Denuncian estafa de aceite a 3500 pesos en La Cuevita

Imagen: Facebook/Alexander Ríos Cruz
La desolación económica que atraviesa gran parte de Cuba está dejando un terreno fértil para fraudes en mercados populares clave. En las últimas horas, un ciudadano identificado como Alexander Ríos Cruz denunció públicamente haber sido víctima de un engaño en el conocido mercado de La Cuevita. Según su relato, adquirió cuatro pomos de aceite a 3.500 pesos el galón, pero al abrirlos descubrió que lo vendido era agua teñida con colorante. Los envases parecían originales: estaban sellados, con pegamento en la rosca y una presentación que aparentaba ser legítima, lo que sugiere la posibilidad de una red organizada y no de una estafa aislada.
Es triste, uno compra con sacrificio y lo que te venden es agua. Hay gente sin escrúpulos lucrando con la necesidad de los demás”, afirmó.

La denuncia ha encendido las alarmas entre los consumidores que acuden a La Cuevita, uno de los mercados más concurridos del país, especialmente en tiempo de crisis cuando los productos básicos escasean y los precios se vuelven inaccesibles para la mayoría. Vecinos y compradores habituales señalan que los estafadores son dos hombres que se mueven por la zona ofreciendo el supuesto aceite a precios más bajos que los habituales. La sospecha de una operación coordinada crece a partir de la cuidadosa simulación del producto, lo que dificulta distinguir entre falsificación y simple engaño puntual.
Denuncian estafa de aceite a 3500 pesos en La Cuevita

Imagen: Facebook/Alexander Ríos Cruz
Las autoridades no han emitido una nota oficial hasta el momento, pero las redes sociales se han llenado de mensajes de advertencia y relatos de otros afectados. La situación pone de manifiesto un problema mayor: la pérdida de valores y la desesperación social en una Cuba donde la necesidad ha empujado a muchos a ver en el engaño o la reventa una vía de subsistencia. En pleno contexto de escasez de alimentos y medicinas, la gente ya no solo teme no encontrar lo básico, sino también ser estafada al intentar obtenerlo.
Es triste decirlo, pero nos estamos robando entre nosotros”, comentó otro comprador. “Antes la gente se ayudaba; ahora, algunos solo piensan en sacar ventaja del hambre ajena”.
La denuncia de Alexander Ríos Cruz se ha convertido en un símbolo de una realidad dolorosa: en la Cuba actual, la necesidad se ha convertido en negocio y la confianza entre pares se resquebraja ante la presión de la crisis.
