Estallan protestas en Santos Suárez: vecinos bloquean calles y exigen luz mientras la Habana se prepara para un fin de semana de máxima tensión
La octava noche consecutiva de manifestaciones en la capital llevó a los residentes de Santos Suárez a cortar el tráfico en la calle Boyeros, mientras en Marianao las autoridades responden con patrullajes constantes y amenazas de represión. La Embajada de Estados Unidos emite una alerta de seguridad ante la previsión de nuevas protestas este fin de semana
La noche del jueves volvió a encender la ira popular en La Habana. Vecinos del populoso barrio de Santos Suárez, en el municipio Diez de Octubre, salieron a las calles para bloquear la transitada calle Boyeros y exigir el restablecimiento del servicio eléctrico, en una jornada que se suma a las más de dos semanas de protestas continuas que sacuden la isla desde el colapso de la red eléctrica a principios de marzo .

Imagen/ Facebook
Las imágenes difundidas en redes sociales muestran a decenas de personas en medio de la oscuridad, bloqueando el paso de vehículos mientras golpean calderos y gritan consignas contra los apagones que superan las 20 horas diarias en amplias zonas de la capital. «¡Luz! ¡Luz!» era el grito que resonaba mientras los vecinos impedían el tránsito en una de las arterias principales de la ciudad .
«No somos delincuentes»: el testimonio de una madre tras las protestas en Marianao
La escalada de tensión no se limita a Santos Suárez. En el barrio Zamora, en Marianao, la respuesta del gobierno a las protestas de días anteriores ha dejado cicatrices profundas. Zea Gisselle, una madre cubana que participó en las manifestaciones, denunció en un testimonio publicado en Facebook que su barrio ha sido sometido a un «patrullaje constante con presencia policial y agentes de la Seguridad del Estado», además de visitas de autoridades locales a las familias involucradas .
Según su relato, funcionarios del gobierno municipal acudieron a las viviendas de madres que participaron en la protesta llevando alimentos en lo que calificó como «un gesto de control y exposición», pues las mujeres fueron grabadas durante la entrega. Varias de ellas fueron citadas posteriormente para entrevistas, donde recibieron advertencias para que no participen en nuevas manifestaciones, especialmente aquellas en situación de mayor vulnerabilidad .
«De barrio somos y exigimos nuestros derechos, pero no somos delincuentes», reiteró la mujer, defendiendo el carácter pacífico de la manifestación y el derecho de los ciudadanos a reclamar mejores condiciones de vida. También denunció que una docente la reprendió por asistir a la protesta junto a su hijo, en un contexto que describió como marcado por la falta de recursos básicos y el deterioro social .
Alerta de la Embajada de EE.UU.: fin de semana de máxima tensión
La magnitud del descontento ha llevado a la Embajada de Estados Unidos en La Habana a emitir una alerta de seguridad para sus ciudadanos. Según el comunicado difundido el jueves por la noche, hay reportes de «protestas y concentraciones anticipadas en apoyo al régimen cubano y en contra de las políticas de Estados Unidos» durante el fin de semana, así como una manifestación prevista para el sábado en el Malecón habanero .
La misión diplomática instó a sus ciudadanos a evitar las zonas de manifestaciones, no participar en concentraciones, mantenerse alerta ante la presencia policial reforzada y prever posibles desvíos de tráfico e interrupciones del transporte .
La alerta llega en un momento de máxima tensión bilateral, con el presidente Donald Trump renovando sus amenazas hacia la isla mientras funcionarios de ambos países sostienen conversaciones sobre el futuro de Cuba . «Ya sea que la libere, la tome, creo que puedo hacer cualquier cosa que quiera con ella», declaró Trump el lunes, en una escalada retórica que ha sido respondida por el presidente Miguel Díaz-Canel con advertencias de «resistencia inquebrantable» .
El país sigue sumido en la oscuridad
Mientras las protestas se multiplican, la crisis energética no da tregua. Según autoridades cubanas, cerca del 45% del servicio eléctrico ha sido restaurado a nivel nacional, pero aproximadamente la mitad del país permanece aún sin electricidad . Los informes indican que más de 150 protestas han tenido lugar en toda la isla solo durante este mes de marzo .
La falta de combustible, agravada por el bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, ha llevado al sistema eléctrico al borde del colapso. Los hospitales posponen cirugías, los alimentos se pudren en frigoríficos sin energía, y las calles permanecen desiertas durante el día y tomadas por la noche .
En Santiago de Cuba, otra de las ciudades donde la protesta se ha hecho sentir con fuerza, los residentes han recurrido al «cacerolazo» —golpear ollas y sartenes— como forma de presión, mientras en las provincias centrales la situación alcanzó un punto de inflexión la semana pasada cuando manifestantes en Morón incendiaron la sede local del Partido Comunista y un adolescente de 15 años resultó herido de bala .
Un cambio de régimen «a cámara lenta»
Mientras las protestas se multiplican y los aliados tradicionales de Cuba en la región comienzan a dar la espalda al régimen, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, vaticinó un «cambio de régimen a cámara lenta» en Cuba .
«Con Maduro fuera de Venezuela parece que puede haber cambio de régimen a cámara lenta en Cuba», comentó Bessent en una entrevista en Fox Business, consciente de los efectos de la «asfixia energética» que soporta el país y que ha derivado ya en protestas contra el castrismo en las calles .
Por su parte, el secretario de Estado Marco Rubio rechazó que el plan norteamericano para la isla contemple la salida del poder de Díaz-Canel sin exigir una renovación del sistema político, una idea que atribuyó a «charlatanes y mentirosos que afirman estar bien informados» .
Mientras tanto, en las calles de Santos Suárez, en Zamora, en Santiago, los cubanos siguen esperando. Esperando la luz que no llega, la comida que escasea, el cambio que se anuncia pero no termina de concretarse. Y mientras esperan, los calderos siguen sonando.
