El sacerdote Alberto Reyes advierte sobre la contradicción entre el creciente descontento popular y la violencia desatada por los órganos represivos en Cuba
En su más reciente reflexión titulada «He estado pensando… (151)», el sacerdote cubano Alberto Reyes Pías analiza los «signos de los tiempos» que atraviesa la sociedad cubana, marcada por la contradicción entre un pueblo cada vez más movilizado por la libertad y un aparato represivo que intensifica su violencia de manera irracional.
Reyes Pías comienza su texto definiendo la importancia de estar atentos a «los signos de los tiempos«, una capacidad que permite observar lo que sucede alrededor para comprender el rumbo de la sociedad y decidir el mejor modo de actuar. En su análisis, el sacerdote describe una realidad donde se multiplican las manifestaciones populares de protesta y los gritos de «Patria y vida», «libertad» y «cambio de sistema», evidenciando un pueblo cansado, hastiado de años de manipulación, mentiras, represión y pobreza.
«A pie de calle, la gente muestra cada vez más su disgusto, su inconformidad con la situación en la que vive, y su esperanza en un cambio próximo», escribe el sacerdote, quien también señala el creciente aislamiento internacional del régimen cubano como otro signo de los tiempos que habla de un gobierno que ha perdido el apoyo de su pueblo.

Imagen/ Facebook: Alberto Reyes
La paradoja de la represión exacerbada
Sin embargo, Reyes Pías identifica una contradicción central en el momento actual: mientras los signos apuntan a un cambio «radical, profundo, sistémico» cada vez más cercano, «las acciones de los órganos represivos parecen haberse exacerbado». El sacerdote denuncia que «la actitud contra el pueblo es cada vez más violenta e irracional», con citaciones continuas a quienes alzan su voz, amenazas, golpes, violencia gratuita, disparos a una población desarmada, y detenciones en todas partes, incluso a menores.
El análisis del sacerdote se vuelve particularmente punzante cuando cuestiona la miopía de quienes ejercen la represión: «Tal parece que las personas que conforman los órganos represivos no sólo no se plantean que están tratando a la población en un modo inhumano e injusto, sino que tampoco parecen asumir que los días del régimen que los protege pueden estar contados».
Una advertencia para los represores
Reyes Pías lanza una advertencia explícita a quienes forman parte del aparato represivo: «Los pueblos no sólo suelen recordar muy bien los rostros de quienes les han hecho daño, sino que no suelen perdonarlos». El sacerdote sugiere que lo más inteligente en este momento sería no enemistarse con quienes hoy están indefensos pero que mañana podrían ser respaldados por leyes que pidan la justicia que hoy se les niega.
«Nunca es tiempo de reprimir al que dice la verdad, nunca es tiempo de golpear y encarcelar al que pide libertad, nunca es tiempo de agredir al que defiende pacíficamente sus derechos y los derechos de sus hijos», afirma Reyes Pías, en un llamado directo a cesar la violencia contra la población civil.
«Es momento de unirse al reclamo popular de democracia y libertad»
El sacerdote concluye su reflexión con un mensaje de esperanza y un llamado a la acción: «Ahora más que nunca es momento de renunciar a todo aquello que agreda al pueblo, es momento de apoyar a la población civil, es momento de unirse al reclamo popular de democracia y libertad».
La reflexión de Reyes Pías se suma a las crecientes voces que, desde dentro de Cuba, señalan la contradicción entre un régimen que recurre a la violencia para mantenerse y un pueblo que, a pesar de la represión, sigue alzando su voz en las calles, en las redes sociales y en los espacios digitales, construyendo lo que el propio sacerdote describe como una «primavera» que, a pesar de todo, continúa floreciendo.
El texto, que lleva el número 151 en su serie «He estado pensando…», llega en un momento de máxima tensión en la isla, con protestas en Morón, Ciego de Ávila, que dejaron al menos un joven herido de bala y decenas de detenidos, incluyendo a un pastor evangélico y su hijo de 16 años, y con un colapso energético que ha sumido al país en la oscuridad durante horas. Reyes Pías se suma así a la lista de intelectuales, artistas y religiosos que, desde el interior del país, exigen un cese a la represión y un cambio real en el sistema cubano.
