Díaz-Canel sentencia «sacrifcio prolongado»: Cuba sin alivio energético

imagen: Facebook Canal Caribe
La Habana — Miguel Díaz-Canel advirtió que Cuba enfrentará «tiempos más difíciles» mientras recurre a estrategias del pasado y exige mayor sacrificio a una población ya agotada por años de crisis sin soluciones concretas.
El presidente hizo su anuncio en una comparecencia presentada como internacional, aunque los «medios extranjeros» resultaron ser principalmente periodistas cubanos vinculados a outlets oficialistas como RT, Xinhua y Prensa Latina. La ausencia de prensa verdaderamente independiente subraya la desconexión entre el discurso oficial y la realidad que viven los cubanos.
Desabastecimiento «agudo» sin plan concreto
Díaz-Canel reconoció abiertamente un «desabastecimiento agudo de combustible« que amenaza colapsar la economía y los servicios básicos. Sin embargo, sus respuestas se limitaron a frases genéricas sobre «directivas gubernamentales» y «fuentes de energía propias», sin fechas, montos ni cronogramas específicos.
En lugar de soluciones inmediatas, el mandatario revivió las medidas de Fidel Castro para crisis pasadas, mostrando orgullo por reciclar estrategias de hace décadas en vez de presentar innovaciones. «Estamos trabajando para que afecte menos a la población», dijo, pero no explicó cómo logrará que los apagones diarios y la parálisis del transporte impacten menos a quienes dependen de ellos para sobrevivir.
Austeridad extrema como única «estrategia»
El mensaje central fue claro: más recortes para todos. Díaz-Canel confirmó que se vienen «medidas restrictivas», incluyendo paralización de proyectos y postergaciones indefinidas. Pidió explícitamente que los cubanos «ahorren mucho más», cargando sobre los ciudadanos la responsabilidad de una crisis cuya gestión recae en el gobierno.
Admitió que 2025 fue un año «malo» económicamente, pero se felicitó por «inversiones masivas» en paneles solares que no han evitado los apagones generalizados. La contradicción entre las millonarias apuestas oficiales y la oscuridad cotidiana de los hogares expone la ineficacia de las prioridades del régimen.
Culpa eterna a Estados Unidos
Como es habitual, Díaz-Canel centró su discurso en las «medidas coercitivas» de Washington, exigiendo que gobiernos de izquierda internacional se movilicen en defensa de Cuba. Esta narrativa evita cualquier autocrítica sobre la planificación energética deficiente, la dependencia de un solo proveedor y la falta de diversificación durante décadas.
«La opción de la rendición no está contemplada», proclamó, presentando la miseria actual como una «oportunidad para ser más sostenibles». Para millones de cubanos que cargan baldes de agua, caminan kilómetros sin buses y sobreviven con dos comidas al día, esa «oportunidad» suena más como resignación forzada que como esperanza realista.
Confianza sin resultados
El presidente pidió «más confianza en el gobierno» a una población que lleva años esperando mejoras que nunca llegan. Mientras los cubanos enfrentan el colapso del transporte público, racionamiento de alimentos y cortes de electricidad de 12 horas diarias, las promesas de «estrategias» y «programas» suenan vacías sin hechos concretos que las respalden.
Díaz-Canel habló de defender «lo nuestro», pero no explicó qué es exactamente lo que vale la pena defender cuando la calidad de vida se deteriora mes tras mes. La comparecencia dejó más preguntas que respuestas, confirmando que la política oficial sigue siendo pedir paciencia indefinida mientras se culpa al exterior de todos los males internos.
