«Otra joya que se cae a pedazos»: cubanos lamentan el abandono de la emblemática fábrica de cervezas Tínima en Camagüey

Imagen/ Facebook
La antigua industria, inaugurada por Fidel Castro en 1985 como una de las más avanzadas del país, hoy muestra naves oxidadas, equipos inservibles y áreas invadidas por la vegetación. Aunque se anunció un acuerdo con la española Damm para su rescate, los camagüeyanos ven con impotencia cómo un símbolo de su provincia se desmorona mientras la cerveza nacional se ha convertido en un lujo al alcance de pocos
La imagen duele. Especialmente a los camagüeyanos. Lo que fuera una de las industrias más modernas de Cuba, inaugurada por Fidel Castro el 23 de diciembre de 1985 como una «proeza laboral sin precedentes», hoy no es más que un esqueleto de metal oxidado, paredes rotas y silos abandonados que se funden con el paisaje de la maleza . La fábrica de cerveza Tínima, que en sus años de gloria llegó a producir 500,000 cajas mensuales y abastecía a toda la isla, es ahora el símbolo más doloroso del deterioro industrial de Cuba .
«Yo la vi nacer, tanque por tanque, estructuras transportadas por rastras que ocupaban las vías, todo el proceso de izaje por las enormes grúas. Desde mi vocacional Máximo Gómez Báez seguí con la vista cada proceso. Es una lástima ver su estado actual», escribió Wilber Hernández en una publicación de CiberCuba que se ha vuelto viral .
Del orgullo industrial al abandono total
La historia de Tínima es, en esencia, la historia del sueño industrial cubano. Concebida durante la visita a Cuba de Erick Honecker, líder de la República Democrática Alemana, en 1980, la fábrica fue construida con tecnología de punta de la RDA . Para cumplir los plazos de construcción, se estableció un puente marítimo entre Rostock y el puerto de Nuevitas con un total de 59 viajes de buques con los componentes de planta completa . La Unión de Jóvenes Comunistas la declaró «obra de choque», y cientos de jóvenes acumularon horas de trabajo voluntario para levantar la gigantesca estructura .
Pero décadas de falta de inversión, mantenimiento deficiente y obsolescencia tecnológica han pasado factura. La instalación sufrió un progresivo deterioro asociado a la falta de mantenimiento sistemático, lo que redujo su capacidad operativa hasta su paralización casi total .
El momento más crítico llegó el 12 de julio de 2022, cuando un escape de amoníaco en la planta provocó la evacuación de estudiantes del preuniversitario Máximo Gómez Báez, ubicado en las cercanías, dejando varios afectados por intoxicación leve . El hecho evidenció no solo el estado de abandono, sino los riesgos acumulados en una infraestructura que alguna vez fue orgullo nacional.
«Hoy Cuba es un abandono total»
Los comentarios de los usuarios en redes sociales reflejan una mezcla de nostalgia, impotencia y rabia contenida. «A dónde ha llegado el nivel de deterioro de algo que era tan importante en esa ciudad. Hoy Cuba es un abandono total», escribió Mercedes Rey .
Elizabeth Toppe Escalona, otra usuaria, extendió el lamento más allá de Camagüey: «Qué lástima, me da vergüenza. Todo es un abandono y una destrucción total. En Banes, Holguín, en la localidad de Macabí, hay unos silos abandonados que es algo que da tristeza ver en medio de tantas carencias» .
El sentimiento de frustración no se limita al aspecto industrial. Para muchos, el cierre de Tínima es la metáfora perfecta de una economía que no termina de hundirse. «Se perdió el azúcar, se perdió el café y ahora se pierde la Tínima», resume una publicación que se ha compartido cientos de veces .
El lujo de una cerveza fría
La desaparición de la producción nacional ha convertido a la cerveza en un artículo de lujo. Mientras en otros países cualquier ciudadano puede elegir entre cientos de marcas a precios accesibles, en Cuba tomarse una cerveza se ha vuelto un privilegio de unos pocos .
«Hace rato que en los DITU no se ven ni las Bucanero ni la Cristal, ni la Mayabe, ni las Casiques», escribió un usuario en los comentarios de Cubadebate años atrás, anticipando la crisis actual . «Milagro es encontrar en el mercado una malta o cerveza Tínima», ironizó otro .
Los pocos productos que llegan al mercado se venden a precios prohibitivos en las tiendas en dólares, y muchos cubanos dependen de las remesas de sus familiares en el exterior para poder comprar una cerveza importada, mientras la producción nacional simplemente dejó de existir .
¿Un rayo de esperanza? El acuerdo con Damm
En noviembre de 2024, durante la Feria Internacional de La Habana, se anunció un acuerdo entre ALIMCOR S.A. y la cervecera española Damm para relanzar la marca Tínima y evaluar la recuperación de la planta . El proyecto contempla la posible reactivación productiva y la creación de empleos, aunque hasta la fecha no se ha confirmado su implementación definitiva .
Pero los camagüeyanos, acostumbrados a promesas incumplidas, reciben la noticia con escepticismo. «El milagro de la Tínima» lo llamó Cubadebate en 2020, cuando la fábrica aún producía de forma intermitente . Ahora, cinco años después, el milagro parece haberse agotado.
Mientras tanto, la fábrica sigue allí, en las afueras de Camagüey, como un monumento a la desidia. Los tanques de acero alemán, que alguna vez brillaron bajo el sol caribeño, ahora muestran capas de óxido. Las naves, que en 1985 eran la envidia de la industria cubana, hoy están vacías y en silencio.
«Es una lastima», resume Wilber Hernández. «Ver su estado actual». En Camagüey, como en el resto de Cuba, la Tínima ya no es una fábrica. Es un epitafio.
