La Habana arde por séptima noche: cacerolazos, incendios y protestas se extienden a Matanzas mientras Díaz-Canel se prepara para hablar

Imagen/ Facebook
Los vecinos de la capital y Matanzas desafían la oscuridad con calderos y fogatas en la antesala de la comparecencia presidencial. «Suenan cacerolas a pocas cuadras del Palacio de la Revolución», reportan activistas. La crisis energética y la falta de agua encienden la mecha del descontento popular
El hartazgo no descansa. Por séptima noche consecutiva, los cacerolazos y las protestas volvieron a sacudir las calles de La Habana y se extendieron a la provincia de Matanzas, en una escalada del descontento popular que desafía la oscuridad de los apagones y la falta de respuestas del gobierno. Mientras miles de cubanos golpeaban sus calderos, en la madrugada de este viernes se preparaba el escenario para una nueva comparecencia del presidente Miguel Díaz-Canel, anunciada para las 7:30 a.m. en cadena nacional .
En la capital, los reportes de activistas y periodistas independientes dibujan un mapa de la indignación que abarca varios municipios. Vecinos de Arroyo Naranjo (Mantilla), Cerro, Cotorro y Plaza de la Revolución (Nuevo Vedado) salieron a las calles y avenidas para expresar su rechazo a las graves condiciones de vida que enfrentan los cubanos .
El fuego como protesta
En la Calzada de Mantilla, la protesta alcanzó un nivel de tensión inédito. Según reportó el periodista José Raúl Gallego, los manifestantes comenzaron a prender fuego a la basura acumulada en las calles, convirtiendo las llamas en un símbolo de la desesperación. «Llevan un mes sin agua y los apagones son enormes», escribió Gallego en sus redes, documentando la escena .
Las fogatas, encendidas sobre los desechos que el gobierno no recoge por falta de combustible, se multiplicaron en varios puntos de la capital. En el municipio Cerro, los vecinos también incendiaron basureros mientras hacían sonar sus calderos, en una imagen que evoca los momentos más críticos de las protestas de julio de 2021 .
«A pocas cuadras de la madriguera de Díaz-Canel»
Uno de los reportes más significativos de la noche provino del activista Magdiel Jorge Castro, quien confirmó cacerolazos en Nuevo Vedado, una zona ubicada a escasas cuadras del Palacio de la Revolución, sede del gobierno cubano y residencia oficial del presidente Miguel Díaz-Canel. «Suenan cacerolas en Nuevo Vedado… a pocas cuadras del Palacio de la Revolución, la madriguera de Díaz-Canel. ¡Vamos cubanos, que se escuche!», exclamó Castro en sus redes sociales .
La cercanía de las protestas al centro del poder político añade un simbolismo especial a una séptima noche de movilizaciones que el régimen no ha podido contener ni con el despliegue policial ni con el silencio mediático.
Matanzas se suma al clamor
Las protestas no se limitaron a La Habana. En la provincia de Matanzas, la activista y profesora Alina Bárbara López reportó cacerolazos en su localidad, a los que se sumó personalmente. «Suenan los calderos en mi barrio, no sé si por tantas horas sin corriente o en saludo a la comparecencia de mañana. Obvio que los acompañé», escribió López en Facebook, en una publicación que rápidamente se viralizó .
Medios independientes como CiberCuba también reportaron protestas en otras barriadas matanceras como El Naranjal, donde testimonios en redes sociales dieron cuenta de personas en las calles sonando ollas y cazuelas, sumándose al clamor que desde hace una semana recorre la isla .
La víspera de la comparecencia
Las protestas ocurren en la antesala de la comparecencia en cadena nacional que Miguel Díaz-Canel ofrecerá este viernes 13 de marzo a las 7:30 a.m. La intervención, que será transmitida por radio y televisión, se produce en el momento de mayor tensión social que ha enfrentado el gobierno en los últimos años .
La fecha, un viernes 13 cargado de simbolismo para la cultura popular, ha sido objeto de innumerables memes y comentarios irónicos en redes sociales, donde los cubanos se preguntan si al menos habrá electricidad para escuchar el mensaje presidencial . Pero más allá del humor, la pregunta de fondo es si Díaz-Canel ofrecerá soluciones concretas a una crisis que ya lleva siete noches de protestas ininterrumpidas.
Una crisis que no da tregua
Los hechos ocurren en medio de una crisis energética cada vez más grave en Cuba. La falta de combustible, el deterioro de las termoeléctricas y la falta de mantenimiento en el sistema eléctrico han provocado apagones prolongados en todo el país, especialmente durante las noches. En algunas provincias, los cortes superan las 20 horas diarias, dejando a millones de personas sin electricidad para cocinar, refrigerar alimentos o simplemente tener un mínimo de confort .
La situación energética se suma a una profunda crisis económica y alimentaria. En la isla escasean productos básicos como arroz, aceite, harina y carne, mientras la inflación y la dolarización parcial de la economía han deteriorado aún más el poder adquisitivo de la población. El agua, ese recurso esencial, tampoco llega a barrios enteros desde hace semanas .
Mientras las llamas de los basureros iluminaban las calles de Mantilla y los calderos sonaban a pocas cuadras del Palacio de la Revolución, la madrugada del viernes dejaba una certeza: el pueblo ya no espera. Y el discurso de Díaz-Canel, por más solemne que sea, tendrá que enfrentarse a una realidad que habla más fuerte que cualquier palabra oficial.
