Cuba en modo supervivencia: el régimen habla de “economía de guerra” y un “cambio radical de mentalidad”
El primer ministro, Manuel Marrero Cruz, admitió durante una reunión extraordinaria del Consejo Provincial de Gobierno en Ciego de Ávila, que Cuba enfrenta “prácticamente una economía de guerra”.

Cuba/X: Manuel Marrero
Su diagnóstico refleja la severidad de la crisis nacional. Llamó a los municipios a dejar de ser “eslabones pasivos” para convertirse en protagonistas de su propio desarrollo.
Marrero insistió en que las comunidades son el “terreno de batalla” donde la población percibe directamente los efectos de la crisis y donde deben concentrarse los esfuerzos productivos.
“Lo más seguro en materia de sustentabilidad es lo que cada municipio pueda aportar desde lo endógeno, con esfuerzo colectivo”, afirmó.
El régimen reconoce que Cuba vive una “economía de guerra” y que el 2026 será un año “difícil y definitorio”.
El primer ministro subrayó que la actual situación económica de Cuba, marcada por la falta de recursos, la inflación y la caída de la producción nacional, requiere un “cambio de mentalidad radical” y acciones concretas, no discursos.

Manuel Marrero en X/ Cibercuba
La expresión “economía de guerra” no es solo una metáfora. Marrero utilizó esta expresión para describir un escenario en el que el país debe sobrevivir con recursos mínimos, aplicar medidas de emergencia y priorizar sectores esenciales como la alimentación y los servicios básicos.
Siguió su línea habitual de culpar al “bloqueo estadounidense” y a la “hostilidad del Gobierno de Estados Unidos” por la gravedad del panorama en la isla. Además, reiteró la necesidad de corregir “distorsiones internas” y eliminar trabas burocráticas que frenan la producción.
El mandatario llamó a los militantes comunistas a fortalecer la autonomía municipal y aprovechar al máximo las potencialidades locales para enfrentar la crisis, pero no les dio herramientas ni recursos económicos para lograr esas titánicas tareas que la dirección del PCC exige.
Ciego de Ávila fue citada como ejemplo de territorio con gran capacidad agrícola, con unas 35 000 hectáreas de cultivos diversos. No obstante, el Gobierno reconoció que no aprovechan todas las posibilidades productivas ni los recursos humanos disponibles.
Marrero insiste en que 2026 será un año de definiciones. “Si se quiere avanzar, hay que hacer las cosas diferentes y no tenerles miedo a los cambios”, concluyó.
El discurso, cargado de autocrítica y contradicciones, refleja la desesperación de un Gobierno que busca “transformaciones profundas” mientras millones de cubanos siguen sobreviviendo entre apagones, escasez y salarios que no alcanzan.
