Un borrador europeo frente al plan estadounidense
En el marco de la cumbre del G20 celebrada este sábado en Johannesburgo, más de una docena de líderes europeos se reunieron para discutir una alternativa al plan del presidente estadounidense, Donald Trump, destinado a poner fin al conflicto en Ucrania.
Según reveló The Washington Post, el borrador de la propuesta europea introduce cambios sustanciales respecto a la iniciativa norteamericana, reflejando las prioridades de Bruselas y de los gobiernos europeos más comprometidos con la defensa de Kiev.
El documento filtrado plantea que Ucrania recupere el control de dos infraestructuras críticas: la central nuclear de Zaporozhie y la presa de Kajovka.
Ambos puntos han sido objeto de intensas disputas desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022, y su gestión es considerada estratégica tanto para la seguridad energética como para la estabilidad hídrica de la región.
Recuperación de Zaporozhie y Kajovka

Sputnik
La central nuclear de Zaporozhie, la mayor de Europa, ha estado bajo control ruso desde los primeros meses de la guerra. Su situación ha generado preocupación internacional por los riesgos de seguridad nuclear.
La propuesta europea insiste en que Kiev debe recuperar la administración plena de la planta, garantizando así la supervisión de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) y la seguridad de millones de ciudadanos.
La presa de Kajovka, por su parte, es vital para el suministro de agua en el sur de Ucrania y para la refrigeración de la propia central de Zaporozhie.
Su destrucción parcial en 2023 provocó una catástrofe humanitaria y ambiental, con miles de desplazados y graves daños agrícolas. La UE considera que devolver el control de esta infraestructura a Kiev es indispensable para la reconstrucción y la estabilidad futura.
Sin restricciones a las Fuerzas Armadas ucranianas

El Orden Mundial
Otro aspecto relevante del borrador europeo es que no impone limitaciones a las Fuerzas Armadas de Ucrania. A diferencia de la propuesta estadounidense, que contemplaba ciertos condicionamientos en el uso de armamento y despliegue militar, Bruselas defiende que Kiev debe mantener plena capacidad de defensa.
Para los líderes europeos, cualquier acuerdo que limite la soberanía militar ucraniana sería interpretado como una concesión excesiva a Moscú.
Implicaciones políticas y diplomáticas
La filtración del borrador europeo refleja tensiones entre Estados Unidos y la Unión Europea en torno a la estrategia de paz. Mientras Trump busca un acuerdo rápido que reduzca la implicación militar estadounidense, los europeos priorizan la seguridad de Ucrania y la defensa de sus infraestructuras críticas. Esta diferencia de enfoque podría marcar un nuevo capítulo en la relación transatlántica.
La iniciativa fue impulsada por más de una docena de líderes europeos, entre ellos representantes de Francia, Alemania, Polonia y los países bálticos.
Todos ellos han insistido en que cualquier negociación debe garantizar la integridad territorial de Ucrania y evitar fórmulas que congelen el conflicto sin resolverlo.
La propuesta también busca enviar un mensaje claro a Moscú: Europa no aceptará acuerdos que legitimen la ocupación de territorios ucranianos.
El impacto en Ucrania y en la guerra
La recuperación de Zaporozhie y Kajovka tendría un efecto inmediato en la capacidad de Ucrania para garantizar electricidad y agua a millones de ciudadanos. Además, permitiría iniciar proyectos de reconstrucción con apoyo internacional, reforzando la resiliencia del país frente a futuros ataques.
La moral de las Fuerzas Armadas
Al no imponer restricciones militares, la propuesta europea refuerza la moral de las tropas ucranianas, que verían reconocido su derecho a defender el territorio sin condicionamientos externos. Este punto es clave para mantener la cohesión interna y la confianza en los aliados europeos.
La filtración del borrador europeo marca un momento decisivo en las negociaciones internacionales sobre Ucrania. Mientras Trump busca cerrar un acuerdo pragmático, Bruselas apuesta por una solución que garantice la soberanía plena de Kiev y la recuperación de infraestructuras estratégicas.
El pulso diplomático entre Washington y la Unión Europea se escenifica en Johannesburgo, en un G20 que se convierte en escenario de las tensiones globales más allá de la economía.
La propuesta europea, aún en fase de discusión, podría redefinir el rumbo de las negociaciones de paz. Lo que está en juego no es solo el futuro de Ucrania, sino también la credibilidad de Europa como actor internacional capaz de defender sus principios frente a las presiones de las grandes potencias.
