Sexta noche de ira en La Habana: vecinos detienen un tren en Lawton y las protestas se extienden por toda la capital

Imagen/ Cubanet
Los cacerolazos y las manifestaciones nocturnas alcanzaron su sexta jornada consecutiva con una escalada de tensión sin precedentes. Manifestantes paralizaron el tránsito ferroviario en Lawton mientras la policía desplegaba un operativo represivo en varios municipios. El régimen enfrenta el desafío popular más sostenido desde el 11J
La sexta noche consecutiva de protestas en La Habana superó todos los umbrales de las jornadas anteriores. Lo que comenzó como cacerolazos aislados en barrios periféricos se ha convertido en un desafío popular sostenido que ya se extiende por al menos ocho municipios de la capital y que esta madrugada alcanzó un hito: los manifestantes detuvieron un tren en el barrio de Lawton, paralizando la circulación ferroviaria en plena madrugada .
El incidente, reportado por múltiples fuentes independientes, ocurrió cuando un grupo de vecinos, hartos de los apagones que superan las 20 horas diarias en varias zonas, ocupó las vías del ferrocarril para exigir el restablecimiento del servicio eléctrico y denunciar el deterioro de las condiciones de vida. «El pueblo está diciendo basta», escribió en Facebook el periodista independiente José Raúl Gallego, uno de los primeros en documentar la magnitud de las movilizaciones .
Lawton, el epicentro de la escalada
El barrio de Lawton, en el municipio Diez de Octubre, se convirtió esta madrugada en el símbolo de una protesta que ya no se limita a los cacerolazos desde balcones. Según testimonios de residentes recogidos en redes sociales, un grupo de manifestantes logró interrumpir momentáneamente la circulación ferroviaria, provocando la paralización del tránsito en la zona y obligando a los trenes a detenerse .
La imagen de los vecinos sobre las vías, desafiando no solo la oscuridad sino también la posibilidad de una represión violenta, circuló rápidamente por WhatsApp y Telegram, alimentando la indignación en otros barrios. «Esto ya no es solo ruido, esto es acción directa», comentó un usuario en X .
Un mapa de la indignación
Las protestas no se limitaron a Lawton. Según los reportes recopilados por periodistas independientes y activistas, las manifestaciones se extendieron por al menos ocho municipios de la capital:
· Arroyo Naranjo: vecinos de Mantilla y El Calvario salieron a las calles con calderos y consignas.
· Playa: en el populoso barrio de Romerillo, los cacerolazos se escucharon durante horas.
· Diez de Octubre: además de Lawton, otras zonas del municipio se sumaron a las protestas.
· Centro Habana: el corazón de la ciudad también vibró con el ruido de los calderos.
· Marianao: en el reparto Zamora, los vecinos se concentraron en las esquinas.
· Plaza de la Revolución: El Vedado volvió a ser escenario de cacerolazos masivos.
· San Miguel del Padrón y Habana del Este: también reportaron movilizaciones .
«Si empiezan a salir en las demás provincias y quienes protestan asumen que la única forma de cambiar la situación es tumbando el régimen de una vez, no hay que esperar Delta Force ni ‘toma amistosa’. Se van corriendo», escribió Gallego en un mensaje que resume el sentir de quienes ven en estas protestas el germen de un cambio más profundo .
La represión silenciosa
Mientras los vecinos protestaban, la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) desplegó un operativo en varios puntos de los barrios afectados. Reportes que salen desde dentro de la Isla denunciaron la presencia de efectivos en Lawton, Romerillo y otros puntos calientes, aunque hasta el momento no ha trascendido la identidad de los detenidos en la noche del 11 de marzo .
En jornadas anteriores sí hubo arrestos. Activistas y organizaciones de derechos humanos han denunciado que al menos 15 personas fueron detenidas en Marianao tras las protestas del fin de semana, y que dos de ellas permanecen en prisión preventiva en el penal Valle Grande acusadas de «desórdenes públicos» .
La congresista cubanoamericana María Elvira Salazar reaccionó a las manifestaciones y advirtió al gobierno de la isla: «Le decimos al régimen: No se vayan a meter en contra de ellos, ellos tienen derecho a salir a las calles y a decir lo que quieran» .
La cronista de la noche
El activista Adelth Bonne se convirtió en una de las voces más seguidas de la madrugada. «Santo Suárez sonando calderos a esta hora», publicó cerca de las 8:00 p.m., documentando el inicio de las protestas . Horas después, cerca de las 2:00 a.m., actualizó: «Casi las 2 de la mañana y aún siguen varias zonas de la ciudad con más de 13 horas de apagón y sonando calderos en protesta» .
Su testimonio refleja la prolongación de las movilizaciones, que se extendieron hasta bien entrada la madrugada desafiando el cansancio y el miedo.
El contexto de una crisis sin precedentes
Las protestas ocurren en medio de una crisis energética que no tiene precedentes en las últimas tres décadas. El déficit de generación eléctrica supera los 2.000 megavatios, lo que obliga a realizar cortes prolongados en amplias zonas del país. En algunas provincias, los apagones superan las veinte horas diarias y en ciertos lugares se han extendido durante varios días consecutivos .
El detonante inmediato de esta nueva ola de protestas fue el apagón masivo del miércoles pasado, provocado por una avería en la central termoeléctrica Antonio Guiteras, una de las principales plantas generadoras del país. Pero la raíz es más profunda: la falta de combustible, el deterioro de las termoeléctricas y la falta de mantenimiento en el sistema eléctrico han llevado al colapso .
La crisis energética se suma a una profunda crisis económica y alimentaria. En la isla escasean productos básicos como arroz, aceite, harina y carne, mientras la inflación y la dolarización parcial de la economía han deteriorado aún más el poder adquisitivo de la población .
¿Hasta cuándo?
La pregunta que flota en el aire esta mañana es hasta cuándo podrá el régimen contener esta oleada de descontento. Seis noches consecutivas de protestas, un tren detenido, ocho municipios movilizados y una represión que, por ahora, no ha logrado acallar los calderos.
En Lawton, cuando el tren finalmente pudo reanudar su marcha, los vecinos seguían en las calles. La madrugada cedió paso al amanecer, pero el malestar no se fue con la oscuridad. Y esta noche, cuando el sol se ponga, los calderos volverán a sonar.
