Rusia rechaza captura de Maduro y exige reunión urgente en ONU

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Estados Unidos llevó a cabo una operación militar contra objetivos estratégicos en Venezuela que terminó con la detención de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, y su traslado fuera del país, de acuerdo con lo informado por el gobierno estadounidense y diversos medios internacionales. Estos hechos han generado reacciones inmediatas del gobierno venezolano y de varios países, entre ellos Rusia, centradas en la legalidad de la operación y sus implicaciones internacionales.
Desarrollo de la operación
La acción militar incluyó bombardeos selectivos contra instalaciones militares y de seguridad en Caracas y otros puntos del territorio venezolano, según reportes de prensa y comunicados oficiales. Autoridades estadounidenses han vinculado la operación con acusaciones previas contra Maduro por narcoterrorismo y otros delitos, y han señalado que el exmandatario enfrentaría un proceso judicial. Al cierre de los reportes, no se han difundido imágenes oficiales verificadas de la detención, lo que ha dado lugar a la circulación de contenido no confirmado en redes sociales.
Reacción del gobierno venezolano
La vicepresidenta Delcy Rodríguez declaró que la operación constituye un “ataque criminal” y una violación de la Carta de la ONU y de la soberanía de Venezuela. Rodríguez solicitó públicamente que se presenten “pruebas de vida” de Nicolás Maduro y Cilia Flores y afirmó que el gobierno venezolano responsabiliza a Estados Unidos por su integridad física.
Según sus declaraciones, el Ejecutivo venezolano considera que la acción forma parte de un intento de cambio de gobierno mediante el uso de la fuerza, y ha llamado a organismos internacionales y a otros Estados a pronunciarse sobre la legalidad del operativo. Paralelamente, se ha decretado un estado de excepción o medidas de emergencia interna en respuesta a los ataques.
Declaraciones de Diosdado Cabello
Diosdado Cabello, dirigente del oficialismo, afirmó en intervenciones públicas que la operación de Estados Unidos se dirige tanto contra Maduro como contra las instituciones y la población venezolana. Cabello ha llamado a la movilización de las bases políticas afines al gobierno y a los cuerpos de seguridad del Estado, señalando que las estructuras del poder oficialista se mantendrán activas pese a la detención del mandatario.
El dirigente también se ha referido a la circulación de imágenes y videos sobre la supuesta captura, pidiendo cautela ante el material difundido en redes sociales y recordando que varias de esas imágenes han sido identificadas como montajes o contenidos manipulados por entidades de verificación.
Posición de Rusia
Rusia se ha colocado firmemente del lado de Caracas, condenando la intervención militar y la captura de Nicolás Maduro como un acto que “destruye los principios básicos del orden internacional” y vulnera de forma directa la soberanía de un Estado miembro de la ONU. En sus pronunciamientos, la diplomacia rusa ha señalado que Washington actuó al margen de los procedimientos del Consejo de Seguridad y ha solicitado una reunión urgente para exigir explicaciones y evaluar las implicaciones legales del operativo.
El Kremlin sostiene que la acción de Estados Unidos viola la prohibición del uso de la fuerza contenida en la Carta de la ONU y sienta un precedente extremadamente peligroso, al abrir la puerta a que otros gobiernos recurran a intervenciones militares unilaterales contra líderes a los que consideren adversarios políticos. Desde Moscú se advierte que, si esta conducta no recibe un freno claro desde los organismos multilaterales, el sistema de seguridad colectiva quedará seriamente erosionado y se legitimará la lógica del “derecho del más fuerte”.
Además de su condena política, Rusia ha enmarcado el ataque en una disputa más amplia por la influencia en América Latina, subrayando que Venezuela forma parte de una red de alianzas estratégicas donde convergen intereses energéticos, militares y geopolíticos. Según esta lectura, la operación contra Maduro no solo busca cambiar el gobierno en Caracas, sino también desplazar a Rusia y otros actores no occidentales de un espacio que Washington considera clave para su seguridad e influencia regional.
Moscú ha reiterado su “solidaridad” con el pueblo venezolano y ha insistido en que cualquier proceso judicial contra Maduro debe tramitarse mediante mecanismos multilaterales, como tribunales internacionales o procedimientos acordados en el marco de la ONU, y nunca a través de operaciones armadas unilaterales. En este sentido, ha llamado a otros países a no reconocer decisiones que surjan de una intervención que, en su criterio, carece de base jurídica sólida y socava la confianza en las instituciones internacionales encargadas de garantizar la paz y la estabilidad.
Finalmente, el gobierno ruso ha advertido sobre el riesgo de una escalada regional si se normaliza el uso de la fuerza como herramienta de política exterior en América Latina. En sus mensajes, ha pedido contención a todas las partes, pero ha dejado claro que seguirá respaldando a Venezuela en los foros internacionales, al tiempo que impulsa una investigación independiente que esclarezca las circunstancias del ataque, la captura de Maduro y el impacto de la operación en la población civil.
