fin… todo muy diabólico como siempre suele hacerlo la Dictadura Cubana», añadió.

Imagen/ perfil de Facebook de Anna Sofía Benítez Silvente
ETECSA: «la empleada del mes» de la represión
Anna Bensi dirigió sus críticas a la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (ETECSA), a la que calificó como «la empleada del mes cuando se trata de apoyar la represión del régimen hacia el pueblo». La joven, que se encuentra bajo reclusión domiciliaria desde finales de marzo junto a su madre, denunció que la interrupción de los servicios de telecomunicaciones es una práctica habitual del régimen para aislar a los activistas y opositores.
«Todo muy diabólico como siempre suele hacerlo la Dictadura Cubana», sentenció Anna Bensi, que en las últimas semanas se ha convertido en una de las voces más visibles de la resistencia cívica en la isla, a través de sus videos satíricos y críticos sobre la crisis económica y energética.
Un patrón de hostigamiento digital
El caso de Anna Bensi no es aislado. Organizaciones defensoras de los derechos humanos han documentado en múltiples ocasiones el uso de la interrupción de servicios de telecomunicaciones como herramienta de represión por parte del régimen cubano. Activistas, periodistas independientes y opositores han denunciado el bloqueo de sus cuentas en redes sociales, la desactivación de líneas telefónicas y la interceptación de sus comunicaciones.
La propia Anna Bensi y su madre, Caridad Silvente, se encuentran bajo reclusión domiciliaria desde hace casi un mes, acusadas de violar el Artículo 393 del Código Penal por grabar a un oficial del Ministerio del Interior que entregó una citación en su hogar. La madre de la joven fue procesada y puesta bajo arresto domiciliario el pasado 11 de marzo, y Anna Bensi fue citada y sometida a una revisión corporal extrema el 25 de marzo, tras lo cual también quedó bajo reclusión domiciliaria con restricciones de movimiento.
Solidaridad internacional y llamado a la oración
La publicación de Anna Bensi ha generado una ola de solidaridad en redes sociales, donde cientos de usuarios han expresado su apoyo a la joven y su madre, y han denunciado la persecución del régimen cubano contra las activistas. «No están solas. Todo el mundo las está mirando», escribió un seguidor. «La dictadura les quita el teléfono, pero no podrá quitarles la voz», comentó otro.
Anna Bensi, que se identifica como cristiana practicante, pidió a sus seguidores que oren por ella y por su madre. «Les pido a todos que oren mucho por mi mamá y por mí porque la represión es constante», escribió. La joven ha manifestado en múltiples ocasiones que su fe la sostiene en los momentos difíciles y que no se rendirá ante las amenazas.
El contexto de represión en Cuba
La denuncia de Anna Bensi se produce en un contexto de creciente represión en Cuba, donde las autoridades han intensificado el hostigamiento contra activistas, periodistas independientes y opositores en medio de la peor crisis económica y energética de las últimas décadas. Las protestas populares se han multiplicado en varias provincias, y la respuesta del régimen ha sido la detención masiva, incluyendo a menores de edad, y el uso de la violencia policial.
La interrupción de los servicios de telecomunicaciones es una práctica habitual del régimen para dificultar la organización de protestas y la difusión de información crítica. En las recientes manifestaciones en Morón, Ciego de Ávila, las autoridades cortaron el acceso a internet y desactivaron las líneas telefónicas en un intento de aislar a los manifestantes y evitar la difusión de imágenes de la represión.
Mientras tanto, Anna Bensi y su madre continúan bajo reclusión domiciliaria, incomunicadas y con sus cuentas de WhatsApp hackeadas, en un nuevo capítulo de la persecución del régimen cubano contra quienes se atreven a alzar la voz. La comunidad internacional sigue de cerca su caso, y organizaciones de derechos humanos han exigido su liberación inmediata y el cese del hostigamiento. Como escribió la propia Anna Bensi en una de sus últimas publicaciones antes de perder la comunicación: «Basta ya de represión».
