La madrugada del 15 de marzo en Cuba: entre la represión en Morón y la liberación de presos del 11J

Imagen/ Cubanoticias 360
Mientras en Ciego de Ávila el pueblo aún procesa la herida de bala de un adolescente de 15 años y la quema de la sede del Partido Comunista, en La Habana el régimen intenta maquillar la crisis con excarcelaciones selectivas y un diálogo con Washington que no convence a nadie
La madrugada de este domingo encontró a Cuba sumida en una contradicción que solo un régimen en crisis puede sostener. Por un lado, las calles de Morón aún humean después de la histórica noche del viernes, cuando cientos de vecinos, hartos de más de 30 horas sin electricidad, convirtieron la sede municipal del Partido Comunista en una hoguera con muebles, documentos y propaganda oficial . Por otro, el gobierno de Miguel Díaz-Canel anunciaba la excarcelación de al menos 14 presos de las protestas del 11 de julio de 2021, en un intento por mostrar «gestos humanitarios» mientras la represión sigue su curso .
Pero lo ocurrido en Morón no se borra con liberaciones selectivas. La imagen de la sede del PCC ardiendo en plena calle, los videos de manifestantes arrojando piedras contra los ventanales mientras gritaban «libertad», y el rumor de los disparos que hirieron a un adolescente de 15 años han quedado grabados en la memoria colectiva .
Lo que ocurrió en Morón: la noche que el Partido ardió
Los hechos se remontan a la noche del viernes 13 de marzo. Lo que comenzó como una protesta pacífica contra los apagones y la escasez de alimentos en el municipio de Morón, provincia de Ciego de Ávila, derivó en la madrugada del sábado en un estallido de furia popular .
El periódico oficialista Invasor, citado por múltiples agencias internacionales, describió los hechos con el lenguaje habitual del régimen: «Lo que en un inicio transcurrió de manera pacífica (…) derivó en hechos vandálicos contra la sede del Comité Municipal del Partido, donde un grupo más reducido de personas apedrearon la entrada del inmueble y provocaron un incendio en la vía pública con los muebles de la recepción» .
Pero los videos que circularon en redes sociales, verificados por Reuters y otros medios internacionales, muestran algo más que «vandalismo». En las imágenes se observa a decenas de personas congregadas alrededor de una gran fogata, mientras otras arrojan objetos contra la fachada del edificio . En un momento dado, se escucha una detonación y la cámara enfoca a una persona tendida en el suelo.
Kevin Samuel Echeverría: el adolescente que pagó con su pierna el precio de la protesta
La versión oficial, difundida por medios como Invasor y Vanguardia de Cuba, sostiene que «no hubo heridos de bala» y que la única persona lesionada «en estado de embriaguez sufrió una caída» . Pero las organizaciones de derechos humanos y los propios vecinos de Morón desmienten esa narrativa.
ONG como Justicia11J y Cubalex denunciaron que la persona mencionada por la prensa oficial «podría tratarse de una herida de bala», y confirmaron que durante la protesta se escucharon detonaciones en las inmediaciones de la sede del Partido .
Se trata de Kevin Samuel Echeverría, un adolescente de 15 años que recibió un impacto de proyectil en el muslo mientras participaba en las manifestaciones. Su caso ha recorrido las redes sociales y se ha convertido en el símbolo más desgarrador de una represión que ya no respeta ni la infancia. Su nombre se suma a la lista de jóvenes perseguidos, golpeados o encarcelados simplemente por atreverse a pedir libertad.
Cinco detenidos y una investigación «especializada»
El Ministerio del Interior (Minint) confirmó que cinco personas fueron detenidas tras los sucesos, y que «fuerzas especializadas» investigan los «actos de vandalismo» . Sin embargo, Cubalex denunció que desde el 6 de marzo «al menos 20 personas han sido detenidas por su participación en protestas. Algunos ya han sido liberados, pero de la mayoría se desconoce su estado actual» .
Las fuerzas especiales conocidas como «boinas negras» habrían utilizado perros para dispersar a los manifestantes, entre los que había niños y adolescentes. Testigos relataron a medios independientes que al menos diez agentes golpearon a un muchacho «casi hasta matarlo» en una de las escenas más traumáticas de la noche.
La respuesta del régimen: diálogo con Washington y excarcelaciones selectivas
En paralelo a la represión, el gobierno cubano ha intentado proyectar una imagen de apertura. El viernes, horas antes de que estallaran las protestas en Morón, Díaz-Canel confirmó en cadena nacional que Cuba mantiene conversaciones con Estados Unidos para buscar «soluciones por la vía del diálogo a las diferencias bilaterales» .
Además, el régimen anunció un proceso de excarcelaciones de presos de las protestas del 11J, en el marco de un acuerdo con el Vaticano. Hasta la noche del sábado, Cubalex había verificado la liberación de al menos 14 personas, y Prisoners Defenders elevaba la cifra a 15 . La mayoría son ciudadanos anónimos que participaron en las manifestaciones de 2021, las más grandes en décadas contra el gobierno.
Sin embargo, organizaciones como Amnistía Internacional criticaron la «opacidad» del anuncio y denunciaron que los presos están siendo utilizados «de manera deshumanizante, como fichas de cambio en un juego político» . Según Justicia11J, hasta el viernes existían en Cuba «al menos 760 presos por razones políticas», incluidos 358 que participaron en las protestas del 11J .
El contexto: una crisis energética que no da tregua
Las protestas en Morón no son un hecho aislado. Se enmarcan en una semana de movilizaciones que han sacudido La Habana, Matanzas y otras provincias, con cacerolazos nocturnos, cortes de calles y enfrentamientos con la policía . La crisis energética, agravada por el bloqueo de los envíos de petróleo venezolano tras la captura de Nicolás Maduro en enero, ha llevado los apagones a límites insoportables. En Morón, según residentes citados por la AFP, solo hay una hora y media diaria de electricidad, y todos los hoteles de la zona —principal fuente de empleo— permanecen cerrados por la falta de combustible .
El presidente Donald Trump, por su parte, ha intensificado la presión sobre la isla, declarando que Cuba está «al borde del colapso» y que su administración busca un acuerdo con La Habana . Pero para los vecinos de Morón, las declaraciones de Trump quedan lejos; lo que tienen cerca es el hambre, la oscuridad y la policía disparando contra adolescentes.
Conclusión: una isla partida en dos
Mientras el gobierno excarcela a unos pocos presos para mejorar su imagen internacional, en las calles de Morón un adolescente de 15 años se recupera de un balazo. Mientras Díaz-Canel habla de diálogo con Estados Unidos, los «boinas negras» golpean manifestantes con la impunidad de siempre.
La madrugada del 15 de marzo deja una imagen imborrable: la de una Cuba donde el Partido Comunista arde en hogueras mientras sus dirigentes negocian en La Habana el futuro de quienes, como Kevin Samuel Echeverría, solo pidieron lo mínimo: luz, comida y libertad.
