La Habana arde en la oscuridad: cacerolazos masivos en Palatino, El Vedado y otros barrios contra los apagones que asfixian a la capital

Imagen/ La Tijera
Por segunda noche consecutiva, los vecinos de La Habana tomaron las calles y los balcones para hacer sonar sus calderos, en una protesta que se extendió por al menos seis municipios. Mientras el régimen guarda silencio, los reportes de detenidos en Marianano encienden las alarmas sobre la respuesta represiva
El eco de los calderos volvió a romper el silencio de la madrugada habanera. Vecinos del barrio de Palatino, en el municipio Cerro de La Habana, protagonizaron en la madrugada de este miércoles un nuevo cacerolazo en protesta por los prolongados apagones que mantienen a la capital a oscuras durante horas, en una jornada de descontento que se extendió por al menos seis municipios de la ciudad .
Un video enviado a la redacción de CiberCuba muestra unas pocas luces encendidas en edificios de la zona mientras se escucha el fuerte ruido de cazuelas y utensilios metálicos golpeados por los residentes, una forma de protesta que se ha vuelto recurrente en los últimos días . En la grabación se percibe el eco de las cazuelas resonando en medio de la oscuridad del barrio, reflejando el malestar de los vecinos ante los cortes eléctricos que se extienden durante horas y afectan la vida cotidiana de miles de familias.
El Vedado y otros barrios se suman a la protesta
Los cacerolazos también volvieron a escucharse la noche de este martes en otras zonas de La Habana, como en el barrio de El Vedado. Los vecinos salieron a sus balcones golpeando los calderos, en una escena similar a la registrada en Palatino . También hubo protestas en otras zonas del municipio Cerro donde los residentes dejaron muestras de descontento por la crisis energética.
Hasta el momento, hay reportes de protestas en El Cerro, Plaza de la Revolución y Marianao. Usuarios en redes sociales también mencionaron cacerolazos en La Habana Vieja, lo que sugiere que las protestas nocturnas podrían haberse extendido a otros barrios de la capital .
En el municipio Marianao, algunos vecinos aseguran que varias personas habrían sido detenidas tras las manifestaciones, aunque estas informaciones no han podido ser confirmadas de manera independiente . El temor a la represión no es infundado: en octubre de 2025, al menos 15 personas fueron detenidas tras una protesta en el reparto Santa Felicia del mismo municipio, y dos de ellas enviadas a prisión preventiva en el penal Valle Grande acusadas de «desórdenes públicos», según denunció entonces la organización Cubalex .
Una crisis que no da tregua
Las manifestaciones ocurren en medio de apagones cada vez más prolongados, que continúan generando creciente frustración entre los cubanos . La crisis energética ha alcanzado niveles críticos en los últimos días. Según reportes oficiales, el déficit de generación energética supera los 2.000 megavatios, lo que obliga a realizar cortes prolongados en amplias zonas del país .
En algunas provincias, los apagones superan las veinte horas diarias y en ciertos lugares se han extendido durante varios días consecutivos . Esta situación afecta no solo a los hogares, sino también a servicios esenciales. El suministro de agua, el transporte público y la conservación de alimentos se han visto seriamente comprometidos, mientras hospitales y centros de salud han tenido que reducir operaciones y consultas .
El detonante inmediato de esta nueva ola de protestas fue el apagón masivo del miércoles pasado, provocado por una avería en la central termoeléctrica Antonio Guiteras, una de las principales plantas generadoras del país. La desconexión de esta instalación desencadenó una reacción en cadena que desestabilizó la red eléctrica nacional, dejando a millones de personas sin electricidad .
La capacidad de generación eléctrica se encuentra en mínimos históricos. Por un lado, los motores de diésel y fueloil distribuidos por todo el país —responsables en los últimos años del 40% del mix energético— están parados desde enero por falta de combustible, según reconoció la estatal Unión Eléctrica (UNE) . Por otro, 10 de las 16 unidades de generación termoeléctrica del país (otro 40% del mix) no están operativas por tareas de mantenimiento o averías .
