«¿Cuándo firman por poner corriente en Cuba?» La campaña de los trabajadores de la Guiteras que estalló en redes

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Mientras el régimen promociona la «Firma por la Patria» de los obreros de la Central Termoeléctrica Antonio Guiteras como un acto de compromiso patriótico, los cubanos en redes sociales responden con la única pregunta que importa: ¿de qué sirve firmar un papel si el país sigue sumido en la oscuridad? «Mucha muela y números, pero Cuba entera apagada», ironizan los usuarios mientras los apagones superan las 20 horas diarias en varias provincias.
La Central Termoeléctrica Antonio Guiteras, la mayor unidad de generación del país, volvió a ser noticia esta semana. Pero no por una nueva avería —aunque las hay, y frecuentes— sino por una campaña propagandística del régimen que ha convertido a los trabajadores de la planta en protagonistas de una «Firma por la Patria». El acto, presentado por los medios oficiales como una muestra de «compromiso y resistencia», ha desatado una oleada de críticas y sarcasmo en las redes sociales que el gobierno no anticipaba .
La campaña consiste en una colecta de firmas de los obreros de la termoeléctrica, presentada como un gesto simbólico de apoyo al sistema socialista y de rechazo a las presiones externas. Pero en el contexto actual —apagones que dejan a millones de cubanos sin luz durante horas, una inflación desbocada y una escasez generalizada que no da tregua— el gesto ha sido recibido con una mezcla de incredulidad e indignación.
«¿Cuándo firman por poner corriente en Cuba?»
La pregunta, formulada por decenas de usuarios en Facebook y otras plataformas, se ha convertido en el estribillo de una protesta silenciosa que el régimen no puede controlar. «Firman por la patria, pero Cuba sigue a oscuras», escribió un usuario, en una frase que resume el sentir general . Otro comentario fue más directo: «Mucha muela y números, pero Cuba entera apagada» .
El periodista independiente Yosmany Mayeta Labrada, que ha seguido de cerca el caso, ironizó sobre la efectividad de la campaña: «Los trabajadores premiados hace poco por el Gobierno con una Bandera y quizás medallas de Latón, son Cómplices y a la vez agradecidos del gobierno. Cómplices porque no dicen realmente la Verdad Tecnológica de la Central Generadora y Agradecidos porque No Detienen la Planta, tienen trabajo y ganan buenos salarios» .
La crítica apunta a una contradicción que los cubanos conocen bien: mientras los trabajadores de la Guiteras firman documentos de apoyo al régimen, el resto de la población sigue soportando las consecuencias de un sistema eléctrico obsoleto y mal gestionado.

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La doble moral de los «partes oficiales»
La campaña de la «Firma por la Patria» no es la primera vez que la Guiteras se convierte en objeto de burlas en redes sociales. En meses anteriores, la propia Unión Eléctrica (UNE) había publicado informes técnicos que celebraban el «desempeño estable» de la planta, con datos como «solo 10 salidas no planificadas» en un año y un 89,4% de disponibilidad operativa .
Los usuarios no tardaron en responder con ironía. «Ni un megawatt llega a Matanzas», escribió un comentarista, señalando la desconexión entre los partes oficiales y la realidad cotidiana. «Lo que debió priorizarse antes de construir otro hotel era esto», añadió otro, en referencia a la decisión del gobierno de invertir miles de millones de dólares en el sector turístico mientras el sistema energético se desmorona .
El contraste es evidente: mientras el turismo recibió más del 30% de la inversión estatal en 2023, las termoeléctricas cubanas operan con equipos de más de 30 años y un mantenimiento insuficiente . La Central Termoeléctrica Antonio Guiteras, inaugurada en 1988, arrastra problemas crónicos de corrosión en calderas, turbinas y bombas, y su mantenimiento capital lleva 16 años postergado .
El trasfondo: una crisis estructural que no se resuelve con firmas
La crisis energética cubana no es un fenómeno reciente. Es el resultado acumulado de décadas de desinversión, mala planificación y prioridades equivocadas. Las siete termoeléctricas principales del país tienen entre 35 y 50 años de antigüedad, y operan con una tasa de disponibilidad del 35-45%, cuando el estándar internacional supera el 80% .
Entre 2019 y 2024, el sector energético recibió menos del 10% de las inversiones estatales, mientras el turismo acaparó el 40% . La producción nacional de petróleo, de unos 40.000 barriles diarios, apenas cubre la mitad de las necesidades mínimas del país, y la dependencia de las importaciones —ahora bloqueadas por la administración Trump— ha dejado al sistema al borde del colapso .
En este contexto, la campaña de la «Firma por la Patria» es percibida por muchos como un intento desesperado del régimen por desviar la atención de las causas reales de la crisis. «Firman por la patria, pero no firman por poner corriente en Cuba», resume un comentario que se ha compartido cientos de veces.
El papel de los trabajadores: entre la lealtad y la necesidad
El caso de los trabajadores de la Guiteras es complejo. Por un lado, son víctimas del mismo sistema que los obliga a trabajar en condiciones precarias, con equipos obsoletos y sin los recursos necesarios para realizar un mantenimiento adecuado. Por otro, su participación en actos propagandísticos los convierte en cómplices de un discurso que oculta la verdadera magnitud del desastre energético.
«Son cómplices porque no dicen realmente la Verdad Tecnológica de la Central Generadora», señala Mayeta . La afirmación es dura, pero refleja una realidad incómoda: mientras los trabajadores firman documentos de apoyo al régimen, el país sigue sin electricidad.
El futuro: ¿más firmas o más soluciones?
La pregunta que queda flotando es si esta campaña logrará su objetivo propagandístico o si, por el contrario, profundizará el descontento popular. Por ahora, las evidencias apuntan a lo segundo. Los comentarios en redes sociales son abrumadoramente críticos, y la paciencia de la población se agota.
Mientras tanto, la Guiteras sigue funcionando a media máquina, con paradas imprevistas que se repiten cada pocas semanas. Los trabajadores siguen firmando papeles, y los cubanos siguen esperando que, algún día, la corriente vuelva para quedarse.
Como escribió un usuario en Facebook, resumiendo el sentir de miles: «Firman por la patria, pero ¿cuándo firman por poner corriente en Cuba?»
