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Padre Alberto Reyes: «Prefiero golpes con la verdad a besos con la mentira», un llamado al cambio radical en Cuba

by Betty
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Padre Alberto Reyes: «Prefiero golpes con la verdad a besos con la mentira», un llamado al cambio radical en Cuba

En su más reciente reflexión titulada «He estado pensando… (150)», el sacerdote camagüeyano Alberto Reyes Pías ofrece un contundente testimonio sobre la acumulación de engaños que, según su visión, ha soportado el pueblo cubano durante décadas, y lanza un llamado a un cambio «total, absoluto y radical del sistema político» hacia uno que defienda «la libertad y la democracia de modo real».

El padre Reyes toma como punto de partida una frase de un joven compositor que le permitió usar: «Prefiero que me den golpes con la verdad a que me besen con la mentira». Una sentencia que, según el sacerdote, «debería ponerse como dedicatoria en nuestra Constitución, no sólo para sanear tantos años de engaño y falsedad, sino también como una advertencia a los gobiernos por venir».

El catálogo de las mentiras

En un extenso y detallado alegato, el sacerdote enumera las promesas incumplidas del proyecto revolucionario:

«Nos dijeron que esta Revolución iba a ser verde como las palmas, cuando ya estaban preparados los grilletes de la ideología marxista y estábamos vendidos al imperialismo soviético», escribe. «Nos dijeron que esta Revolución era ‘de los humildes y para los humildes’ cuando en realidad fue el modo perfecto para el enriquecimiento y el poder ilimitado de unos pocos y de sus intocables familias, mientras los humildes eran empujados a la miseria y a la desprotección».

Padre Alberto Reyes: "Prefiero golpes con la verdad a besos con la mentira", un llamado al cambio radical en Cuba

Imagen/ Facebook: Alberto Reyes

El religioso denuncia además el destino de quienes alzaron la voz: «Nos dijeron que la Revolución no abandonaría nunca a sus hijos, mientras los hijos que alzaban la voz para defender la verdad fueron enviados primero al paredón y luego a la cárcel, y el resto de los hijos fue sumergido en la esclavitud ideológica y en una vida cada vez más dura».

La realidad cotidiana que contradice el discurso

Reyes Pías confronta directamente la narrativa oficial con la experiencia diaria de los cubanos:

«No me digas que el cubano de a pie no pasa hambre, no sufre y muere por falta de medicamentos, o que la vida de los ancianos está garantizada, que la educación de nuestras escuelas es de calidad, que los hospitales pueden garantizar el servicio al enfermo… porque es mentira».

El sacerdote también rechaza la caracterización oficial de las protestas: «No me digas que este pueblo sigue siendo ‘revolucionario’, y que los que se manifiestan públicamente pidiendo libertad y cambio de sistema son antisociales y gente violenta… porque es mentira».

Represión y persecución

En su reflexión, el padre Alberto aborda la situación de los presos políticos y la represión contra quienes disienten:

«No me digas que en Cuba se respetan los Derechos Humanos, que no hay presos políticos, que los muchachos del 4tico están detenidos por ser un peligro para la sociedad, que el despliegue en contra de los chicos de Fuera de la caja y sus familias es porque incitan al odio y a la violencia… porque es mentira».

También desestima las acusaciones oficiales sobre los recientes reclamos estudiantiles: «No me digas que los reclamos de los universitarios están teledirigidos por el imperialismo norteamericano… porque es mentira».

El bloqueo y la responsabilidad del gobierno

Uno de los puntos más enfáticos de su escrito es el rechazo a la explicación oficial que atribuye todos los males al embargo estadounidense:

«No me digas que la culpa de todo la tiene el Bloqueo, porque no sólo es mentira, sino que es un insulto a nuestra inteligencia».

Un llamado final a la verdad y al cambio

El sacerdote concluye su reflexión con un mensaje claro dirigido a la dirigencia del país:

«No me digas que a este Gobierno le importa el pueblo, no me digas que sólo necesitan que les demos más tiempo, no me animes más a tener ‘resistencia creativa’, no repitas que ‘ahora sí vamos a construir el socialismo’, no me pidas que confíe y entregue otros 70 años más de vida de este pueblo, no me jures que en breve se arreglará la situación, porque es mentira».

Para el padre Reyes, la única vía posible es un cambio profundo: «Lo único que puede salvar a este pueblo, además de la fe en Jesucristo, es que los que hoy nos gobiernan terminen de marcharse, y que haya un cambio total, absoluto y radical del sistema político por un sistema que defienda la libertad y la democracia de modo real, un sistema que elija decir la verdad, aunque sea dura, aunque la sintamos como un golpe, porque ese golpe siempre será preferible al tierno beso que termina enviándonos al sufrimiento y a una cruz que no salva».

La reflexión del padre Alberto Reyes se suma a las voces que, desde distintos ámbitos de la sociedad cubana, reclaman un cambio profundo en medio de la crisis más aguda que ha enfrentado la isla en décadas.

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