El malestar llega a las universidades
La indignación también alcanzó a los campus universitarios. El lunes, un grupo de estudiantes realizó una sentada en la escalinata de la Universidad de La Habana para protestar por el impacto de la crisis en su educación, en una protesta inusual en el contexto cubano .
«No somos mártires de ningún bando; somos estudiantes universitarios. Así que ninguno de nosotros pretendía estar aquí, pero no ha habido otra opción», dijo a la agencia AP uno de los manifestantes, que pidió no ser identificado por temor a represalias del gobierno .
La protesta fue pacífica y discreta, pero significativa. Los estudiantes explicaron que la falta de luz no los deja estudiar, que el internet se ha vuelto más caro y que no han recibido respuestas de los profesores ni de la administración de la universidad . Durante la concentración, se observó la presencia de funcionarios universitarios y personas que parecían agentes de seguridad vestidos de civil en los alrededores .
El viceministro primero de Educación Superior, Modesto Ricardo Gómez, salió a hablar con los estudiantes y reconoció las dificultades financieras que afectan a la educación superior, aunque las atribuyó al «bloqueo criminal y genocida del Gobierno de EE.UU.» .
La respuesta oficial y el contexto geopolítico
Hasta el momento, el gobierno de Miguel Díaz-Canel no ha ofrecido declaraciones públicas detalladas sobre las protestas recientes . Sin embargo, el creciente número de manifestaciones y la persistencia de los apagones sugieren que la tensión social podría continuar mientras la crisis energética siga sin resolverse .
El gobierno atribuye buena parte de la crisis al impacto de las restricciones sobre el suministro de combustible . Desde el operativo militar estadounidense en Venezuela, que terminó en la captura de Nicolás Maduro, y una campaña de presión del presidente de EE.UU., Donald Trump, al gobierno de México, los envíos de petróleo a la isla de dos de sus principales proveedores se han interrumpido .
En este contexto, Trump ha insistido en que «Cuba va a caer pronto», durante una entrevista con Dana Bash de CNN, una declaración similar a las que han hecho otros presidentes estadounidenses en el pasado, aunque en esta ocasión se produce en medio de un embargo petrolero que ha agravado la ya frágil economía cubana .
El lunes, Trump declaró a los periodistas en una conferencia de prensa en Doral, Florida: «Podría ser una toma de control amistosa, o podría no serlo. Realmente no importaría porque están en un estado deplorable… No tienen energía ni dinero» .
Un ciclo de protestas que no cesa
Las movilizaciones de estos días se inscriben dentro de un ciclo creciente de protestas en Cuba. Informes de organizaciones independientes han contabilizado cientos de manifestaciones, denuncias públicas y actos de inconformidad en los últimos meses, muchas de ellas relacionadas con la crisis energética y alimentaria .
Organizaciones internacionales de derechos humanos han señalado que los cubanos enfrentan apagones prolongados, falta de alimentos, inflación y deterioro de servicios básicos, lo que ha incrementado el descontento social y provocado nuevas protestas en diferentes regiones del país .
La congresista cubanoamericana María Elvira Salazar reaccionó a las manifestaciones y advirtió al gobierno de la isla no reprimir a los manifestantes. «Este es el pueblo de Cuba, los estamos escuchando, los cacerolazos… ya mismo en La Habana, ya sea en Matanzas, en toda la Isla», expresó Salazar al mostrar un video desde su teléfono celular, en el que se escuchan cacerolazos en distintos puntos del país .
«Le decimos al régimen: No se vayan a meter en contra de ellos, ellos tienen derecho a salir a las calles y a decir lo que quieran», agregó la congresista .
Mientras tanto, en los barrios de La Habana, la noche vuelve a caer y con ella, la incertidumbre. Los vecinos de Palatino, El Vedado, Marianao y tantos otros lugares se preparan para otra madrugada sin luz, con la esperanza de que el ruido de sus calderos sea escuchado más allá de la oscuridad. Pero el eco, por ahora, solo responde con silencio.
